LT (23-07-14).- “Dictaduras militares en Bolivia... Nunca más” es el nombre de la exposición hemerográfica y fotográfica que estará abierta a partir de mañana en la Casona Mayorazgo (Simón López esq. Melchor Pérez de Holguín).
La muestra consta de alrededor de 60 fotografías de distintos autores y similar número de periódicos, unos 50 de Los Tiempos y unos 10 del matutino paceño El Diario, y abarcan cronológicamente los gobiernos de facto de Alfredo Ovando, Juan José Torres, Hugo Banzer, Natusch Busch, David Padilla y Luis García Meza, hasta el inicio de la democracia con Hernán Siles Zuazo.
Esta exposición comenzó a trabajarse hace un mes, una vez concluida una similar sobre la Guerra del Chaco, como “una suerte de rememoración cronológica de los distintos golpes de estado y masacres” sucedidas en Bolivia, dice Jorge Delgado, organizador de esta muestra.
Muchas de las fotografías que se expondrán desde mañana hasta el próximo 7 de agosto son originales, obtenidas de sus autores y otras han sido rescatadas de archivos particulares, de Internet y de la Cinemateca.
Varias de las fotografías son del archivo personal de Rafael Balderrama, que ha sido el fotógrafo de Los Tiempos en el periodo dictatorial.
“Vale la pena destacar que sus archivos y su estudio han sido asaltados por los militares, por ejemplo de las imágenes de Tolata se han robado los negativos y se han tenido que hacer copias de las copias”, explica Delgado.
También se expondrán trabajos de Roberto Alem, entre otros.
Documentales
Además de los periódicos y fotografías, se proyectarán varios documentales como uno de la productora Wallparrimachi sobre la Masacre de Tolata y elaborado en base a imágenes. Otro de los videos es de Carlos D. Mesa sobre Marcelo Quiroga Santa Cruz y uno de la televisión francesa sobre Klaus Barbie.
Esta exposición estará abierta desde las 10:00 de mañana y los documentales se proyectarán durante todo el día a partir del lunes 28, con el propósito de que sean vistos por los alumnos de colegio que visiten la muestra y por las noches se estiman habrán proyecciones especiales.
“Dictaduras militares en Bolivia... Nunca más” es organizada por la Oficialía de Cultura de la Alcaldía y cuenta con el apoyo del periódico Los Tiempos a través de su Hemeroteca.
Fuente: Los Tiempos
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miércoles, 23 de julio de 2014
viernes, 18 de julio de 2014
Senado recuerda los 34 años del Golpe de Estado de García Mesa
PS (17-07-14).- El pleno de la Cámara Alta aprobó por unanimidad la Declaración Camaral, mediante la cual recuerda los 34 años del sangriento golpe de Estado de García Mesa y recordó a Marcelo Quiroga Santa Cruz, Carlos Flores Bedregal, Gualberto Vega Yapura, por su sacrificio, su lucha por la libertad y la vigencia plena de los derechos democráticos en Bolivia.
“Durante la dictadura de Banzer Suarez la víctimas fueron cientos y miles de hombres y mujeres que pasaron por las cárceles y campos de concentración en nuestro país, estamos hablando de hombre, mujeres, niños y jóvenes (…) estamos hablando de esa brutalidad que se dio durante la dictadura de Banzer Suarez”, recordó la senadora por Chuquisaca, Hilda Serrano.
El 17 de julio de 1980 se produjo el cruento golpe de Estado encabezado por, Luís García Meza y Luis Arce Gómez, quienes atribuyéndose la representación de las Fuerzas Armadas de la Nación, tomaron por asalto el Gobierno e iniciaron una brutal narco-dictadura sembrando de desprestigio al país y dolor al pueblo boliviano.
La dictadura adoptó medidas contrarias a la Constitución y a las leyes, como implantar el toque de queda, que dio lugar actos violatorios de los derechos humanos, asesinatos, ejecuciones sumarias, desapariciones forzosas, torturas, tratos crueles e inhumanos, hechos que hasta la fecha no fueron investigados ni sancionados.
La recuperación de la democracia correspondió al pueblo boliviano, y organizaciones sociales como la COB y la FSTMB, la APDHB y ASOFAMD propiciaron el primer juicio de responsabilidades contra una dictadura, habiendo logrado una sentencia condenatoria contra Luís García Meza y sus colaboradores que comprende 30 años de presidio sin derecho a indulto.
Fuente: Prensa Senado
“Durante la dictadura de Banzer Suarez la víctimas fueron cientos y miles de hombres y mujeres que pasaron por las cárceles y campos de concentración en nuestro país, estamos hablando de hombre, mujeres, niños y jóvenes (…) estamos hablando de esa brutalidad que se dio durante la dictadura de Banzer Suarez”, recordó la senadora por Chuquisaca, Hilda Serrano.
El 17 de julio de 1980 se produjo el cruento golpe de Estado encabezado por, Luís García Meza y Luis Arce Gómez, quienes atribuyéndose la representación de las Fuerzas Armadas de la Nación, tomaron por asalto el Gobierno e iniciaron una brutal narco-dictadura sembrando de desprestigio al país y dolor al pueblo boliviano.
La dictadura adoptó medidas contrarias a la Constitución y a las leyes, como implantar el toque de queda, que dio lugar actos violatorios de los derechos humanos, asesinatos, ejecuciones sumarias, desapariciones forzosas, torturas, tratos crueles e inhumanos, hechos que hasta la fecha no fueron investigados ni sancionados.
La recuperación de la democracia correspondió al pueblo boliviano, y organizaciones sociales como la COB y la FSTMB, la APDHB y ASOFAMD propiciaron el primer juicio de responsabilidades contra una dictadura, habiendo logrado una sentencia condenatoria contra Luís García Meza y sus colaboradores que comprende 30 años de presidio sin derecho a indulto.
Fuente: Prensa Senado
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viernes, 11 de abril de 2014
Plan Cóndor, documentos de cinco países ahora concentrados para los investigadores
Pieb (8-04-14).- Ahora es posible que los historiadores, los interesados en derechos humanos y los investigadores de cualquier disciplina tengan acceso a los documentos del Plan Cóndor de Argentina, Brasil, Chile, Uruguay y Paraguay a través del “Acervo Documental Cóndor” creado por el Instituto de Políticas Públicas en Derechos Humanos del Mercosur, con el objetivo de “acompañar los procesos de verdad y justicia que se desarrollan en la región”.
Unos 120 fondos documentales se organizaron en un archivo que testimonia las graves violaciones a los derechos humanos cometidas en el marco de las coordinaciones represivas del Cono Sur, y la iniciativa quiere “potenciar procesos internos, en cada país, vinculados con la identificación, ordenamiento, y publicidad de los archivos que registran el accionar represivo de los Estados de la región”.
El Acervo Documental Cóndor es principalmente una guía que contiene información para llegar a documentos emitidos por organismos represivos del Estado en cada país, como las oficinas de inteligencia y de seguridad interna. Esos documentos han sido organizados en distintos fondos documentales, y la guía es la herramienta de investigación que lleva a esos archivos. El patrimonio recopilado no cuenta con información aportada por Bolivia ni por Perú.
La coordinación del Plan Cóndor implicaba una alianza represiva sustentada en la Doctrina de la Seguridad Nacional; en 1975 la Operación Cóndor puso en funcionamiento el intercambio de informaciones, persecución, ejecución y desapariciones forzadas de personas. “En términos operativos –dice el Instituto-- esta alianza represiva incluyó actividades de vigilancia política a disidentes exiliados o refugiados, acciones encubiertas, secuestros y asesinatos, para lo cual se conformaron equipos especiales que funcionaban a nivel internacional, incluso en Europa y Estados Unidos. A su vez, se implementó un sistema paralelo de prisiones clandestinas y centros de tortura con el propósito de recibir a los prisioneros extranjeros detenidos en el marco de esta Operación. La gran mayoría de las víctimas directas fueron dirigentes y militantes políticos, sindicales y sociales”.
A más de 30 años de esos sucesos, no se tiene pruebas o documentos de esos sucesos, pero quedaron de forma dispersa registros que pueden ser identificados y ayudar a “reconstruir la historia común potenciando los procesos de verdad y justicia que se desarrollan en la región”.
“Los datos presentados tienen diferentes niveles de descripción. Algunos de los fondos documentales están descriptos de manera muy sucinta, dando cuenta exclusivamente del contenido y especificidad propia del fondo documental. En otros casos, la descripción abarca una información más completa, pues se establecen series documentales y, cuando las hubiera, se incluyen subseries”, dice la descripción. Las subseries aparecen en caso de que la institución que gestiona el fondo documental hubiera realizado ya algún tipo de tarea archivística sobre el mismo: clasificación, organización, y definición de series.
Fuente: PIEB
Unos 120 fondos documentales se organizaron en un archivo que testimonia las graves violaciones a los derechos humanos cometidas en el marco de las coordinaciones represivas del Cono Sur, y la iniciativa quiere “potenciar procesos internos, en cada país, vinculados con la identificación, ordenamiento, y publicidad de los archivos que registran el accionar represivo de los Estados de la región”.
El Acervo Documental Cóndor es principalmente una guía que contiene información para llegar a documentos emitidos por organismos represivos del Estado en cada país, como las oficinas de inteligencia y de seguridad interna. Esos documentos han sido organizados en distintos fondos documentales, y la guía es la herramienta de investigación que lleva a esos archivos. El patrimonio recopilado no cuenta con información aportada por Bolivia ni por Perú.
La coordinación del Plan Cóndor implicaba una alianza represiva sustentada en la Doctrina de la Seguridad Nacional; en 1975 la Operación Cóndor puso en funcionamiento el intercambio de informaciones, persecución, ejecución y desapariciones forzadas de personas. “En términos operativos –dice el Instituto-- esta alianza represiva incluyó actividades de vigilancia política a disidentes exiliados o refugiados, acciones encubiertas, secuestros y asesinatos, para lo cual se conformaron equipos especiales que funcionaban a nivel internacional, incluso en Europa y Estados Unidos. A su vez, se implementó un sistema paralelo de prisiones clandestinas y centros de tortura con el propósito de recibir a los prisioneros extranjeros detenidos en el marco de esta Operación. La gran mayoría de las víctimas directas fueron dirigentes y militantes políticos, sindicales y sociales”.
A más de 30 años de esos sucesos, no se tiene pruebas o documentos de esos sucesos, pero quedaron de forma dispersa registros que pueden ser identificados y ayudar a “reconstruir la historia común potenciando los procesos de verdad y justicia que se desarrollan en la región”.
“Los datos presentados tienen diferentes niveles de descripción. Algunos de los fondos documentales están descriptos de manera muy sucinta, dando cuenta exclusivamente del contenido y especificidad propia del fondo documental. En otros casos, la descripción abarca una información más completa, pues se establecen series documentales y, cuando las hubiera, se incluyen subseries”, dice la descripción. Las subseries aparecen en caso de que la institución que gestiona el fondo documental hubiera realizado ya algún tipo de tarea archivística sobre el mismo: clasificación, organización, y definición de series.
Fuente: PIEB
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viernes, 31 de enero de 2014
Homenaje a mártires de la liberación nacional: Capilla San Martín y Casa de Piedra de Achocalla declaradas monumentos históricos
PS (30-01-14).- El pleno de la Cámara de Senadores sancionó este jueves un proyecto de ley que declara Monumentos Históricos Culturales del Estado Plurinacional de Bolivia a la Capilla San Martín y a la Casa de Piedra de la zona Kututu del distrito 7 del municipio de Achocalla, en el departamento de La Paz.
Este proyecto señala, en su artículo primero, que esa declaración será un homenaje a los Mártires de la Liberación Nacional, tomando en cuenta que en esos lugares muchas personas fueron asesinadas y otras sufrieron vejaciones y torturas durante las dictaduras militares de la década del setenta del siglo pasado.
La norma declara el 21 de agosto como el Día de las y los Mártires que lucharon por la Liberación Nacional. El Órgano Ejecutivo, a través del Ministerio de Culturas y Turismo, el Gobierno Autónomo Departamental de La Paz y el Gobierno Autónomo Municipal de Achocalla, de acuerdo a sus competencias, implementará políticas públicas para su salvaguardia, restauración, conservación, custodia, promoción y registro de los monumentos histórico-culturales.
Durante la dictadura de Hugo Bánzer (1971-1978) se produjeron torturas, encierros y asesinatos en la Casa de Piedra de Achocalla, que eran dos bloques, una casa de piedra y otra la casa de barro o adobe, que la dictadura banzerista habilitó como centros clandestinos, en los que se practicó el secuestro, la detención indebida, la tortura física y psicológica, el abuso sexual, el asesinato y la desaparición forzada.
Fuente: Prensa Senado
Este proyecto señala, en su artículo primero, que esa declaración será un homenaje a los Mártires de la Liberación Nacional, tomando en cuenta que en esos lugares muchas personas fueron asesinadas y otras sufrieron vejaciones y torturas durante las dictaduras militares de la década del setenta del siglo pasado.
La norma declara el 21 de agosto como el Día de las y los Mártires que lucharon por la Liberación Nacional. El Órgano Ejecutivo, a través del Ministerio de Culturas y Turismo, el Gobierno Autónomo Departamental de La Paz y el Gobierno Autónomo Municipal de Achocalla, de acuerdo a sus competencias, implementará políticas públicas para su salvaguardia, restauración, conservación, custodia, promoción y registro de los monumentos histórico-culturales.
Durante la dictadura de Hugo Bánzer (1971-1978) se produjeron torturas, encierros y asesinatos en la Casa de Piedra de Achocalla, que eran dos bloques, una casa de piedra y otra la casa de barro o adobe, que la dictadura banzerista habilitó como centros clandestinos, en los que se practicó el secuestro, la detención indebida, la tortura física y psicológica, el abuso sexual, el asesinato y la desaparición forzada.
Fuente: Prensa Senado
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jueves, 28 de noviembre de 2013
En homenaje a víctimas de la dictadura, la capilla 'San Martín' y 'Casa de Piedra' en Achocalla son declarados monumentos históricos
PS (27-11-13).- El pleno de la Cámara de Senadores aprobó en su estación en grande y detalle el proyecto de ley que declara: Monumento Histórico Cultural del Estado Plurinacional de Bolivia a la capilla “San Martín” y a la “Casa de Piedra” de la zona Kututu, distrito 7 del municipio de Achocalla en el departamento de La Paz.
La normativa se establece como un homenaje a los mártires de la liberación nacional que sufrieron vejaciones, torturas y asesinatos en dichos inmuebles durante las dictaduras militares de los años 70.
Asimismo, declara el 21 de agosto de cada año como día de “Las y los Mártires que lucharon por la Liberación Nacional” y será el Ministerio de Culturas el encargado del registro, catalogación y de emitir los certificados de Patrimonio Cultural.
La Senadora por el Movimiento al Socialismo (MAS) Hilda Saavedra, agradeció al pleno camaral aprobar esta ley como en justo reconocimiento a las personas que habrían sufrido vejámenes durante las dictaduras.
“Agradecer a todos los senadores presentes por haber aprobado este proyecto de ley, creo que en justicia correspondía hacer esto, gracias en nombre de todos aquellos compañeros que han sido torturados, desaparecidos y exiliados, gracias a nombre de los sobrevivientes de la dictadura y gracias a los que se han solidarizado con aquellos compañeros que han sufrido torturas en la Casa de Piedra en Achocalla”, enfatizó.
Durante la dictadura de Hugo Banzer (1971-1977) se produjeron torturas, encierros y asesinatos injustificados en la Casa de Piedra de Achocalla, que eran dos bloques, una casa de piedra y otra la casa de barro o adobe, que la dictadura banzerista habilitó como centros clandestinos, en los que se practicó el secuestro, la detención indebida, la tortura física y psicológica, el abuso sexual, el asesinato y la desaparición forzada.
Esta norma, una vez aprobada, fue remitida a la Cámara de Diputados para su posterior revisión y tratamiento.
Fuente: Prensa Senado
La normativa se establece como un homenaje a los mártires de la liberación nacional que sufrieron vejaciones, torturas y asesinatos en dichos inmuebles durante las dictaduras militares de los años 70.
Asimismo, declara el 21 de agosto de cada año como día de “Las y los Mártires que lucharon por la Liberación Nacional” y será el Ministerio de Culturas el encargado del registro, catalogación y de emitir los certificados de Patrimonio Cultural.
La Senadora por el Movimiento al Socialismo (MAS) Hilda Saavedra, agradeció al pleno camaral aprobar esta ley como en justo reconocimiento a las personas que habrían sufrido vejámenes durante las dictaduras.
“Agradecer a todos los senadores presentes por haber aprobado este proyecto de ley, creo que en justicia correspondía hacer esto, gracias en nombre de todos aquellos compañeros que han sido torturados, desaparecidos y exiliados, gracias a nombre de los sobrevivientes de la dictadura y gracias a los que se han solidarizado con aquellos compañeros que han sufrido torturas en la Casa de Piedra en Achocalla”, enfatizó.
Durante la dictadura de Hugo Banzer (1971-1977) se produjeron torturas, encierros y asesinatos injustificados en la Casa de Piedra de Achocalla, que eran dos bloques, una casa de piedra y otra la casa de barro o adobe, que la dictadura banzerista habilitó como centros clandestinos, en los que se practicó el secuestro, la detención indebida, la tortura física y psicológica, el abuso sexual, el asesinato y la desaparición forzada.
Esta norma, una vez aprobada, fue remitida a la Cámara de Diputados para su posterior revisión y tratamiento.
Fuente: Prensa Senado
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viernes, 8 de noviembre de 2013
Julio Cortázar: la lista negra de la dictadura argentina
Alvaro Cuadra (8-11-13).- Sin saberlo, aunque seguro lo adivinó, su nombre estaba inscrito desde hace mucho en la “lista negra” de los militares argentinos. Ellos sabían de su obstinada denuncia de los crímenes que se cometían en su país, pero también en Chile y en Centroamérica. Sus libros y su nombre estaban proscritos durante aquellos tiempos de muerte y oscuridad en muchos países latinoamericanos. Tal como imaginó en uno de sus relatos, esa rata gigante que comandaba a todas las ratas había dado con su nombre. “Satarsa” había inscrito en su hoja de terror a Julio Cortázar.
Las ratas estaban en la Casa Rosada, allá en Buenos Aires, también en La Moneda cenicienta de Santiago, pero “Satarsa” estaba en otra parte, imponiendo su orden nauseabundo, lanzando personas desde los helicópteros sobre el Río de la Plata o sobre las olas del Pacífico. En brumosas noches de pleamar, los cuerpos mutilados eran arrojados como bultos por negras libélulas metálicas. Cuerpos desaparecidos para siempre, tragados por el océano.
“Satarsa” había registrado el nombre y de su puño y letra anotó: “extrema peligrosidad”. Nada molesta tanto a las ratas como las voces que denuncian sus ignominias, acostumbradas como están a las voces esclavas y al servilismo de los cobardes, nada molesta más a “Satarsa” que aquellos que conocen su nombre: Satarsa la rata, secreto palíndromo de Atar a las Ratas. Es así, quien conoce su verdadero nombre se gana un espacio en su negra lista. Las ratas aman el olvido, quieren que el bebé arrancado de los brazos de su madre muerta en la tortura jamás conozca su historia, quieren que la sangre de sus víctimas sea lavada por el mar y el recuerdo del horror borrado por el tiempo. Las ratas aman la amnesia que oculte sus rostros y sus huellas.
Por eso, cualquier poeta inspirado por las “Musas”, hijas de la diosa de la memoria “Mnemosine”, es muy peligroso… el poeta es capaz de recordar. La secreta alquimia de las palabras, reservada al poeta, es el don de la memoria. A estos “crononáutas” les está reservada la tarea de hacer presente el otro ahora, el otrora, ese presente diferido. A veces, solo a veces, les es otorgada la gracia del “voyant”, hablar con los muertos y escudriñar el porvenir.
Julio Cortázar debía estar en la “lista negra” de los Videla, los Pinochet y otros junto a todos los artistas e intelectuales valientes de nuestra América, porque son ellos los portadores de una memoria que denuncia y acusa a “Satarsa” allí donde se aparece. Cuando la palabra deja de ser fácil lisonja para el poderoso o narcótico placer galante y comienza a ser otra cosa, una filosa memoria que trae postales del averno, entonces, “Satarsa” engrosa de nuevo su lista, su horrida retahíla de nombres, como ha hecho desde siempre, esperando su noche de barbarie y de muerte.
Fuente: ALAI
Las ratas estaban en la Casa Rosada, allá en Buenos Aires, también en La Moneda cenicienta de Santiago, pero “Satarsa” estaba en otra parte, imponiendo su orden nauseabundo, lanzando personas desde los helicópteros sobre el Río de la Plata o sobre las olas del Pacífico. En brumosas noches de pleamar, los cuerpos mutilados eran arrojados como bultos por negras libélulas metálicas. Cuerpos desaparecidos para siempre, tragados por el océano.
“Satarsa” había registrado el nombre y de su puño y letra anotó: “extrema peligrosidad”. Nada molesta tanto a las ratas como las voces que denuncian sus ignominias, acostumbradas como están a las voces esclavas y al servilismo de los cobardes, nada molesta más a “Satarsa” que aquellos que conocen su nombre: Satarsa la rata, secreto palíndromo de Atar a las Ratas. Es así, quien conoce su verdadero nombre se gana un espacio en su negra lista. Las ratas aman el olvido, quieren que el bebé arrancado de los brazos de su madre muerta en la tortura jamás conozca su historia, quieren que la sangre de sus víctimas sea lavada por el mar y el recuerdo del horror borrado por el tiempo. Las ratas aman la amnesia que oculte sus rostros y sus huellas.
Por eso, cualquier poeta inspirado por las “Musas”, hijas de la diosa de la memoria “Mnemosine”, es muy peligroso… el poeta es capaz de recordar. La secreta alquimia de las palabras, reservada al poeta, es el don de la memoria. A estos “crononáutas” les está reservada la tarea de hacer presente el otro ahora, el otrora, ese presente diferido. A veces, solo a veces, les es otorgada la gracia del “voyant”, hablar con los muertos y escudriñar el porvenir.
Julio Cortázar debía estar en la “lista negra” de los Videla, los Pinochet y otros junto a todos los artistas e intelectuales valientes de nuestra América, porque son ellos los portadores de una memoria que denuncia y acusa a “Satarsa” allí donde se aparece. Cuando la palabra deja de ser fácil lisonja para el poderoso o narcótico placer galante y comienza a ser otra cosa, una filosa memoria que trae postales del averno, entonces, “Satarsa” engrosa de nuevo su lista, su horrida retahíla de nombres, como ha hecho desde siempre, esperando su noche de barbarie y de muerte.
Fuente: ALAI
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miércoles, 21 de agosto de 2013
Afirman que no se puede permitir que hechos como el golpe de Banzer se repitan
Abi (21-08-13).- La presidenta de la Cámara de Senadores, Gabriela Montaño, señaló el miércoles, a 42 años del golpe de estado del ex presidente Hugo Banzer Suarez (1971), que no se puede permitir que vuelvan a ocurrir ese tipo de hechos en Bolivia.
'Creo que no debemos olvidar que la tentación golpista sigue rondando la región, sigue rondando el mundo y nunca debemos permitir que en Bolivia vuelvan a darse hechos de este tipo, por delante de todo deben estar siempre los valores democráticos y la construcción en paz de nuestra sociedad', indicó en contacto con los periodistas.
Bolivia recuerda este 21 de agosto 42 años del golpe de Estado perpetrado por el extinto Hugo Banzer Suárez. El golpe de 1971 sobre todo es recordado por los desaparecidos políticos que hubo como parte de la represión.
Montaño agregó que sobre todo la juventud debe evitar que hechos de ese tipo vuelvan a ocurrir en la región y en el país, por lo que 'no se debe conceder el más mínimo espacio a las lógicas golpistas antidemocráticas'.
Por su parte, el senador por el Movimiento al Socialismo (MAS), Adolfo Mendoza, recordó que el golpe de estado perpetrado por Banzer 'es parte de una historia nefasta que no se va a volver a repetir'.
A su juicio, con el Estado Plurinacional y con la profundización de la democracia se cierran las puertas de esa nefasta historia en Bolivia.
Señaló que en los últimos años se ha 'recuperado la democracia', de una democracia restringida, con un monopolio institucional de partidos que no tenían una conexión con la sociedad civil.
Al respecto, el diputado de Convergencia Nacional (CN), Tomás Monasterios, convocó a la reflexión porque 'no se puede permitir que en Bolivia, con una democracia ficticia, se asuma una actitud golpista'.
Asimismo, admitió que 'existieron falencias dentro del sistema tradicional', por lo que las cosas deben cambiar respecto a la aplicación de la democracia.
Fuente: ABI
'Creo que no debemos olvidar que la tentación golpista sigue rondando la región, sigue rondando el mundo y nunca debemos permitir que en Bolivia vuelvan a darse hechos de este tipo, por delante de todo deben estar siempre los valores democráticos y la construcción en paz de nuestra sociedad', indicó en contacto con los periodistas.
Bolivia recuerda este 21 de agosto 42 años del golpe de Estado perpetrado por el extinto Hugo Banzer Suárez. El golpe de 1971 sobre todo es recordado por los desaparecidos políticos que hubo como parte de la represión.
Montaño agregó que sobre todo la juventud debe evitar que hechos de ese tipo vuelvan a ocurrir en la región y en el país, por lo que 'no se debe conceder el más mínimo espacio a las lógicas golpistas antidemocráticas'.
Por su parte, el senador por el Movimiento al Socialismo (MAS), Adolfo Mendoza, recordó que el golpe de estado perpetrado por Banzer 'es parte de una historia nefasta que no se va a volver a repetir'.
A su juicio, con el Estado Plurinacional y con la profundización de la democracia se cierran las puertas de esa nefasta historia en Bolivia.
Señaló que en los últimos años se ha 'recuperado la democracia', de una democracia restringida, con un monopolio institucional de partidos que no tenían una conexión con la sociedad civil.
Al respecto, el diputado de Convergencia Nacional (CN), Tomás Monasterios, convocó a la reflexión porque 'no se puede permitir que en Bolivia, con una democracia ficticia, se asuma una actitud golpista'.
Asimismo, admitió que 'existieron falencias dentro del sistema tradicional', por lo que las cosas deben cambiar respecto a la aplicación de la democracia.
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lunes, 5 de noviembre de 2012
El valor de la democracia: La masacre de Todos Santos
Magdalena Cajías (4-11-12).- La condición de sede de gobierno de La Paz ha marcado en gran medida su importancia en la vida política nacional, pues revueltas, insurrecciones, motines populares, acciones contestatarias y todo tipo de manifestaciones políticas ocurrieron en ese espacio a lo largo del siglo XX como parte de una larga tradición histórica de resistencia y rebeldía.
Uno de los momentos fundamentales de nuestra historia reciente, tanto como confirmación de las tradiciones paceñas de rebeldía, como para la legitimación del sistema democrático a nivel nacional, fue la resistencia popular al golpe militar estallado el 1 de noviembre de 1979 contra el gobierno constitucional de Wálter Guevara y la joven democracia boliviana. En enero de 1978, la huelga de hambre iniciada un mes antes por cuatro amas de casa de las minas —que logró una generalizada adhesión y solidaridad de diferentes sectores de la sociedad boliviana— había conseguido arrancar la amnistía general e irrestricta y la convocatoria a elecciones al dictador Hugo Banzer después de 14 años de gobiernos militares en Bolivia.
Sin embargo, las elecciones realizadas a mediados de ese año estuvieron cargadas de irregularidades, saliendo a luz que Banzer había favorecido fraudulentamente el triunfo de su pupilo Juan Pereda. La falta de legitimidad del “ganador” lo llevó a dar un golpe de estado antes de que el nuevo congreso pudiese ser instalado. Pero el pueblo no estaba dispuesto a que la instauración de la democracia, por la que tanto había luchado, sea truncada, por lo que exigió en las calles nuevas elecciones.
Como en 1978, la Unidad Democrática y Popular (UDP), constituida en una alternativa de centro izquierda que aglutinó a partidos políticos como el Movimiento Nacionalista Revolucionario de Izquierda (MNR-I), el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y el Partido Comunista de Bolivia (PCB), consiguió el apoyo mayoritario de la población boliviana en las elecciones nacionales realizadas en 1979. Pero tampoco esta vez Hernán Siles Zuazo, candidato a la Presidencia por ese frente, pudo acceder al poder, ya que en el Parlamento se optó por Guevara, del candidato del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), de centro derecha, que había salido segundo en el cómputo electoral.
En medio del estallido de una profunda crisis económica, de movilizaciones sociales comandadas por la Central Obrera Boliviana (COB) en pos de demandas postergadas y aumentos salariales, de la significativa ruptura del Pacto Militar Campesino y el acercamiento de este sector a la COB, así como de radicalización de los sectores de clase media, los militares golpistas y antidemocráticos volvieron a intervenir en la vida política pocos meses después de instalado el gobierno democrático.
En las primeras horas del 1 de noviembre la población conoció que el nuevo golpe, comandado por el coronel Alberto Natush Busch, contaba con el apoyo de algunos políticos movimientistas, como Guillermo Bedregal. Como respuesta inmediata, cientos de pobladores paceños comenzaron a concentrarse espontáneamente en lugares clave de la ciudad, mientras un numeroso grupo de universitarios se congregaba en la Plaza del Estudiante. Y frente al edificio de la COB, en El Prado, centenares de trabajadores pedían a gritos la presencia de Juan Lechín, su máximo dirigente, para que dé las instrucciones de las medidas a tomar.
A nadie le importó en esos momentos que sea un día feriado, el de Todos Santos, que ha sido tradicionalmente respetado y conmemorado en todo el territorio nacional, pues es cuando los difuntos reciben la visita de sus seres queridos en los cementerios, y cuando en las casas se instalan altares, se prenden velas, se preparan suculentas comidas que les gustaban en vida a los que partieron, y se comparten panes, masitas y t’antawawas con todos los que pasan a rezar por algún alma y visitar a sus familiares. Ese Todos Santos fue muy diferente, sólo se pareció a los demás por la presencia de la muerte.
Paceños aguerridos levantaron barricadas con adoquines, maderas y escombros de construcciones cercanas, muebles viejos o llantas desechadas, en El Prado, en la avenida Buenos Aires o en la Garita de Lima. La indignación iba en aumento, así como la tensión y el temor por la represión que podría tomar en cualquier momento el ejército, cuyos efectivos —algunos en tanques y tanquetas— tomaron posiciones en lugares estratégicos y resguardaban armados hasta los dientes la plaza Murillo y el Palacio de Gobierno.
A las diez de la mañana, los militares comenzaron a disparar a los pobladores reunidos en la plaza San Francisco. Se había iniciado la masacre. Ante los disparos, la gente —especialmente los jóvenes y adolescentes— respondió con piedras y gritando que los militares debían retornar a sus cuarteles. Era una lucha desigual y, por lo mismo, heroica. En ese primer momento, cuatro personas cayeron muertas y varias quedaron heridas. Natush seguía hablando de respetar la Constitución.
Es que el militar golpista había calculado mal su estrategia, transmitida en su primera aparición pública, de que su golpe era diferente a otros. Dijo que respetaría la Constitución, que llamaría a elecciones, que se trataba de frenar el caos que se estaba viviendo en esos momentos y, para colmo, convocó a la COB a cogobernar. Nadie le creyó, ni le hizo caso.
Al día siguiente, la resistencia siguió creciendo con miles de paceños en las calles y el cumplimiento en todo el país y por diferentes sectores obrero-populares de la huelga general indefinida decretada por la COB. Mientras tanto, Guevara, el presidente destituido, se negó a acatar el mando del gobierno militar, trasladó su gabinete a un lugar desconocido de la ciudad, convocó al Parlamento para que se pronuncie contra la ruptura de la democracia e inició negociaciones secretas con los golpistas para una salida política.
Como la población siguió movilizada —incluso sabiendo que la COB aceptaba participar de la negociación entre partes encontradas—, el lunes 5 de noviembre, en una ciudad sitiada por militares y con todas sus actividades paralizadas, la represión alcanzó su máximo nivel pero también se hizo sentir con mayor fuerza el heroísmo y coraje popular. En la avenida Camacho, en El Prado, en Tembladerani, en Villa Fátima, en diferentes barrios populares, los militares dispararon contra pobladores que sólo tenían como arma de defensa piedras. La sangre corrió a raudales; los muertos alcanzaron a más de cien y los heridos triplicaron esa cifra, entre ellos, ningún uniformado.
Posteriormente, organismos de derechos humanos publicaron testimonios del horror que se vivió en esos momentos que no sólo alcanzó a los combatientes populares, sino a población civil no involucrada en la lucha. Por ejemplo, en El Tejar, un helicóptero barrió con su metralla una cancha donde jóvenes practicaban fútbol. En la Garita de Lima, las tanquetas dispararon a quemarropa y las balas llegaron a viviendas del lugar. En varios departamentos se produjeron detenciones de líderes sindicales y políticos bajo el pretexto de que estaba vigente la ley marcial. Pero el pueblo no cedió ni desmayó hasta que 15 días después de haber truncado la democracia Natush se vio obligado a renunciar.
Nuevamente el Congreso tuvo la iniciativa en la resolución de la crisis y nombró a la dirigente del MNR Lydia Gueiler presidenta de transición hasta que se produzcan nuevas elecciones. El pueblo, protagonista central de la resistencia, salió a las calles a festejar sin reclamar no haber sido tomado en cuenta. Pero esa es otra historia. Lo fundamental de ese momento ya fue rescatado por René Zavaleta Mercado en su libro Las masas en noviembre: el valor de la democracia, el valor de la lucha por la democracia a pesar del doloroso costo en vidas.
Fuente: Prensa Senado
Uno de los momentos fundamentales de nuestra historia reciente, tanto como confirmación de las tradiciones paceñas de rebeldía, como para la legitimación del sistema democrático a nivel nacional, fue la resistencia popular al golpe militar estallado el 1 de noviembre de 1979 contra el gobierno constitucional de Wálter Guevara y la joven democracia boliviana. En enero de 1978, la huelga de hambre iniciada un mes antes por cuatro amas de casa de las minas —que logró una generalizada adhesión y solidaridad de diferentes sectores de la sociedad boliviana— había conseguido arrancar la amnistía general e irrestricta y la convocatoria a elecciones al dictador Hugo Banzer después de 14 años de gobiernos militares en Bolivia.
Sin embargo, las elecciones realizadas a mediados de ese año estuvieron cargadas de irregularidades, saliendo a luz que Banzer había favorecido fraudulentamente el triunfo de su pupilo Juan Pereda. La falta de legitimidad del “ganador” lo llevó a dar un golpe de estado antes de que el nuevo congreso pudiese ser instalado. Pero el pueblo no estaba dispuesto a que la instauración de la democracia, por la que tanto había luchado, sea truncada, por lo que exigió en las calles nuevas elecciones.
Como en 1978, la Unidad Democrática y Popular (UDP), constituida en una alternativa de centro izquierda que aglutinó a partidos políticos como el Movimiento Nacionalista Revolucionario de Izquierda (MNR-I), el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y el Partido Comunista de Bolivia (PCB), consiguió el apoyo mayoritario de la población boliviana en las elecciones nacionales realizadas en 1979. Pero tampoco esta vez Hernán Siles Zuazo, candidato a la Presidencia por ese frente, pudo acceder al poder, ya que en el Parlamento se optó por Guevara, del candidato del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), de centro derecha, que había salido segundo en el cómputo electoral.
En medio del estallido de una profunda crisis económica, de movilizaciones sociales comandadas por la Central Obrera Boliviana (COB) en pos de demandas postergadas y aumentos salariales, de la significativa ruptura del Pacto Militar Campesino y el acercamiento de este sector a la COB, así como de radicalización de los sectores de clase media, los militares golpistas y antidemocráticos volvieron a intervenir en la vida política pocos meses después de instalado el gobierno democrático.
En las primeras horas del 1 de noviembre la población conoció que el nuevo golpe, comandado por el coronel Alberto Natush Busch, contaba con el apoyo de algunos políticos movimientistas, como Guillermo Bedregal. Como respuesta inmediata, cientos de pobladores paceños comenzaron a concentrarse espontáneamente en lugares clave de la ciudad, mientras un numeroso grupo de universitarios se congregaba en la Plaza del Estudiante. Y frente al edificio de la COB, en El Prado, centenares de trabajadores pedían a gritos la presencia de Juan Lechín, su máximo dirigente, para que dé las instrucciones de las medidas a tomar.
A nadie le importó en esos momentos que sea un día feriado, el de Todos Santos, que ha sido tradicionalmente respetado y conmemorado en todo el territorio nacional, pues es cuando los difuntos reciben la visita de sus seres queridos en los cementerios, y cuando en las casas se instalan altares, se prenden velas, se preparan suculentas comidas que les gustaban en vida a los que partieron, y se comparten panes, masitas y t’antawawas con todos los que pasan a rezar por algún alma y visitar a sus familiares. Ese Todos Santos fue muy diferente, sólo se pareció a los demás por la presencia de la muerte.
Paceños aguerridos levantaron barricadas con adoquines, maderas y escombros de construcciones cercanas, muebles viejos o llantas desechadas, en El Prado, en la avenida Buenos Aires o en la Garita de Lima. La indignación iba en aumento, así como la tensión y el temor por la represión que podría tomar en cualquier momento el ejército, cuyos efectivos —algunos en tanques y tanquetas— tomaron posiciones en lugares estratégicos y resguardaban armados hasta los dientes la plaza Murillo y el Palacio de Gobierno.
A las diez de la mañana, los militares comenzaron a disparar a los pobladores reunidos en la plaza San Francisco. Se había iniciado la masacre. Ante los disparos, la gente —especialmente los jóvenes y adolescentes— respondió con piedras y gritando que los militares debían retornar a sus cuarteles. Era una lucha desigual y, por lo mismo, heroica. En ese primer momento, cuatro personas cayeron muertas y varias quedaron heridas. Natush seguía hablando de respetar la Constitución.
Es que el militar golpista había calculado mal su estrategia, transmitida en su primera aparición pública, de que su golpe era diferente a otros. Dijo que respetaría la Constitución, que llamaría a elecciones, que se trataba de frenar el caos que se estaba viviendo en esos momentos y, para colmo, convocó a la COB a cogobernar. Nadie le creyó, ni le hizo caso.
Al día siguiente, la resistencia siguió creciendo con miles de paceños en las calles y el cumplimiento en todo el país y por diferentes sectores obrero-populares de la huelga general indefinida decretada por la COB. Mientras tanto, Guevara, el presidente destituido, se negó a acatar el mando del gobierno militar, trasladó su gabinete a un lugar desconocido de la ciudad, convocó al Parlamento para que se pronuncie contra la ruptura de la democracia e inició negociaciones secretas con los golpistas para una salida política.
Como la población siguió movilizada —incluso sabiendo que la COB aceptaba participar de la negociación entre partes encontradas—, el lunes 5 de noviembre, en una ciudad sitiada por militares y con todas sus actividades paralizadas, la represión alcanzó su máximo nivel pero también se hizo sentir con mayor fuerza el heroísmo y coraje popular. En la avenida Camacho, en El Prado, en Tembladerani, en Villa Fátima, en diferentes barrios populares, los militares dispararon contra pobladores que sólo tenían como arma de defensa piedras. La sangre corrió a raudales; los muertos alcanzaron a más de cien y los heridos triplicaron esa cifra, entre ellos, ningún uniformado.
Posteriormente, organismos de derechos humanos publicaron testimonios del horror que se vivió en esos momentos que no sólo alcanzó a los combatientes populares, sino a población civil no involucrada en la lucha. Por ejemplo, en El Tejar, un helicóptero barrió con su metralla una cancha donde jóvenes practicaban fútbol. En la Garita de Lima, las tanquetas dispararon a quemarropa y las balas llegaron a viviendas del lugar. En varios departamentos se produjeron detenciones de líderes sindicales y políticos bajo el pretexto de que estaba vigente la ley marcial. Pero el pueblo no cedió ni desmayó hasta que 15 días después de haber truncado la democracia Natush se vio obligado a renunciar.
Nuevamente el Congreso tuvo la iniciativa en la resolución de la crisis y nombró a la dirigente del MNR Lydia Gueiler presidenta de transición hasta que se produzcan nuevas elecciones. El pueblo, protagonista central de la resistencia, salió a las calles a festejar sin reclamar no haber sido tomado en cuenta. Pero esa es otra historia. Lo fundamental de ese momento ya fue rescatado por René Zavaleta Mercado en su libro Las masas en noviembre: el valor de la democracia, el valor de la lucha por la democracia a pesar del doloroso costo en vidas.
Fuente: Prensa Senado
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jueves, 18 de agosto de 2011
Actos de homenaje a la resistencia y a las víctimas de la dictadura de 1971
APDHLP (18-08-11).- La Asamblea Permanente de los Derechos Humanos de La Paz APDHLP, en coordinación con organizaciones de derechos humanos, organizaciones sociales, populares y otras, al recordarse 40 años de la resistencia contra la dictadura banzerista, invita a Ud.(s) a participar de los actos de homenaje a los combatientes, luchadores y víctimas de la dictadura.
Los actos se efectuarán entre el 19 y el 22 de agosto en distintas ciudades del país, invitamos a acceder al programa completo en el enlace inferior de esta nota.
Fuente: APDHLP
Programa de Actividades
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martes, 12 de octubre de 2010
Morales destaca la lucha popular como eje de la democracia en Bolivia
ABI (11-10-10).- El presidente Evo Morales destacó la lucha popular como eje y motor de la restauración democrática hace 28 años y honró la memoria de los caídos durante los 18 años de resistencia a los gobiernos militares de facto entre 1964 y 1982 en Bolivia, durante un discurso el lunes en la ciudad septentrional de Cobija.
"Esta democracia no es regalo de nadie, es la lucha del pueblo boliviano, es la lucha de muchos sectores sociales con muertos y heridos", afirmó el mandatario en un discurso enmarcado en la conmemoración de los 108 de la batalla de Bahía, que terminó con sentar la soberanía de Bolivia sobre el entonces Territorio de Colonias, hoy departamento Pando.
El mandatario repasó los 18 años que precedieron a la restauración democrática de 1982, caracterizados por recurrentes cuartelazos en Bolivia y advirtió que una nueva oleada se asonadas se proyecta contra los gobiernos progresistas en la región.
"Pasaron 28 años del retorno de la democracia. Antes tantos golpes de Estado, dictaduras militares, pero todavía en este nuevo milenio intentan en algunos países de Latinoamérica (derrocar), especialmente a los países con presidentes, con gobiernos de tendencia anticapitalista, antiimperialista y anticolonial", sostuvo.
Morales citó, como paradigmático, el tipo de democracia que configura su gobierno, fundado en la equidad y la distribución equilibrada, entre los más carenciados y sectores sociales más vulnerables, del excedente estatal.
"Esa es la democracia que profundizamos bajo una revolución democrática y cultural, y ¿por qué cultural?, con la inclusión de los sectores históricamente abandonados, marginados, excluidos, ignorados, hasta en algunos tiempos condenados al exterminio que son el movimiento indígena campesino y originario", afirmó.
Morales pidió no perder la memoria histórica de la vida política boliviana en que, dijo, los gobiernos progresistas siempre estuvieron en la mira de poderes foráneos que se valieron de las jerarquías militares para sembrar la inestabilidad y colocar administraciones liberales contrarias al interés nacional.
Fuente: ABI
"Esta democracia no es regalo de nadie, es la lucha del pueblo boliviano, es la lucha de muchos sectores sociales con muertos y heridos", afirmó el mandatario en un discurso enmarcado en la conmemoración de los 108 de la batalla de Bahía, que terminó con sentar la soberanía de Bolivia sobre el entonces Territorio de Colonias, hoy departamento Pando.
El mandatario repasó los 18 años que precedieron a la restauración democrática de 1982, caracterizados por recurrentes cuartelazos en Bolivia y advirtió que una nueva oleada se asonadas se proyecta contra los gobiernos progresistas en la región.
"Pasaron 28 años del retorno de la democracia. Antes tantos golpes de Estado, dictaduras militares, pero todavía en este nuevo milenio intentan en algunos países de Latinoamérica (derrocar), especialmente a los países con presidentes, con gobiernos de tendencia anticapitalista, antiimperialista y anticolonial", sostuvo.
Morales citó, como paradigmático, el tipo de democracia que configura su gobierno, fundado en la equidad y la distribución equilibrada, entre los más carenciados y sectores sociales más vulnerables, del excedente estatal.
"Esa es la democracia que profundizamos bajo una revolución democrática y cultural, y ¿por qué cultural?, con la inclusión de los sectores históricamente abandonados, marginados, excluidos, ignorados, hasta en algunos tiempos condenados al exterminio que son el movimiento indígena campesino y originario", afirmó.
Morales pidió no perder la memoria histórica de la vida política boliviana en que, dijo, los gobiernos progresistas siempre estuvieron en la mira de poderes foráneos que se valieron de las jerarquías militares para sembrar la inestabilidad y colocar administraciones liberales contrarias al interés nacional.
Fuente: ABI
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