Pieb (12-04-12).- La chicha, las chicherías y las chicheras son un referente cultural de Cochabamba que señalan hacia procesos económicos, culturales y políticos que ayudaron a construir esa sociedad. Una revisión histórica al desarrollo urbano de la ciudad apunta hacia los entretelones culturales y económicos que se levantan en torno de la producción del maíz y de la chicha.
En su segunda edición el libro “Maíz, chicha y modernidad. Telones y entretelones del desarrollo urbano de Cochabamba”, de Gustavo Rodríguez y Humberto Solares, escudriña en el proceso histórico de construcción de la cultura y la identidad en esa urbe.
La primera edición fue publicada a fines de los 80, y este 2011 se lanzó una segunda edición con algunos cambios y añadiduras. En entrevista con el Periódico Digital del PIEB, Gustavo Rodríguez comenta algunos aspectos del estudio.
¿Cuáles son los aspectos nuevos de esta segunda edición?
Un déficit notorio en la anterior edición es el rol y papel de las chicheras en el siglo XIX Hemos podido reconstruir, a partir de datos censales, cómo eran ellas y qué características tenían. La chichería es una actividad femenina por excelencia, los distintos datos disponibles muestran que había pocos hombres involucrados en la producción y sobre todo en la comercialización de la chicha. Ellos colaboraban a sus mujeres, pero eran más bien artesanos, campesinos o pequeños funcionarios públicos. La otra adición es que realizamos una prolongación de la investigación hasta la situación contemporánea. Modificación que permite al lector o lectora ver qué ocurrió después de la razia que las chicherías sufrieron, primero en el siglo XIX, como parte del proyecto de modernización urbano, y ver los impactos de la revolución de 1952 en su producción y consumo, durante la construcción del discurso mestizo y esta compleja modernidad que entrecruza visiones, historias y formas culturales ahora en Cochabamba.
¿Se puede decir que la chicha fue desplazada por el capitalismo, en el sentido del ritmo de su producción, frente por ejemplo a la cerveza que es producida masivamente?
Es una mezcla de cosas. La cerveza apareció a fines del siglo XIX. Estuvo asociada a lo moderno y lo limpio en la visión higienista que introdujeron los pocos emigrantes alemanes que llegaron a Cochabamba. A fines del siglo XIX la ciudad estaba en un proceso civilizatorio y de modernización que suponía la preocupación de las elites por (re)controlar algunos espacios culturales, festivos y urbanos en manos de la plebe; no es casual que la expulsión decretada por el Concejo Municipal de las chicherías del centro de la ciudad fuera paralela a la afirmación del carnaval en su sentido más europeo: la fiesta de las flores o la expulsión de la música y los bailes plebeyos del centro urbano; es decir la plaza central y su entorno. Todas estas medidas formaban parte de esta concepción de la modernidad cultural de las elites que esta centrada también en el caso de Cochabamba, como soporte físico, en la introducción de los tranvías, de la luz eléctrica, del teléfono. Para ellas el gusto y estética cultural europea se va construyendo como únicos referentes civilizatorios en el siglo XIX. De ahí que la chichería fuese vista y combatida como de indios, en tanto que la cerveza fuera adoptada como un símbolo de las elites blancas.
¿Con base en la chicha como mercancía, se han podido desarrollar sectores acomodados en ese proceso en que la sociedad boliviana se iba separando por clases sociales?
A principios del siglo XIX, cuando en que Bolivia se estructura como sistema republicano y decreta su independencia, la chicha es en Cochabamba una bebida de uso común para todos los sectores sociales. La chichería se constituía de algún modo en un espacio de confluencia y de interacción de amplios sectores, particularmente para los varones de clase alta. Estos podían ir a las chicherías con fines políticos, lúdicos, que no anulaba la estructura de clases. Eso cambió a fines del XIX, con todo el proceso de modernización pues la chicha fue vista más bien como recurso económico que como una bebida con la cual identificarse o consumir. Detrás de la chicha está el maíz y toda su red productiva. Ahora, a más de su cultivo del cereal que tonifica la economía regional, la chicha es un recurso económico porque genera un conjunto de ingresos fiscales que fortalecerán el desarrollo de la ciudad y su crecimiento urbano. Se va a dar la paradoja señorial en los años 30 o 40 de siglo pasado que en Cochabamba la bebida despreciada por ser parte de los hábitos plebeyos, de los mestizos o indígenas, sustentaba el desarrollo criollo urbano para las elites señoriales. Se trata de una ciudad que verá a crecer sus campos deportivos, pavimentar sus calles o incluso sostener a su universidad, sobre las bases de lo que ella culturalmente desprecia, abomina o persigue. Ésa es la paradoja de todo esto. Por otra parte, luego de 1952, la chichería va permitir un proceso de acumulación, no tanto de los chicheros, porque sus actividades artesanales son pequeñas, sino de los recaudadores de impuestos, de los hombres que están asociados a esta actividad, a las licitaciones para recaudar los impuestos.
¿Apelando a la revisión histórica se puede ver que ha habido prohibiciones de consumo de la chicha, en este momento se discute la ley de consumo de alcohol. Salvando las distancias, cómo se manejo en esas épocas la prohibición del consumo y si las autoridades lograron su objetivo?
La prohibición es un concepto que se introdujo a fines de siglo XIX y principios del siglo XX. La prohibición está asociada a la idea del higienismo, y de que el consumo de bebidas produce cierto tipo de enfermedades mentales, pero sobre todo a concepción del disciplinamiento capitalista de la fuerza de trabajo. Por tanto se verá la introducción de normativas de principios religiosos, éticos o culturales que buscan exaltar el amor al trabajo. En tanto el no trabajo o el placer, será asociado a la vagancia, crimen o finalmente el delito. Esto se dio en todo el mundo, atacando, por ejemplo, el san Lunes. Es una conjura del capitalismo que va a asociar estas zonas lúdicas como perniciosas a la sociedad.
Nosotros no negamos que puede existir una relación entre alcoholismo y crímenes o desórdenes sociales, pero el delito tiene otras causas más profundas y medidas para combatirlo que la simple prohibición. Vemos una doble moral. El municipio persigue sañudamente la chichería, mientras los bares de cerveza son permitidos en el centro de la ciudad. Si la moral fuera la misma, cerveza y chicha deberían ser perseguidas del mismo modo. Si se hostiga más a la chicha que a la cerveza es que estamos en la visión del siglo XIX oligárquico que asume que lo que tiene que ver con el mundo indígena es pernicioso y atenta contra este proceso civilizatorio que sigue su curso.
¿Quiere comentar algo más sobre la segunda edición del libro?
El libro tiene una doble virtud porque muestra a los investigadores más jóvenes otras opciones, perspectivas, para hacer historia. Nuestra historiografía está cargada de la apelación a batallas, conflictos, héroes o heroínas, a una historia política entendida como conflictos o como exaltaciones patrióticas. Creo que el libro muestra que es puede posible explicar el devenir de una sociedad o un ciudad acudiendo a miradas diferentes. En nuestro caso, narrando algo que pudiera ser lo más banal como es la producción y comercialización de la chicha. Al hacerlo se descubre una densa red económica-social de actividades y de disputas culturales sobre el sentido y uso de la ciudad. No sería, en verdad posible entender Cochabamba del siglo XIX y principios del XX, sin la historia del complejo maíz-chicha, pues está asociada a los molinos, a la producción del maíz, al transporte, a los ferrocarriles, al impuesto; es decir a la matriz para entender Cochabamba.
Fuente: PIEB
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miércoles, 18 de abril de 2012
lunes, 4 de julio de 2011
Senador Mendoza destaca importancia cultural y económica de la chicha
LT (3-07-11).- Los municipios vallunos, especialmente los que elaboran chicha de maíz, ven en la inclusión de un gravamen al comercio de la bebida alcohólica en la Ley de Clasificación y Definición de Impuestos que está siendo analizada por la Cámara de Senadores, una de las mejores oportunidades para incrementar sus ingresos ya que posibilitará acordar nuevos montos y ajustes con los fabricantes y comerciantes del llamado “néctar del valle”.
Según el senador del Movimiento al Socialismo (MAS), Adolfo Mendoza, la Ley de Clasificación y Definición de Impuestos no podía dejar al margen los impuestos a la chicha de maíz, pues varios municipios, en especial los de Cochabamba, se mantuvieron y se mantienen con ese gravamen.
El impuesto a la chicha posibilitó, desde mediados del siglo XIX hasta las primeras tres décadas del XX, que en Cochabamba las clases dominantes concreticen sus ansias de modernidad en el país.
Este producto generó una cantera inagotable de recursos económicos que fueron destinados a la construcción de infraestructura en las improvisadas urbes bolivianas que comenzaban a emerger.
Según el libro “Sociedad Oligárquica, Chicha y Cultura Popular”, de los autores Gustavo Rodríguez Ostria y Humberto Solares Serrano, para 1917 sólo en la urbe cochabambina se tenían cuantificadas 650 chicherías convirtiéndose de esta manera en el sostén de la ciudad.
Impuesto actual
En la actualidad, el impuesto a la producción de la chicha se sigue cobrando en algunos municipios.
Según la Ley de 6 de Noviembre de 1950, decretada por el presidente Mamerto Urriolagoita, los propietarios de las fábricas debían cancelar un monto de dos bolivianos por cada litro de chicha.
El senador Mendoza afirmó que el impuesto a la chicha permitirá que municipios pequeños puedan contar con ingresos económicos.
El monto de este impuesto debe ser fijado entre la sociedad y la instancia gubernamental.
Desconocimiento
Aunque la Ley de Clasificación y Definición de Impuestos que estipula el impuesto a la chicha es calificada como positiva, existe un desconocimiento de la misma por parte de autoridades de recaudación de algunos municipios de la región reflejada en la escasa propuesta que se tiene en base a esta nueva competencia de las municipalidades.
Los directores de recaudaciones de las alcaldías de Punata, Cliza y Tolata, manifestaron no conocer la Ley, adelantaron que una vez promulgada se sentarán los productores para definir de forma conjunta los nuevos parámetros de los impuestos.
El director de Recaudaciones de la Alcaldía de Cochabamba, Zenón Antezana, manifestó que se barajan alternativas valorando a la chicha como un recurso “muy importante”, para generar ingresos económicos.
“Estamos pensando en incentivar a familias dedicadas a la elaboración de la chicha para que retornen a la ciudad, como también de cobrar impuestos por la chicha que ingresa al mercado interno de la ciudad como antes”, dijo Antezana a tiempo de aclarar que las iniciativas deberán ser consensuadas y trabajadas con la ciudadanía y en especial con los potenciales productores del llamado “néctar del valle”.
Productores
Los municipios de Punata, Cliza y Tolata, son catalogados como productores de chicha que abastecen al mercado de la ciudad de Cochabamba.
En Punata el director de recaudaciones de ese municipio, Henry García, dijo que según los registros de esa repartición se tienen 136 fábricas instaladas.
En la ciudad de Cochabamba, de las más de 200 a 300 elaboradoras de chicha que existían en el pasado sólo quedan 15, que representan un ingreso anual de 800 mil bolivianos.
En los municipios productores de chicha de Tolata y Cliza las encargadas de recaudaciones de esas alcaldías, Aidé García y Jhanett Ferrufino, respectivamente, manifestaron que el impuesto a la bebida sería de mucha utilidad pues permitiría fijar nuevas reglas entre los escasos productores existentes.
Problemas
Según Henry García, el alto costo del azúcar y la chancaca repercutió de sobremanera en la industria de la chicha en Punata.
Las 136 fábricas se rehúsan a pagar lo estipulado por Ley de 1950, por lo que observa la necesidad de replantear el costo por litro.
“Es positiva la Ley, los nuevos parámetros deben ser establecidos con la participación de todos los productores ya que en la actualidad se resisten a pagar”, dijo García.
En el municipio de Punata, las 136 fábricas cancelan al municipio 0,35 centavos de bolivianos por litro. Esto hace un total de tan sólo 130 mil bolivianos año, que representa el uno por ciento del total de impuestos recaudados.
La Alcaldía de Cochabamba es la única que cobra los dos bolivianos como estipula la Ley, por lo que para Antezana las recaudaciones por este concepto dejaron de tener una repercusión hace bastantes años debido a la migración de las fábricas a otros municipios.
Ferrufino manifestó que desde hace tres años la fabricación de chicha en Cliza bajó en un 40 por ciento debido a que los productores consideran elevado el actual impuesto de dos bolivianos por litro.
Desarrollo urbano
Según los académicos Rodríguez y Solares, se estima que después de la Guerra del Chaco la producción de chicha en la ciudad y zonas periféricas alcanzaba en 1934 a 3.500.000 botellas, en 1935 a 4.250.000 botellas y en 1936 a 4.808.000 e incluso tal vez sobrepasando los 5 millones.
“Con esta cantidad de producción el soñado progreso de la elite cochabambina tocaba la puerta de la ciudad, ya no como un deseo mítico e inalcanzable, sino como un objetivo realizable”, señala el libro.
Varias obras públicas postergadas por el conflicto bélico, volvieron a ser ejecutadas convirtiendo en realidad esos deseos, gracias a los recursos que crecientemente proporcionaba el mucko y la chicha.
Rodríguez y Solares mencionan que la totalidad del impuesto anual en 1940 que superaba los cinco millones de bolivianos, el 100 por ciento lo cubría el impuesto a la chicha y al mucko.
Según Rodríguez los recursos deben ir a un sólo rubro
Para el historiador y exMinistro de Educación Superior, Gustavo Rodríguez Ostria, para que los ingresos generados por la chicha de maíz puedan tener un impacto en las arcas de la Alcaldía del Cercado éstas deben ser destinadas a un ámbito específico, como, por ejemplo, al de la cultura.
“Los ingresos del municipio son varios. Los impuesto a la chicha deben estar destinados a un solo ámbito, caso contrario no tendría mucho sentido”, dijo Ostria.
Para el académico, el campo de incentivo a la cultura sería el ámbito apropiado para inyectar los recursos de la chicha por el mismo hecho de que esta repartición percibe escasos recursos económicos, esta unidad municipal percibe unos ocho millones de bolivianos al año en comparación a los más de 200 millones de la Alcaldía, “lo importante es invertir en algo específico”, reiteró.
Ostria coincide con otros académicos en afirmar que los impuestos traerían beneficios a los pequeños municipios productores como Tolata, Tarata y Cliza.
Fuente: Los Tiempos
Según el senador del Movimiento al Socialismo (MAS), Adolfo Mendoza, la Ley de Clasificación y Definición de Impuestos no podía dejar al margen los impuestos a la chicha de maíz, pues varios municipios, en especial los de Cochabamba, se mantuvieron y se mantienen con ese gravamen.
El impuesto a la chicha posibilitó, desde mediados del siglo XIX hasta las primeras tres décadas del XX, que en Cochabamba las clases dominantes concreticen sus ansias de modernidad en el país.
Este producto generó una cantera inagotable de recursos económicos que fueron destinados a la construcción de infraestructura en las improvisadas urbes bolivianas que comenzaban a emerger.
Según el libro “Sociedad Oligárquica, Chicha y Cultura Popular”, de los autores Gustavo Rodríguez Ostria y Humberto Solares Serrano, para 1917 sólo en la urbe cochabambina se tenían cuantificadas 650 chicherías convirtiéndose de esta manera en el sostén de la ciudad.
Impuesto actual
En la actualidad, el impuesto a la producción de la chicha se sigue cobrando en algunos municipios.
Según la Ley de 6 de Noviembre de 1950, decretada por el presidente Mamerto Urriolagoita, los propietarios de las fábricas debían cancelar un monto de dos bolivianos por cada litro de chicha.
El senador Mendoza afirmó que el impuesto a la chicha permitirá que municipios pequeños puedan contar con ingresos económicos.
El monto de este impuesto debe ser fijado entre la sociedad y la instancia gubernamental.
Desconocimiento
Aunque la Ley de Clasificación y Definición de Impuestos que estipula el impuesto a la chicha es calificada como positiva, existe un desconocimiento de la misma por parte de autoridades de recaudación de algunos municipios de la región reflejada en la escasa propuesta que se tiene en base a esta nueva competencia de las municipalidades.
Los directores de recaudaciones de las alcaldías de Punata, Cliza y Tolata, manifestaron no conocer la Ley, adelantaron que una vez promulgada se sentarán los productores para definir de forma conjunta los nuevos parámetros de los impuestos.
El director de Recaudaciones de la Alcaldía de Cochabamba, Zenón Antezana, manifestó que se barajan alternativas valorando a la chicha como un recurso “muy importante”, para generar ingresos económicos.
“Estamos pensando en incentivar a familias dedicadas a la elaboración de la chicha para que retornen a la ciudad, como también de cobrar impuestos por la chicha que ingresa al mercado interno de la ciudad como antes”, dijo Antezana a tiempo de aclarar que las iniciativas deberán ser consensuadas y trabajadas con la ciudadanía y en especial con los potenciales productores del llamado “néctar del valle”.
Productores
Los municipios de Punata, Cliza y Tolata, son catalogados como productores de chicha que abastecen al mercado de la ciudad de Cochabamba.
En Punata el director de recaudaciones de ese municipio, Henry García, dijo que según los registros de esa repartición se tienen 136 fábricas instaladas.
En la ciudad de Cochabamba, de las más de 200 a 300 elaboradoras de chicha que existían en el pasado sólo quedan 15, que representan un ingreso anual de 800 mil bolivianos.
En los municipios productores de chicha de Tolata y Cliza las encargadas de recaudaciones de esas alcaldías, Aidé García y Jhanett Ferrufino, respectivamente, manifestaron que el impuesto a la bebida sería de mucha utilidad pues permitiría fijar nuevas reglas entre los escasos productores existentes.
Problemas
Según Henry García, el alto costo del azúcar y la chancaca repercutió de sobremanera en la industria de la chicha en Punata.
Las 136 fábricas se rehúsan a pagar lo estipulado por Ley de 1950, por lo que observa la necesidad de replantear el costo por litro.
“Es positiva la Ley, los nuevos parámetros deben ser establecidos con la participación de todos los productores ya que en la actualidad se resisten a pagar”, dijo García.
En el municipio de Punata, las 136 fábricas cancelan al municipio 0,35 centavos de bolivianos por litro. Esto hace un total de tan sólo 130 mil bolivianos año, que representa el uno por ciento del total de impuestos recaudados.
La Alcaldía de Cochabamba es la única que cobra los dos bolivianos como estipula la Ley, por lo que para Antezana las recaudaciones por este concepto dejaron de tener una repercusión hace bastantes años debido a la migración de las fábricas a otros municipios.
Ferrufino manifestó que desde hace tres años la fabricación de chicha en Cliza bajó en un 40 por ciento debido a que los productores consideran elevado el actual impuesto de dos bolivianos por litro.
Desarrollo urbano
Según los académicos Rodríguez y Solares, se estima que después de la Guerra del Chaco la producción de chicha en la ciudad y zonas periféricas alcanzaba en 1934 a 3.500.000 botellas, en 1935 a 4.250.000 botellas y en 1936 a 4.808.000 e incluso tal vez sobrepasando los 5 millones.
“Con esta cantidad de producción el soñado progreso de la elite cochabambina tocaba la puerta de la ciudad, ya no como un deseo mítico e inalcanzable, sino como un objetivo realizable”, señala el libro.
Varias obras públicas postergadas por el conflicto bélico, volvieron a ser ejecutadas convirtiendo en realidad esos deseos, gracias a los recursos que crecientemente proporcionaba el mucko y la chicha.
Rodríguez y Solares mencionan que la totalidad del impuesto anual en 1940 que superaba los cinco millones de bolivianos, el 100 por ciento lo cubría el impuesto a la chicha y al mucko.
Según Rodríguez los recursos deben ir a un sólo rubro
Para el historiador y exMinistro de Educación Superior, Gustavo Rodríguez Ostria, para que los ingresos generados por la chicha de maíz puedan tener un impacto en las arcas de la Alcaldía del Cercado éstas deben ser destinadas a un ámbito específico, como, por ejemplo, al de la cultura.
“Los ingresos del municipio son varios. Los impuesto a la chicha deben estar destinados a un solo ámbito, caso contrario no tendría mucho sentido”, dijo Ostria.
Para el académico, el campo de incentivo a la cultura sería el ámbito apropiado para inyectar los recursos de la chicha por el mismo hecho de que esta repartición percibe escasos recursos económicos, esta unidad municipal percibe unos ocho millones de bolivianos al año en comparación a los más de 200 millones de la Alcaldía, “lo importante es invertir en algo específico”, reiteró.
Ostria coincide con otros académicos en afirmar que los impuestos traerían beneficios a los pequeños municipios productores como Tolata, Tarata y Cliza.
Fuente: Los Tiempos
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viernes, 10 de junio de 2011
Postulan a la chicha cochabambina como patrimonio cultural
LT (9-06-11).- Los productores de chicha de Cochabamba preparan todos los antecedentes históricos, culturales, sociales y económicos para gestionar, ante la Asamblea Legislativa Plurinacional, la declaratoria de la chicha como "Patrimonio cultural material e inmaterial de Bolivia".
Los dirigentes de la Federación Departamental de Productores de Chicha, Trifón Caballero y Román Soliz informaron que la declaratoria posibilitará una revalorización del "elixir de los incas" o "néctar del valle" en sus diferentes facetas, especialmente materiales e inmateriales debido a sus connotaciones simbólicas y espirituales.
Anticiparon que una comisión de los productores de chicha, tomará contactos con historiadores, sociológicos, antropólogos, folkloristas y las carreras de sociología y antropología de la Universidad Mayor de San Simón y la Universidad Católica, para elaborar la propuesta que será presentada a instancias del Ministerio de Culturas y la Asamblea Legislativa Plurinacional para su tratamiento y posterior aprobación.
Tanto Caballero y Soliz recordaron que el tema de la chicha y la chichería es estudiada desde hace más de 20 años cuando se realizaron varios coloquios analizando las diferentes facetas del néctar del valle. Incluso indicaron que la Alcaldía de Cochabamba convocó a un concurso de ensayo sobre la identidad "kjochala" ganando el trabajo de los investigadores Gustavo Rodríguez y Humberto Solares que abunda en datos históricos, pero particularmente en la contribución del impuesto a la chicha al desarrollo de la ciudad y provincias.
"Nosotros consideramos que la chicha está íntimamente ligada a la cultura del maíz, tomando en cuenta que es el producto emblemático de los cochabambinos, por lo que por muchos años ostentamos el nombre de granero de Bolivia", agregaron.
Los dirigentes chicheros fueron categóricos al señalar que si se impulsa la declaratoria de la chicha como patrimonio cultural material e inmaterial de Bolivia, es para evitar su "satanización" y se tejan "leyendas negras" para justificar operativos policiales y municipales ligando a la popular bebida con hechos criminales.
"Una cosa es el alcoholismo y la delincuencia y otra la chicha como un producto ancestral, fiel expresión de la cultura quechua, en especial de nuestros valles", finalizaron.
Fuente: Los Tiempos
Los dirigentes de la Federación Departamental de Productores de Chicha, Trifón Caballero y Román Soliz informaron que la declaratoria posibilitará una revalorización del "elixir de los incas" o "néctar del valle" en sus diferentes facetas, especialmente materiales e inmateriales debido a sus connotaciones simbólicas y espirituales.
Anticiparon que una comisión de los productores de chicha, tomará contactos con historiadores, sociológicos, antropólogos, folkloristas y las carreras de sociología y antropología de la Universidad Mayor de San Simón y la Universidad Católica, para elaborar la propuesta que será presentada a instancias del Ministerio de Culturas y la Asamblea Legislativa Plurinacional para su tratamiento y posterior aprobación.
Tanto Caballero y Soliz recordaron que el tema de la chicha y la chichería es estudiada desde hace más de 20 años cuando se realizaron varios coloquios analizando las diferentes facetas del néctar del valle. Incluso indicaron que la Alcaldía de Cochabamba convocó a un concurso de ensayo sobre la identidad "kjochala" ganando el trabajo de los investigadores Gustavo Rodríguez y Humberto Solares que abunda en datos históricos, pero particularmente en la contribución del impuesto a la chicha al desarrollo de la ciudad y provincias.
"Nosotros consideramos que la chicha está íntimamente ligada a la cultura del maíz, tomando en cuenta que es el producto emblemático de los cochabambinos, por lo que por muchos años ostentamos el nombre de granero de Bolivia", agregaron.
Los dirigentes chicheros fueron categóricos al señalar que si se impulsa la declaratoria de la chicha como patrimonio cultural material e inmaterial de Bolivia, es para evitar su "satanización" y se tejan "leyendas negras" para justificar operativos policiales y municipales ligando a la popular bebida con hechos criminales.
"Una cosa es el alcoholismo y la delincuencia y otra la chicha como un producto ancestral, fiel expresión de la cultura quechua, en especial de nuestros valles", finalizaron.
Fuente: Los Tiempos
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