PS (22-08-13).- El pleno de Senadores, mediante una resolución camaral, condena, rechaza y repudia los actos violentos suscitados en la República Árabe de Egipto y se solidariza con su pueblo.
El senador y jefe de la bancada oficialista, Eugenio Rojas, justificó la Declaración Camaral en sentido de que “preocupa en el mundo la matanza de niños, niñas, ancianas, ancianos y otros ciudadanos en Egipto”.
El legislador exhortó a que se respete la vida, que haya paz, que se retorne a la democracia y, sobre todo, “que no haya injerencia de Estados Unidos en fortalecer con armamento al ejército egipcio”.
“Ya pasan más de los mil muertos, el mundo debe ser un lugar de respeto a la vida, donde no se puede matar a la gente”, dijo Rojas.
Lamentó que se haya desconocido la democracia y que se haya dado paso al cuestionado golpe de Estado por parte de las fuerzas militares.
Exhortó a las organizaciones internacionales a pronunciarse e intermediar sus buenos oficios para pacificar Egipto, buscar mecanismos para devolver la paz y la democracia a las ciudadanas y ciudadanos de la República Árabe de Egipto.
La resolución también expresa rechazo a la injerencia externa de países que buscan intereses a través del enfrentamiento, denuncia cualquier intento de intromisión, sea esta de carácter financiero, político u otro.
Fuente: Prensa Senado
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viernes, 23 de agosto de 2013
miércoles, 21 de agosto de 2013
Afirman que no se puede permitir que hechos como el golpe de Banzer se repitan
Abi (21-08-13).- La presidenta de la Cámara de Senadores, Gabriela Montaño, señaló el miércoles, a 42 años del golpe de estado del ex presidente Hugo Banzer Suarez (1971), que no se puede permitir que vuelvan a ocurrir ese tipo de hechos en Bolivia.
'Creo que no debemos olvidar que la tentación golpista sigue rondando la región, sigue rondando el mundo y nunca debemos permitir que en Bolivia vuelvan a darse hechos de este tipo, por delante de todo deben estar siempre los valores democráticos y la construcción en paz de nuestra sociedad', indicó en contacto con los periodistas.
Bolivia recuerda este 21 de agosto 42 años del golpe de Estado perpetrado por el extinto Hugo Banzer Suárez. El golpe de 1971 sobre todo es recordado por los desaparecidos políticos que hubo como parte de la represión.
Montaño agregó que sobre todo la juventud debe evitar que hechos de ese tipo vuelvan a ocurrir en la región y en el país, por lo que 'no se debe conceder el más mínimo espacio a las lógicas golpistas antidemocráticas'.
Por su parte, el senador por el Movimiento al Socialismo (MAS), Adolfo Mendoza, recordó que el golpe de estado perpetrado por Banzer 'es parte de una historia nefasta que no se va a volver a repetir'.
A su juicio, con el Estado Plurinacional y con la profundización de la democracia se cierran las puertas de esa nefasta historia en Bolivia.
Señaló que en los últimos años se ha 'recuperado la democracia', de una democracia restringida, con un monopolio institucional de partidos que no tenían una conexión con la sociedad civil.
Al respecto, el diputado de Convergencia Nacional (CN), Tomás Monasterios, convocó a la reflexión porque 'no se puede permitir que en Bolivia, con una democracia ficticia, se asuma una actitud golpista'.
Asimismo, admitió que 'existieron falencias dentro del sistema tradicional', por lo que las cosas deben cambiar respecto a la aplicación de la democracia.
Fuente: ABI
'Creo que no debemos olvidar que la tentación golpista sigue rondando la región, sigue rondando el mundo y nunca debemos permitir que en Bolivia vuelvan a darse hechos de este tipo, por delante de todo deben estar siempre los valores democráticos y la construcción en paz de nuestra sociedad', indicó en contacto con los periodistas.
Bolivia recuerda este 21 de agosto 42 años del golpe de Estado perpetrado por el extinto Hugo Banzer Suárez. El golpe de 1971 sobre todo es recordado por los desaparecidos políticos que hubo como parte de la represión.
Montaño agregó que sobre todo la juventud debe evitar que hechos de ese tipo vuelvan a ocurrir en la región y en el país, por lo que 'no se debe conceder el más mínimo espacio a las lógicas golpistas antidemocráticas'.
Por su parte, el senador por el Movimiento al Socialismo (MAS), Adolfo Mendoza, recordó que el golpe de estado perpetrado por Banzer 'es parte de una historia nefasta que no se va a volver a repetir'.
A su juicio, con el Estado Plurinacional y con la profundización de la democracia se cierran las puertas de esa nefasta historia en Bolivia.
Señaló que en los últimos años se ha 'recuperado la democracia', de una democracia restringida, con un monopolio institucional de partidos que no tenían una conexión con la sociedad civil.
Al respecto, el diputado de Convergencia Nacional (CN), Tomás Monasterios, convocó a la reflexión porque 'no se puede permitir que en Bolivia, con una democracia ficticia, se asuma una actitud golpista'.
Asimismo, admitió que 'existieron falencias dentro del sistema tradicional', por lo que las cosas deben cambiar respecto a la aplicación de la democracia.
Fuente: ABI
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lunes, 5 de noviembre de 2012
El valor de la democracia: La masacre de Todos Santos
Magdalena Cajías (4-11-12).- La condición de sede de gobierno de La Paz ha marcado en gran medida su importancia en la vida política nacional, pues revueltas, insurrecciones, motines populares, acciones contestatarias y todo tipo de manifestaciones políticas ocurrieron en ese espacio a lo largo del siglo XX como parte de una larga tradición histórica de resistencia y rebeldía.
Uno de los momentos fundamentales de nuestra historia reciente, tanto como confirmación de las tradiciones paceñas de rebeldía, como para la legitimación del sistema democrático a nivel nacional, fue la resistencia popular al golpe militar estallado el 1 de noviembre de 1979 contra el gobierno constitucional de Wálter Guevara y la joven democracia boliviana. En enero de 1978, la huelga de hambre iniciada un mes antes por cuatro amas de casa de las minas —que logró una generalizada adhesión y solidaridad de diferentes sectores de la sociedad boliviana— había conseguido arrancar la amnistía general e irrestricta y la convocatoria a elecciones al dictador Hugo Banzer después de 14 años de gobiernos militares en Bolivia.
Sin embargo, las elecciones realizadas a mediados de ese año estuvieron cargadas de irregularidades, saliendo a luz que Banzer había favorecido fraudulentamente el triunfo de su pupilo Juan Pereda. La falta de legitimidad del “ganador” lo llevó a dar un golpe de estado antes de que el nuevo congreso pudiese ser instalado. Pero el pueblo no estaba dispuesto a que la instauración de la democracia, por la que tanto había luchado, sea truncada, por lo que exigió en las calles nuevas elecciones.
Como en 1978, la Unidad Democrática y Popular (UDP), constituida en una alternativa de centro izquierda que aglutinó a partidos políticos como el Movimiento Nacionalista Revolucionario de Izquierda (MNR-I), el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y el Partido Comunista de Bolivia (PCB), consiguió el apoyo mayoritario de la población boliviana en las elecciones nacionales realizadas en 1979. Pero tampoco esta vez Hernán Siles Zuazo, candidato a la Presidencia por ese frente, pudo acceder al poder, ya que en el Parlamento se optó por Guevara, del candidato del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), de centro derecha, que había salido segundo en el cómputo electoral.
En medio del estallido de una profunda crisis económica, de movilizaciones sociales comandadas por la Central Obrera Boliviana (COB) en pos de demandas postergadas y aumentos salariales, de la significativa ruptura del Pacto Militar Campesino y el acercamiento de este sector a la COB, así como de radicalización de los sectores de clase media, los militares golpistas y antidemocráticos volvieron a intervenir en la vida política pocos meses después de instalado el gobierno democrático.
En las primeras horas del 1 de noviembre la población conoció que el nuevo golpe, comandado por el coronel Alberto Natush Busch, contaba con el apoyo de algunos políticos movimientistas, como Guillermo Bedregal. Como respuesta inmediata, cientos de pobladores paceños comenzaron a concentrarse espontáneamente en lugares clave de la ciudad, mientras un numeroso grupo de universitarios se congregaba en la Plaza del Estudiante. Y frente al edificio de la COB, en El Prado, centenares de trabajadores pedían a gritos la presencia de Juan Lechín, su máximo dirigente, para que dé las instrucciones de las medidas a tomar.
A nadie le importó en esos momentos que sea un día feriado, el de Todos Santos, que ha sido tradicionalmente respetado y conmemorado en todo el territorio nacional, pues es cuando los difuntos reciben la visita de sus seres queridos en los cementerios, y cuando en las casas se instalan altares, se prenden velas, se preparan suculentas comidas que les gustaban en vida a los que partieron, y se comparten panes, masitas y t’antawawas con todos los que pasan a rezar por algún alma y visitar a sus familiares. Ese Todos Santos fue muy diferente, sólo se pareció a los demás por la presencia de la muerte.
Paceños aguerridos levantaron barricadas con adoquines, maderas y escombros de construcciones cercanas, muebles viejos o llantas desechadas, en El Prado, en la avenida Buenos Aires o en la Garita de Lima. La indignación iba en aumento, así como la tensión y el temor por la represión que podría tomar en cualquier momento el ejército, cuyos efectivos —algunos en tanques y tanquetas— tomaron posiciones en lugares estratégicos y resguardaban armados hasta los dientes la plaza Murillo y el Palacio de Gobierno.
A las diez de la mañana, los militares comenzaron a disparar a los pobladores reunidos en la plaza San Francisco. Se había iniciado la masacre. Ante los disparos, la gente —especialmente los jóvenes y adolescentes— respondió con piedras y gritando que los militares debían retornar a sus cuarteles. Era una lucha desigual y, por lo mismo, heroica. En ese primer momento, cuatro personas cayeron muertas y varias quedaron heridas. Natush seguía hablando de respetar la Constitución.
Es que el militar golpista había calculado mal su estrategia, transmitida en su primera aparición pública, de que su golpe era diferente a otros. Dijo que respetaría la Constitución, que llamaría a elecciones, que se trataba de frenar el caos que se estaba viviendo en esos momentos y, para colmo, convocó a la COB a cogobernar. Nadie le creyó, ni le hizo caso.
Al día siguiente, la resistencia siguió creciendo con miles de paceños en las calles y el cumplimiento en todo el país y por diferentes sectores obrero-populares de la huelga general indefinida decretada por la COB. Mientras tanto, Guevara, el presidente destituido, se negó a acatar el mando del gobierno militar, trasladó su gabinete a un lugar desconocido de la ciudad, convocó al Parlamento para que se pronuncie contra la ruptura de la democracia e inició negociaciones secretas con los golpistas para una salida política.
Como la población siguió movilizada —incluso sabiendo que la COB aceptaba participar de la negociación entre partes encontradas—, el lunes 5 de noviembre, en una ciudad sitiada por militares y con todas sus actividades paralizadas, la represión alcanzó su máximo nivel pero también se hizo sentir con mayor fuerza el heroísmo y coraje popular. En la avenida Camacho, en El Prado, en Tembladerani, en Villa Fátima, en diferentes barrios populares, los militares dispararon contra pobladores que sólo tenían como arma de defensa piedras. La sangre corrió a raudales; los muertos alcanzaron a más de cien y los heridos triplicaron esa cifra, entre ellos, ningún uniformado.
Posteriormente, organismos de derechos humanos publicaron testimonios del horror que se vivió en esos momentos que no sólo alcanzó a los combatientes populares, sino a población civil no involucrada en la lucha. Por ejemplo, en El Tejar, un helicóptero barrió con su metralla una cancha donde jóvenes practicaban fútbol. En la Garita de Lima, las tanquetas dispararon a quemarropa y las balas llegaron a viviendas del lugar. En varios departamentos se produjeron detenciones de líderes sindicales y políticos bajo el pretexto de que estaba vigente la ley marcial. Pero el pueblo no cedió ni desmayó hasta que 15 días después de haber truncado la democracia Natush se vio obligado a renunciar.
Nuevamente el Congreso tuvo la iniciativa en la resolución de la crisis y nombró a la dirigente del MNR Lydia Gueiler presidenta de transición hasta que se produzcan nuevas elecciones. El pueblo, protagonista central de la resistencia, salió a las calles a festejar sin reclamar no haber sido tomado en cuenta. Pero esa es otra historia. Lo fundamental de ese momento ya fue rescatado por René Zavaleta Mercado en su libro Las masas en noviembre: el valor de la democracia, el valor de la lucha por la democracia a pesar del doloroso costo en vidas.
Fuente: Prensa Senado
Uno de los momentos fundamentales de nuestra historia reciente, tanto como confirmación de las tradiciones paceñas de rebeldía, como para la legitimación del sistema democrático a nivel nacional, fue la resistencia popular al golpe militar estallado el 1 de noviembre de 1979 contra el gobierno constitucional de Wálter Guevara y la joven democracia boliviana. En enero de 1978, la huelga de hambre iniciada un mes antes por cuatro amas de casa de las minas —que logró una generalizada adhesión y solidaridad de diferentes sectores de la sociedad boliviana— había conseguido arrancar la amnistía general e irrestricta y la convocatoria a elecciones al dictador Hugo Banzer después de 14 años de gobiernos militares en Bolivia.
Sin embargo, las elecciones realizadas a mediados de ese año estuvieron cargadas de irregularidades, saliendo a luz que Banzer había favorecido fraudulentamente el triunfo de su pupilo Juan Pereda. La falta de legitimidad del “ganador” lo llevó a dar un golpe de estado antes de que el nuevo congreso pudiese ser instalado. Pero el pueblo no estaba dispuesto a que la instauración de la democracia, por la que tanto había luchado, sea truncada, por lo que exigió en las calles nuevas elecciones.
Como en 1978, la Unidad Democrática y Popular (UDP), constituida en una alternativa de centro izquierda que aglutinó a partidos políticos como el Movimiento Nacionalista Revolucionario de Izquierda (MNR-I), el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y el Partido Comunista de Bolivia (PCB), consiguió el apoyo mayoritario de la población boliviana en las elecciones nacionales realizadas en 1979. Pero tampoco esta vez Hernán Siles Zuazo, candidato a la Presidencia por ese frente, pudo acceder al poder, ya que en el Parlamento se optó por Guevara, del candidato del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), de centro derecha, que había salido segundo en el cómputo electoral.
En medio del estallido de una profunda crisis económica, de movilizaciones sociales comandadas por la Central Obrera Boliviana (COB) en pos de demandas postergadas y aumentos salariales, de la significativa ruptura del Pacto Militar Campesino y el acercamiento de este sector a la COB, así como de radicalización de los sectores de clase media, los militares golpistas y antidemocráticos volvieron a intervenir en la vida política pocos meses después de instalado el gobierno democrático.
En las primeras horas del 1 de noviembre la población conoció que el nuevo golpe, comandado por el coronel Alberto Natush Busch, contaba con el apoyo de algunos políticos movimientistas, como Guillermo Bedregal. Como respuesta inmediata, cientos de pobladores paceños comenzaron a concentrarse espontáneamente en lugares clave de la ciudad, mientras un numeroso grupo de universitarios se congregaba en la Plaza del Estudiante. Y frente al edificio de la COB, en El Prado, centenares de trabajadores pedían a gritos la presencia de Juan Lechín, su máximo dirigente, para que dé las instrucciones de las medidas a tomar.
A nadie le importó en esos momentos que sea un día feriado, el de Todos Santos, que ha sido tradicionalmente respetado y conmemorado en todo el territorio nacional, pues es cuando los difuntos reciben la visita de sus seres queridos en los cementerios, y cuando en las casas se instalan altares, se prenden velas, se preparan suculentas comidas que les gustaban en vida a los que partieron, y se comparten panes, masitas y t’antawawas con todos los que pasan a rezar por algún alma y visitar a sus familiares. Ese Todos Santos fue muy diferente, sólo se pareció a los demás por la presencia de la muerte.
Paceños aguerridos levantaron barricadas con adoquines, maderas y escombros de construcciones cercanas, muebles viejos o llantas desechadas, en El Prado, en la avenida Buenos Aires o en la Garita de Lima. La indignación iba en aumento, así como la tensión y el temor por la represión que podría tomar en cualquier momento el ejército, cuyos efectivos —algunos en tanques y tanquetas— tomaron posiciones en lugares estratégicos y resguardaban armados hasta los dientes la plaza Murillo y el Palacio de Gobierno.
A las diez de la mañana, los militares comenzaron a disparar a los pobladores reunidos en la plaza San Francisco. Se había iniciado la masacre. Ante los disparos, la gente —especialmente los jóvenes y adolescentes— respondió con piedras y gritando que los militares debían retornar a sus cuarteles. Era una lucha desigual y, por lo mismo, heroica. En ese primer momento, cuatro personas cayeron muertas y varias quedaron heridas. Natush seguía hablando de respetar la Constitución.
Es que el militar golpista había calculado mal su estrategia, transmitida en su primera aparición pública, de que su golpe era diferente a otros. Dijo que respetaría la Constitución, que llamaría a elecciones, que se trataba de frenar el caos que se estaba viviendo en esos momentos y, para colmo, convocó a la COB a cogobernar. Nadie le creyó, ni le hizo caso.
Al día siguiente, la resistencia siguió creciendo con miles de paceños en las calles y el cumplimiento en todo el país y por diferentes sectores obrero-populares de la huelga general indefinida decretada por la COB. Mientras tanto, Guevara, el presidente destituido, se negó a acatar el mando del gobierno militar, trasladó su gabinete a un lugar desconocido de la ciudad, convocó al Parlamento para que se pronuncie contra la ruptura de la democracia e inició negociaciones secretas con los golpistas para una salida política.
Como la población siguió movilizada —incluso sabiendo que la COB aceptaba participar de la negociación entre partes encontradas—, el lunes 5 de noviembre, en una ciudad sitiada por militares y con todas sus actividades paralizadas, la represión alcanzó su máximo nivel pero también se hizo sentir con mayor fuerza el heroísmo y coraje popular. En la avenida Camacho, en El Prado, en Tembladerani, en Villa Fátima, en diferentes barrios populares, los militares dispararon contra pobladores que sólo tenían como arma de defensa piedras. La sangre corrió a raudales; los muertos alcanzaron a más de cien y los heridos triplicaron esa cifra, entre ellos, ningún uniformado.
Posteriormente, organismos de derechos humanos publicaron testimonios del horror que se vivió en esos momentos que no sólo alcanzó a los combatientes populares, sino a población civil no involucrada en la lucha. Por ejemplo, en El Tejar, un helicóptero barrió con su metralla una cancha donde jóvenes practicaban fútbol. En la Garita de Lima, las tanquetas dispararon a quemarropa y las balas llegaron a viviendas del lugar. En varios departamentos se produjeron detenciones de líderes sindicales y políticos bajo el pretexto de que estaba vigente la ley marcial. Pero el pueblo no cedió ni desmayó hasta que 15 días después de haber truncado la democracia Natush se vio obligado a renunciar.
Nuevamente el Congreso tuvo la iniciativa en la resolución de la crisis y nombró a la dirigente del MNR Lydia Gueiler presidenta de transición hasta que se produzcan nuevas elecciones. El pueblo, protagonista central de la resistencia, salió a las calles a festejar sin reclamar no haber sido tomado en cuenta. Pero esa es otra historia. Lo fundamental de ese momento ya fue rescatado por René Zavaleta Mercado en su libro Las masas en noviembre: el valor de la democracia, el valor de la lucha por la democracia a pesar del doloroso costo en vidas.
Fuente: Prensa Senado
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miércoles, 10 de noviembre de 2010
Restos de Quiroga Santa Cruz habrían sido enterrados en hacienda de ex dictador Banzer
ABI (10-11-10).- Los restos del líder socialista Marcelo Quiroga Santa Cruz fueron trasladados desde La Paz hasta la hacienda del ex presidente Hugo Banzer Suárez pocos días después del golpe militar de julio de 1980, reveló hoy el abogado del ex ministro del Interior Luis Arce Gómez, Pablo Osvaldo Justiniano.
"Tras haberle disparado en la sede de la COB, los restos de Quiroga Santa Cruz fueron llevados en una ambulancia al Estado Mayor del Ejército para entregarlo al ministro del Interior, Luis Arce Gómez, quien pretendía entregarlos a su familia", dijo.
El abogado manifestó que Arce Gómez, quien fue el hombre fuerte de la dictadura del general Luis García Meza (julio 1980-agosto de 1981), declaró ante el Ministerio Público lo que sabe sobre el lugar donde fueron enterrados los restos de Quiroga Santa Cruz.
Dijo que, tras ser asesinado en La Paz el pasado 17 de julio de 1980, el día en que estalló el golpe militar de García Meza, el ex presidente Banzer (1971-1978) solicitó que el cadáver de Quiroga Santa Cruz sea transportado por vía aérea desde La Paz a Santa Cruz de la Sierra y desde esa ciudad a la hacienda de San Javier que era de propiedad del ex dictador.
Quiroga Santa Cruz, quien fue líder del Partido Socialista Uno (PS-1), fue muerto en la sede de la Central Obrera Boliviana (COB), que fue intervenida por un grupo de paramilitares al mando de Arce Gómez.
El dirigente político participaba de una reunión del Consejo Nacional de Defensa de la Democracia (CONADE) que se reunía en la COB para analizar medidas que resistan al golpe militar que estalló en Trinidad con el levantamiento de una unidad militar contra el Gobierno presidido entonces por Lydia Gueiler Tejada.
Desde entonces ha sido un misterio conocer dónde fueron llevados los restos del líder socialista, al igual que los de los dirigentes obreros Carlos Flores Bedregal y Ricardo Ticona, quienes también fueron acribillados y torturados por los paramilitares.
Según el abogado de Arce Gómez, quien amenazaba a la oposición con evitar acciones de resistencia al Gobierno militar y le instaba a andar con el "Testamento bajo el brazo", hizo esas revelaciones en las declaraciones que prestó al Ministerio Público para que profundice las investigaciones.
El ex presidente Hugo Banzer Suárez falleció el año 2001. En su contra Quiroga Santa Cruz había iniciado un juicio de responsabilidades en 1979 en el Congreso para que responda sobre una serie de delitos cometidos durante su mandato dictatorial.
En la actualidad Arce Gómez cumple una condena de 30 años de reclusión sin derecho a indulto en la cárcel de Chonchocoro, donde también está albergado el ex general Luis García Meza.
Ambos, junto a varios de sus colabores fueron declarados culpables de los delitos de violación a la Constitución, daño económico al Estado y el asesinato de líderes políticos y sindicales durante su régimen que se prolongó por 13 meses.
Arce Gómez había sido entregado a la justicia de Estados Unidos por el gobierno del ex presidente Jaime Paz Zamora (1989-1993) para que sea procesado por narcotráfico.
Los tribunales estadounidenses declararon culpable al ex coronel. Al cumplir su condena en la penitenciaría de Fort Lauderdale en Miami, fue entregado en julio de 2009 a la justicia boliviana en para que pague sus deudas penales con el Estado.
Arce Gómez había anunciado durante su gestión como Ministro una "guerra a muerte al narcotráfico", cuando en realidad se supo que lo hizo contra su competencia, una vez que junto a un grupo de mercenarios denominados como "Los Novios de la Muerte" tomó a su cargo el negocio de la droga.
Entre los asesores del golpe de García Meza que estaban bajo el mando de Arce Gómez estaban el criminal de guerra nazi Klaus Barbie y los italianos Stefano Delle Chiae y Pier Luigi Pagliai, entre otros.
Con las informaciones del abogado de Arce Gómez, comenzó a develarse este miércoles un misterio de casi tres décadas sobre el destino de los restos de Quiroga Santa Cruz.
A los 15 días del asesinato del dirigente socialista, la dictadura de García Meza entregó a su esposa, Cristina y sus hijos Soledad y Rodrigo, una urna con sus cenizas, además de su anillo y un reloj.
Realizados los exámenes de laboratorio se verifico que esas cenizas no pertenecían a Quiroga Santa Cruz, por lo que el asunto volvió a quedar en la nebulosa.
En 1998, Felipe Froilán Molina, conocido como "Killer", uno de los secuaces de Arce Gómez, declaró que el cadáver de Quiroga Santa Cruz fue enterrado en el Estado Mayor y posteriormente otros militares que prefirieron el anonimato manifestaron que fue sepultado debajo de una vía que vincula los barrios de obrajes y Calacoto, denominada como "La avenida de la Muerte" por la cantidad de accidentes sucedidas en ese trayecto.
"El Killer", quien fue guardaespaldas de la esposa de Banzer durante muchos años, es un suboficial del Ejército, colaborador de Arce Gómez. Fue condenado igualmente a 30 años de prisión por los delitos de la dictadura de García Meza, pero está libre.
Molina fue inculpado por Wálter Vásquez Michel, uno de los colaboradores de Quiroga Santa Cruz en el PS-1, de ser el hombre que mató a su líder al dispararle a quemarropa una ráfaga de ametralladora debido a que se resistió a ser separado del grupo.
Tras sostener una polémica con García Meza, pocos meses antes del golpe de Estado, el entonces comandante general del Ejército advirtió que "en su momento arreglará las cuentas con Quiroga Santa Cruz", quien le emplazó a debatir públicamente sobre la misión de las Fuerzas Armadas.
En la actualidad, la familia de Quiroga Santa Cruz ha instaurado un proceso ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para acelerar las investigaciones que den con el paradero de los restos del dirigente político.
Fuente: ABI
Fotografía: Los Tiempos
"Tras haberle disparado en la sede de la COB, los restos de Quiroga Santa Cruz fueron llevados en una ambulancia al Estado Mayor del Ejército para entregarlo al ministro del Interior, Luis Arce Gómez, quien pretendía entregarlos a su familia", dijo.
El abogado manifestó que Arce Gómez, quien fue el hombre fuerte de la dictadura del general Luis García Meza (julio 1980-agosto de 1981), declaró ante el Ministerio Público lo que sabe sobre el lugar donde fueron enterrados los restos de Quiroga Santa Cruz.
Dijo que, tras ser asesinado en La Paz el pasado 17 de julio de 1980, el día en que estalló el golpe militar de García Meza, el ex presidente Banzer (1971-1978) solicitó que el cadáver de Quiroga Santa Cruz sea transportado por vía aérea desde La Paz a Santa Cruz de la Sierra y desde esa ciudad a la hacienda de San Javier que era de propiedad del ex dictador.
Quiroga Santa Cruz, quien fue líder del Partido Socialista Uno (PS-1), fue muerto en la sede de la Central Obrera Boliviana (COB), que fue intervenida por un grupo de paramilitares al mando de Arce Gómez.
El dirigente político participaba de una reunión del Consejo Nacional de Defensa de la Democracia (CONADE) que se reunía en la COB para analizar medidas que resistan al golpe militar que estalló en Trinidad con el levantamiento de una unidad militar contra el Gobierno presidido entonces por Lydia Gueiler Tejada.
Desde entonces ha sido un misterio conocer dónde fueron llevados los restos del líder socialista, al igual que los de los dirigentes obreros Carlos Flores Bedregal y Ricardo Ticona, quienes también fueron acribillados y torturados por los paramilitares.
Según el abogado de Arce Gómez, quien amenazaba a la oposición con evitar acciones de resistencia al Gobierno militar y le instaba a andar con el "Testamento bajo el brazo", hizo esas revelaciones en las declaraciones que prestó al Ministerio Público para que profundice las investigaciones.
El ex presidente Hugo Banzer Suárez falleció el año 2001. En su contra Quiroga Santa Cruz había iniciado un juicio de responsabilidades en 1979 en el Congreso para que responda sobre una serie de delitos cometidos durante su mandato dictatorial.
En la actualidad Arce Gómez cumple una condena de 30 años de reclusión sin derecho a indulto en la cárcel de Chonchocoro, donde también está albergado el ex general Luis García Meza.
Ambos, junto a varios de sus colabores fueron declarados culpables de los delitos de violación a la Constitución, daño económico al Estado y el asesinato de líderes políticos y sindicales durante su régimen que se prolongó por 13 meses.
Arce Gómez había sido entregado a la justicia de Estados Unidos por el gobierno del ex presidente Jaime Paz Zamora (1989-1993) para que sea procesado por narcotráfico.
Los tribunales estadounidenses declararon culpable al ex coronel. Al cumplir su condena en la penitenciaría de Fort Lauderdale en Miami, fue entregado en julio de 2009 a la justicia boliviana en para que pague sus deudas penales con el Estado.
Arce Gómez había anunciado durante su gestión como Ministro una "guerra a muerte al narcotráfico", cuando en realidad se supo que lo hizo contra su competencia, una vez que junto a un grupo de mercenarios denominados como "Los Novios de la Muerte" tomó a su cargo el negocio de la droga.
Entre los asesores del golpe de García Meza que estaban bajo el mando de Arce Gómez estaban el criminal de guerra nazi Klaus Barbie y los italianos Stefano Delle Chiae y Pier Luigi Pagliai, entre otros.
Con las informaciones del abogado de Arce Gómez, comenzó a develarse este miércoles un misterio de casi tres décadas sobre el destino de los restos de Quiroga Santa Cruz.
A los 15 días del asesinato del dirigente socialista, la dictadura de García Meza entregó a su esposa, Cristina y sus hijos Soledad y Rodrigo, una urna con sus cenizas, además de su anillo y un reloj.
Realizados los exámenes de laboratorio se verifico que esas cenizas no pertenecían a Quiroga Santa Cruz, por lo que el asunto volvió a quedar en la nebulosa.
En 1998, Felipe Froilán Molina, conocido como "Killer", uno de los secuaces de Arce Gómez, declaró que el cadáver de Quiroga Santa Cruz fue enterrado en el Estado Mayor y posteriormente otros militares que prefirieron el anonimato manifestaron que fue sepultado debajo de una vía que vincula los barrios de obrajes y Calacoto, denominada como "La avenida de la Muerte" por la cantidad de accidentes sucedidas en ese trayecto.
"El Killer", quien fue guardaespaldas de la esposa de Banzer durante muchos años, es un suboficial del Ejército, colaborador de Arce Gómez. Fue condenado igualmente a 30 años de prisión por los delitos de la dictadura de García Meza, pero está libre.
Molina fue inculpado por Wálter Vásquez Michel, uno de los colaboradores de Quiroga Santa Cruz en el PS-1, de ser el hombre que mató a su líder al dispararle a quemarropa una ráfaga de ametralladora debido a que se resistió a ser separado del grupo.
Tras sostener una polémica con García Meza, pocos meses antes del golpe de Estado, el entonces comandante general del Ejército advirtió que "en su momento arreglará las cuentas con Quiroga Santa Cruz", quien le emplazó a debatir públicamente sobre la misión de las Fuerzas Armadas.
En la actualidad, la familia de Quiroga Santa Cruz ha instaurado un proceso ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para acelerar las investigaciones que den con el paradero de los restos del dirigente político.
Fuente: ABI
Fotografía: Los Tiempos
viernes, 1 de octubre de 2010
Senadores bolivianos repudian intento de Golpe de Estado en Ecuador
Prensa Senado (30-09-10).- La Bancada de senadores del gubernamental Movimiento Al Socialismo (MAS), en conferencia de prensa conjunta hoy rechazó el intento de golpe de estado en Ecuador e instaron a defender la democracia Latinoamericana, a tiempo de respaldar al presidente Rafael Correa y al Poder Legislativo de ese país.
“De la Bancada de la Asamblea Plurinacional del MAS queremos rechazar el golpe neoliberal, norteamericano contra el presidente de Ecuador, Rafael Correa. Queremos dar nuestro respaldo al Presidente y a la Asamblea que está queriendo ser tomada”, expresó el jefe de Bancada, Isaac Ávalos.
“Este es un golpe a la democracia de Latinoamérica y del mundo, por eso, nuestro respaldo, decirles a los movimientos sociales hay que defender la democracia y al gobierno de Ecuador”, exhortó.
De la misma manera, el presidente de la Comisión de Política Internacional de la Cámara Alta, Fidel Surco, pidió al pueblo ecuatoriano no obedecer al grupo de policías rebeldes sino defender la democracia y a su presidente.
“Presidente Correa, usted no está solo, está con los países vecinos y amigos, desde Bolivia, la Asamblea Legislativa Plurinacional, este Senado Nacional le respalda. Queremos también llamar al pueblo ecuatoriano, a los movimientos sociales, organizaciones civiles a pronunciarse y a defender a su Presidente y levantarse y no someterse a un pequeño grupo que quieren atentar a la democracia”, manifestó.
OPOSICIÓN
Los senadores de la opositora Convergencia Nacional (CN), a través del legislador Bernard Gutiérrez, expresaron que son confusas las versiones sobre si es o no un intento de golpe de Estado, “Sin embargo, rechazamos cualquier posibilidad de hecho, cualquier salida que no sea por la vía democrática”, expresó.
“En realidad hay todavía algunas versiones que son confusas, hay quienes sostienen que se trataría de un golpe de Estado y otros, básicamente, estarían informando esto como un amotinamiento de la Policía. En cualquier caso, resulta fundamental establecer que desde nuestra visión democrática nunca vamos a estar de acuerdo con ninguna acción de hecho, somos demócratas, en ese sentido siempre vamos a respaldar la necesidad de que se respete la Constitución, de que se respeten los mandatos y plazos constitucionales. Ahora, queda claro que este hecho también viene a revelar una crisis que nace por la falta de vocación democrática que tienen algunos gobernantes en nuestra región”, dijo.
Fuente: Prensa Senado
“De la Bancada de la Asamblea Plurinacional del MAS queremos rechazar el golpe neoliberal, norteamericano contra el presidente de Ecuador, Rafael Correa. Queremos dar nuestro respaldo al Presidente y a la Asamblea que está queriendo ser tomada”, expresó el jefe de Bancada, Isaac Ávalos.
“Este es un golpe a la democracia de Latinoamérica y del mundo, por eso, nuestro respaldo, decirles a los movimientos sociales hay que defender la democracia y al gobierno de Ecuador”, exhortó.
De la misma manera, el presidente de la Comisión de Política Internacional de la Cámara Alta, Fidel Surco, pidió al pueblo ecuatoriano no obedecer al grupo de policías rebeldes sino defender la democracia y a su presidente.
“Presidente Correa, usted no está solo, está con los países vecinos y amigos, desde Bolivia, la Asamblea Legislativa Plurinacional, este Senado Nacional le respalda. Queremos también llamar al pueblo ecuatoriano, a los movimientos sociales, organizaciones civiles a pronunciarse y a defender a su Presidente y levantarse y no someterse a un pequeño grupo que quieren atentar a la democracia”, manifestó.
OPOSICIÓN
Los senadores de la opositora Convergencia Nacional (CN), a través del legislador Bernard Gutiérrez, expresaron que son confusas las versiones sobre si es o no un intento de golpe de Estado, “Sin embargo, rechazamos cualquier posibilidad de hecho, cualquier salida que no sea por la vía democrática”, expresó.
“En realidad hay todavía algunas versiones que son confusas, hay quienes sostienen que se trataría de un golpe de Estado y otros, básicamente, estarían informando esto como un amotinamiento de la Policía. En cualquier caso, resulta fundamental establecer que desde nuestra visión democrática nunca vamos a estar de acuerdo con ninguna acción de hecho, somos demócratas, en ese sentido siempre vamos a respaldar la necesidad de que se respete la Constitución, de que se respeten los mandatos y plazos constitucionales. Ahora, queda claro que este hecho también viene a revelar una crisis que nace por la falta de vocación democrática que tienen algunos gobernantes en nuestra región”, dijo.
Fuente: Prensa Senado
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