lunes, 31 de marzo de 2014

Cepal y Unicef plantean políticas orientadas a la igualdad en educación secundaria

Cepal (31-03-14).- En promedio cerca de 20% de los adolescentes de 12 a 18 años, varones y mujeres, no asiste a un establecimiento educativo en América Latina. Para enfrentar tanto las causas como las consecuencias del abandono temprano y el rezago en la educación secundaria se requieren políticas específicas con perspectiva de derechos e igualdad de género, según un estudio publicado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Oficina Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe.

Prácticamente todos los niños de 11 años estudian en los países de América Latina, pero a los 17 años la mitad ya ha abandonado el sistema y solo uno de cada tres completa la secundaria sin rezago, señala el documento Adolescentes. Derecho a la educación y al bienestar futuro, que analiza encuestas de hogares y estudios especiales sobre educación, empleo, uso del tiempo y salud.

El abandono temprano y la repitencia, dos de los principales desafíos de los sistemas educativos latinoamericanos, se concentran en los estratos de menores ingresos, en la población indígena y afrodescendiente, y en las áreas rurales. Solo uno de cada cinco jóvenes del quintil de menores ingresos completa la enseñanza secundaria, mientras que en el quintil más rico lo logran cuatro de cada cinco.

Los adolescentes varones tienden a insertarse tempranamente en el mercado laboral (casi una quinta parte abandona por falta de interés hacia el sistema educativo). Las adolescentes mujeres también abandonan la escuela por falta de interés -aunque en menor proporción-, y para hacerse cargo del trabajo doméstico no remunerado y las labores de cuidado (incluyendo su propia maternidad temprana).

"Los adolescentes son y serán protagonistas de las grandes transformaciones sociales y económicas que se espera ocurran en las próximas décadas en la región y para ello necesitan ejercer sus derechos de manera plena y sin ningún tipo de discriminación", plantean Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, y Bernt Aasen, Director de la Oficina Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe, en el documento, cuyo extracto se encuentra en el Boletín Desafíos n.°17, otra publicación que está en línea desde hoy.

Para ello se proponen una serie de políticas públicas capaces de contribuir a la igualdad de género en las oportunidades, las trayectorias y los resultados educativos de los y las jóvenes, así como en el mercado laboral.

En particular, el estudio evidencia la contradicción que viven las mujeres latinoamericanas, quienes a pesar de haberse beneficiado de los aumentos de cobertura educativa, aumentando sus años de educación de manera importante, no han encontrado condiciones igualitarias con los hombres en el mercado laboral. Ellas aún se concentran, en mayor proporción que sus pares varones, en empleos de baja productividad, de carácter temporal, sin contrato ni prestaciones sociales y con ingresos bajos, a lo que se suma que progresan menos en sus carreras en comparación a ellos.

Este escenario demanda políticas de igualdad de género orientadas al proceso de enseñanza-aprendizaje de varones y mujeres, plantean la CEPAL y UNICEF. Se deben eliminar las prácticas sexistas en la cotidianidad escolar, lo que exige abordar el currículo escolar y el trabajo docente en el aula.

También son indispensables políticas que aborden los principales factores de postergación educativa, entre ellos, la pobreza, la ruralidad y el origen étnico. Asimismo, se requieren políticas específicas de inclusión y retención para las madres adolescentes, y políticas para una enseñanza secundaria de calidad que otorgue una verdadera oportunidad al desarrollo del talento y las potencialidades de los y las estudiantes.

Complementariamente se necesitan condiciones de igualdad en el mercado laboral que garanticen que tanto hombres como mujeres tengan acceso a este sin discriminación de ningún tipo.

Un modo exitoso de evaluar la calidad de la educación es considerar estándares cualitativos donde los derechos y la igualdad sean los principios orientadores, y a partir de ellos se implementen las políticas, resaltan ambas instituciones.

Fuente: Cepal

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