Fao (3-06-14).- La FAO instó hoy a los países a mejorar la compilación de datos y la investigación para promover la conservación y la gestión sostenible a nivel mundial de los recursos genéticos forestales, que se encuentran sometidos a una presión creciente.
Según advierte la primera edición de El estado de los recursos genéticos forestales en el mundo, la mitad de las especies forestales utilizadas y señaladas por los países están amenazadas por la conversión de bosques en pastizales y tierras de cultivo, la sobreexplotación y el impacto del cambio climático.
"Los bosques proporcionan alimentos, bienes y servicios que son esenciales para la supervivencia y el bienestar de toda la humanidad. Todos estos beneficios dependen de la salvaguardia de la rica reserva de la diversidad genética forestal del mundo, que se encuentra cada vez más amenazada", aseguró el Subdirector general de la FAO al frente del Departamento Forestal, Eduardo Rojas- Briales. "Este informe –añadió- constituye un paso importante en la construcción de la base de información y conocimientos necesarios para actuar hacia una mejor conservación y gestión sostenible de los preciosos recursos genéticos forestales del planeta".
"Los datos de 86 países indican que la falta de concienciación sobre la importancia de los recursos genéticos forestales para mejorar la producción forestal y los ecosistemas, se traduce a menudo en políticas nacionales que son parciales, ineficaces o inexistentes", aseguró por su parte Linda Collette, Secretaria de la Comisión de Recursos Genéticos para la Alimentación y la Agricultura (CRGAA).
“Sólo cerca del 3 por ciento de las especies de árboles del mundo –añadió- se gestionan de forma activa. Los gobiernos tienen que actuar y poner en práctica el Plan Mundial de Acción para los recursos genéticos forestales, y la FAO y su Comisión están dispuestas a orientar, apoyar y ayudar a los países en la conservación y el uso sostenible de estos recursos".
Importancia de la diversidad
La contribución de los bosques y los árboles para impulsar la seguridad alimentaria, reducir la pobreza y promover el desarrollo sostenible, depende de la disponibilidad de una gran diversidad de especies arbóreas.
La biodiversidad en recursos genéticos forestales es esencial para mejorar la productividad de especies forestales y el valor nutricional de los alimentos que producen, entre los que se incluyen hortalizas de hoja, miel, frutas, semillas, frutos secos, raíces, tubérculos y setas.
La diversidad genética permite a los genetistas aumentar su producción en calidad y cantidad. Una amplia variabilidad en los rasgos deseables, tales como el tamaño del fruto, la velocidad de crecimiento, la composición del aceite y la proporción de pulpa son requisitos previos para obtener y domesticar especies arbóreas mejoradas.
Al mismo tiempo, esta diversidad es necesaria para garantizar que los bosques puedan adaptarse a las cambiantes condiciones ambientales, incluidas las derivadas del cambio climático, a la vez que fortalece su resiliencia frente a factores de estrés, como plagas y enfermedades.
Además, la inclusión de diversas variedades de árboles en los sistemas agroforestales puede reducir los riesgos de producción de los agricultores y proporcionar nutrientes a los consumidores de todo el año, según destaca el informe.
Ocho mil especies forestales
El informe publicado hoy abarca 8 000 especies de árboles, arbustos, palmeras y bambú que se encuentran entre los más utilizados por los seres humanos. Sin embargo, se calcula que en el mundo existen entre 80 000 y 100 000 especies arbóreas.
De ese total, alrededor de 2 400 (en torno al 3 por ciento) son gestionados de forma activa por los productos y servicios que ofrecen.
Tan sólo unas 700 especies se han mejorado de forma activa a través de la selección o el fitomejoramiento, lo que significa que menos del uno por ciento de todas las especies arbóreas existentes se evalúan para aumentar la producción y la capacidad de adaptación a diferentes condiciones ambientales de plantación, o figuran en programas de selección o mejora genética.
Medidas urgentes
El estado de los recursos genéticos forestales en el mundo -preparado con la orientación de la Comisión de Recursos Genéticos para la Alimentación y la Agricultura, una entidad intergubernamental de la FAO- hace un llamamiento para tomar medidas urgentes para mejorar la gestión de los bosques y sus recursos genéticos y asegurar que la población rural que depende de ellos para su nutrición, medios de vida y resiliencia pueda disfrutar de sus beneficios a largo plazo.
También es de vital importancia desarrollar y fortalecer los programas nacionales de semillas, para asegurarse la disponibilidad de semillas de árboles apropiadas a nivel genético.
El informe recuerda que la conservación y manejo de los recursos genéticos forestales deben integrarse en políticas y programas más amplios a nivel nacional, regional y mundial.
Dentro de unas semanas, los países se reunirán en la sede de la FAO para discutir las cuestiones urgentes relacionadas con la gestión sostenible de los bosques, en el curso de la reunión anual del Comité Forestal de la Organización (del 23 al 27 junio de 2014).
Fuente: FAO
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martes, 3 de junio de 2014
miércoles, 28 de mayo de 2014
Senado aprueba por unanimidad producción, investigación e industrialización del Noni
PS (27-05-14).- El Senado declaró a la producción del Noni como prioridad nacional en comercialización, investigación científica e industrialización, señala el proyecto de ley aprobado hoy por unanimidad y remitido a la Cámara Baja.
La normativa obtuvo el respaldo de la totalidad del pleno, con sugerencias de modificación en relación al desarrollo de una investigativa científica, a la cabeza del Gobierno Central, que determine las propiedades de la planta.
“No estoy segura si cura el cáncer porque no hay ningún laboratorio técnico que haya demostrado que eso sea así. Pero de que es un nutriente de primer nivel, en mi experiencia ha ayudado a varias personas con enfermedades terminales. Porque probablemente el valor nutritivo es extraordinario y me parece que a la normativa hay que agregarle un artículo donde señale que el gobierno nacional asuma la responsabilidad de realizar una investigación científica que certifique los nutrientes de la planta”, enfatizó la senadora por Cochabamba, Nelly Fernández.
Por su parte el senador beniano, Demetrio García, ponderó la iniciativa de modificar la normativa para fomentar la producción, comercialización, investigación e industrialización del Noni a nivel nacional. El legislador Félix Yapu señaló como óptimo el tiempo de trabajo para la industrialización e investigación científica del arbusto tomando en cuenta la coyuntura actual que vive el Estado Plurinacional de Bolivia, como una política de protección a los intelectuales nacionales.
“En nuestro país ya es tiempo en la industrialización e investigación, no solamente en el Noni. Por ejemplo, en Pando existe un científico que encontró la cura para El Sida y ahora se lo quieren llevar a Estados Unidos. Él teme por su vida, porque si le llevan por ahí no será para felicitarlo, sino más bien para eliminarlo. Entonces este proyecto de ley puede ser un primer paso para proteger a los científicos que aportan a Bolivia”, expuso el senador Yapu.
El Proyecto de Ley 382 que declara de prioridad nacional la producción, investigación científica, industrialización y comercialización del Noni fue remitido a la Cámara de Diputados para fines de revisión.
Fuente: Prensa Senado
La normativa obtuvo el respaldo de la totalidad del pleno, con sugerencias de modificación en relación al desarrollo de una investigativa científica, a la cabeza del Gobierno Central, que determine las propiedades de la planta.
“No estoy segura si cura el cáncer porque no hay ningún laboratorio técnico que haya demostrado que eso sea así. Pero de que es un nutriente de primer nivel, en mi experiencia ha ayudado a varias personas con enfermedades terminales. Porque probablemente el valor nutritivo es extraordinario y me parece que a la normativa hay que agregarle un artículo donde señale que el gobierno nacional asuma la responsabilidad de realizar una investigación científica que certifique los nutrientes de la planta”, enfatizó la senadora por Cochabamba, Nelly Fernández.
Por su parte el senador beniano, Demetrio García, ponderó la iniciativa de modificar la normativa para fomentar la producción, comercialización, investigación e industrialización del Noni a nivel nacional. El legislador Félix Yapu señaló como óptimo el tiempo de trabajo para la industrialización e investigación científica del arbusto tomando en cuenta la coyuntura actual que vive el Estado Plurinacional de Bolivia, como una política de protección a los intelectuales nacionales.
“En nuestro país ya es tiempo en la industrialización e investigación, no solamente en el Noni. Por ejemplo, en Pando existe un científico que encontró la cura para El Sida y ahora se lo quieren llevar a Estados Unidos. Él teme por su vida, porque si le llevan por ahí no será para felicitarlo, sino más bien para eliminarlo. Entonces este proyecto de ley puede ser un primer paso para proteger a los científicos que aportan a Bolivia”, expuso el senador Yapu.
El Proyecto de Ley 382 que declara de prioridad nacional la producción, investigación científica, industrialización y comercialización del Noni fue remitido a la Cámara de Diputados para fines de revisión.
Fuente: Prensa Senado
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martes, 20 de mayo de 2014
El maíz andino se incorpora a los alimentos del 'Arca del Gusto' para ser protegido
Pieb (19-05-14).- El Arca del Gusto es como un “arca de Noé” a la que ingresan los alimentos, animales o vegetales, con una alta necesidad de preservación frente a las amenazas del avance de la modernidad. En esa nómina privilegiada está ahora el colorido maíz andino, propio de la región del lago Titicaca, que se produce específicamente para el autoconsumo de los pequeños campesinos de la zona.
“Si vemos nuestros mercados, todos consumimos humintas, choclos, y todo proviene de Cochabamba y de los valles calientes. El maíz andino no tiene mercado, es básicamente el maíz amarillo que lo conservan en seco y que nadie compra, se volvió un producto netamente de autoconsumo de los campesinos”, explica María Julia Jiménez, coordinadora en Bolivia del movimiento Slow Food y facilitadora con organizaciones de productores. La migración hacia las ciudades también tiene su impacto en el cultivo del producto pues se pierde paulatinamente la posibilidad de su conservación; mientras que las familias que no migran comienzan a verse presionados cada vez más por el mercado y reservan hasta los últimos metros de terreno para cultivos más comerciales, como el haba por ejemplo.
Sin embargo de esos problemas, para Jiménez nada representa una mayor amenaza que la ampliación del cultivo intensivo del llamado maíz cubano, en los llanos orientales, que se destina al alimento balanceado para los animales de granja. El problema radica en que la necesidad de mayor rendimiento podría llevar a los grandes productores a incorporar semillas transgénicas y a inundar el mercado con maíz para los animales.
En ese contexto es un logro haber introducido al maíz andino en una nómina de alimentos a proteger, junto a otro producto del territorio boliviano, como la nuez amazónica, que había sido incorporada años antes. El movimiento mundial Slow Food promueve la protección de producciones en pequeña escala que pertenecen a las culturas, historia y tradiciones del planeta, incorporando a esos productos en una nómina de patrimonio extraordinario de frutas, vegetales, alimento animal, quesos, panes, dulces y carnes curadas.
La incorporación del maíz andino al Arca del Gusto tuvo que pasar por un proceso de validación de su, por así decirlo, postulación. María Julia Jiménez explica que las investigaciones actuales y de la historia arqueológica del maíz de altura justificaron la inclusión del producto. La campaña sobre el maíz andino comenzó en realidad desde 2012, dentro de la Alianza para el Consumo Responsable, lo que fue una motivación para impulsar más estudios al respecto.
El maíz andino se cultiva principalmente en las islas del lago Titicaca, y la arqueología ha registrado su consumo ancestral asociado a los rituales y como un elemento “mediador de las relaciones entre los pueblos”, más precisamente con los señoríos aymaras cuando los incas ingresaron a imponer su dominio. Actualmente se puede ver el cultivo del maíz andino combinado con otras plantaciones nativas porque sirve específicamente para el consumo familiar y en menor medida para el trueque.
La incorporación en el Arca del Gusto se constituye principalmente en un respaldo moral y ético para continuar con la defensa del maíz andino, en este caso, y llegar a las autoridades gubernamentales y departamentales para exigirles actuar en consecuencia. Jiménez dio la noticia en el marco del Primer Taller Nacional “Consumo Responsable y Solidario” realizado esta semana por la Alianza para el Consumo Responsable y Solidario.
Fuente: PIEB
“Si vemos nuestros mercados, todos consumimos humintas, choclos, y todo proviene de Cochabamba y de los valles calientes. El maíz andino no tiene mercado, es básicamente el maíz amarillo que lo conservan en seco y que nadie compra, se volvió un producto netamente de autoconsumo de los campesinos”, explica María Julia Jiménez, coordinadora en Bolivia del movimiento Slow Food y facilitadora con organizaciones de productores. La migración hacia las ciudades también tiene su impacto en el cultivo del producto pues se pierde paulatinamente la posibilidad de su conservación; mientras que las familias que no migran comienzan a verse presionados cada vez más por el mercado y reservan hasta los últimos metros de terreno para cultivos más comerciales, como el haba por ejemplo.
Sin embargo de esos problemas, para Jiménez nada representa una mayor amenaza que la ampliación del cultivo intensivo del llamado maíz cubano, en los llanos orientales, que se destina al alimento balanceado para los animales de granja. El problema radica en que la necesidad de mayor rendimiento podría llevar a los grandes productores a incorporar semillas transgénicas y a inundar el mercado con maíz para los animales.
En ese contexto es un logro haber introducido al maíz andino en una nómina de alimentos a proteger, junto a otro producto del territorio boliviano, como la nuez amazónica, que había sido incorporada años antes. El movimiento mundial Slow Food promueve la protección de producciones en pequeña escala que pertenecen a las culturas, historia y tradiciones del planeta, incorporando a esos productos en una nómina de patrimonio extraordinario de frutas, vegetales, alimento animal, quesos, panes, dulces y carnes curadas.
La incorporación del maíz andino al Arca del Gusto tuvo que pasar por un proceso de validación de su, por así decirlo, postulación. María Julia Jiménez explica que las investigaciones actuales y de la historia arqueológica del maíz de altura justificaron la inclusión del producto. La campaña sobre el maíz andino comenzó en realidad desde 2012, dentro de la Alianza para el Consumo Responsable, lo que fue una motivación para impulsar más estudios al respecto.
El maíz andino se cultiva principalmente en las islas del lago Titicaca, y la arqueología ha registrado su consumo ancestral asociado a los rituales y como un elemento “mediador de las relaciones entre los pueblos”, más precisamente con los señoríos aymaras cuando los incas ingresaron a imponer su dominio. Actualmente se puede ver el cultivo del maíz andino combinado con otras plantaciones nativas porque sirve específicamente para el consumo familiar y en menor medida para el trueque.
La incorporación en el Arca del Gusto se constituye principalmente en un respaldo moral y ético para continuar con la defensa del maíz andino, en este caso, y llegar a las autoridades gubernamentales y departamentales para exigirles actuar en consecuencia. Jiménez dio la noticia en el marco del Primer Taller Nacional “Consumo Responsable y Solidario” realizado esta semana por la Alianza para el Consumo Responsable y Solidario.
Fuente: PIEB
jueves, 19 de diciembre de 2013
Mapas de deforestación y regeneración de bosques en Bolivia y en sus Áreas Protegidas Nacionales
GB (18-12-13).- Este mes de diciembre GeoBolivia publica los Mapas de Deforestación y regeneración de bosques en Bolivia y en sus Áreas Protegidas Nacionales, para los periodos 1990-2000 y 2000-2010, elaborados por el Servicio Nacional de Áreas Protegidas (SERNAP), Conservación Internacional Bolivia y el Museo de Historia Natural Noel Kemff Mercado en febrero de 2013.
Con el propósito de aportar a la conservación de la biodiversidad y patrimonio natural del país, recurso estratégico y bien común de la población boliviana, se presentan dos mapas con información actualizada de la deforestación y regeneración de tierras en Bolivia, el primero para el periodo 1990 - 2000 y el segundo para el periodo 2000 - 2010.
En base al tratamiento de imágenes Landsat 5TM del proyecto de NASA Geocover con una resolución espacial de 30 metros, se obtuvieron cinco clases: bosque, bosque chaqueño, área deforestada de bosque, área deforestada en bosque chaqueño y vegetación secundaria, generadas a partir del cruce de los mapas de cobertura de vegetación de los años 1990, 2000 y 2010 respectivamente.
El usuario podrá acceder a ambos mapas a través del siguiente link, o consultar los metadatos tanto de los mapas como del documento técnico.
GeoBolivia agradece al SERNAP e instituciones participantes por su aporte al manejo sostenible de los recursos naturales en el país y fortalecer a la IDE-EPB con la publicación de esta información.
Fuente: GeoBolivia
Con el propósito de aportar a la conservación de la biodiversidad y patrimonio natural del país, recurso estratégico y bien común de la población boliviana, se presentan dos mapas con información actualizada de la deforestación y regeneración de tierras en Bolivia, el primero para el periodo 1990 - 2000 y el segundo para el periodo 2000 - 2010.
En base al tratamiento de imágenes Landsat 5TM del proyecto de NASA Geocover con una resolución espacial de 30 metros, se obtuvieron cinco clases: bosque, bosque chaqueño, área deforestada de bosque, área deforestada en bosque chaqueño y vegetación secundaria, generadas a partir del cruce de los mapas de cobertura de vegetación de los años 1990, 2000 y 2010 respectivamente.
El usuario podrá acceder a ambos mapas a través del siguiente link, o consultar los metadatos tanto de los mapas como del documento técnico.
GeoBolivia agradece al SERNAP e instituciones participantes por su aporte al manejo sostenible de los recursos naturales en el país y fortalecer a la IDE-EPB con la publicación de esta información.
Fuente: GeoBolivia
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lunes, 4 de noviembre de 2013
El cambio climático, un reto y un desafío para todos
LT (1-11-13).- El cambio de uso del suelo, la deforestación –principalmente debido a la expansión de la frontera agrícola–, la contaminación y el cambio climático ejerce fuertes presiones a la biodiversidad en Bolivia, cuyo impacto puede ser más crudo para los seres humanos, acarreando consecuencias en el ámbito económico, social y cultural. Además, el cambio climático afecta seriamente la salud y la calidad de vida de las personas.
Bolivia es uno de los países que más sufre las consecuencias del cambio climático, a pesar de incidir menos en el fenómeno, según dos estudios realizados por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
El PNUD presentó ayer “El impacto del cambio climático en la biodiversidad” y “Cambio climático y el desafío de la salud en Bolivia”, dos investigaciones que pretenden contribuir al análisis y la orientación de acciones para la atención de los efectos del calentamiento global en el país.
Así, estos documentos, de la serie “Tras las huellas del cambio climático”, ponen a disposición –de autoridades y de la sociedad boliviana en su conjunto– los resultados de esta búsqueda de conocimiento con la motivación de que sea utilizado para la generación de políticas públicas, identificación de líneas de investigación, identificación de vacíos de información y conocimiento para enfrentar de la manera más eficaz posible el cambio climático y la reducción del riesgo de desastres; y en particular de manera que se asegure el derecho y el mayor acceso a servicios de salud y cuidado de la biodiversidad y salud, en beneficio de todos los habitantes del país”, explica el PNUD en un comunicado.
Impacto en la biodiversidad
“Los efectos del cambio climático en la biodiversidad ya se están viviendo. Si no se realizan las acciones respectivas, será irreversible, tanto para el medio ambiente, como para la población en general”, dijo Marcelo Carrión, representante del proyecto “Gestión del conocimiento en adaptación al cambio climático y reducción de riesgo de desastres desde el nivel local BOL 84142″.
El experto explica que la “deforestación, el sobrepastoreo, la explotación minera, la subida de temperatura y otras acciones están afectando a las especies –fauna y flora–, muchas migran (animales) y otras incluso pueden llegar a extinguirse. Hay especies sensibles al incremento de la temperatura. Incluso se está afectando a los ecosistemas acuáticos, bosques”.
Cambio climático en la salud
“El cambio climático es un reto que lo vamos a llevar en nuestra generación y probablemente en las próximas generaciones”, afirmó Mirko Rojas, compilador del documento “Cambio climático y el desafío de la salud en Bolivia”
Las enfermedades siempre están latentes, cuando existen desequilibrios en el ecosistema reaparecen. “El cambio climático afecta directamente a la salud por la variabilidad climática extrema, como las sequías y las inundaciones. Por ejemplo, estas últimas inundaciones pueden traer brotes por enfermedades transmitidas por vectores como el dengue, leishmaniasis, la enfermedad del Chagas y otras”, explica Rojas.
Riesgo e incertidumbre
“Hay dos temas inherentes al cambio climático: riesgo e incertidumbre. El cambio climático presenta una serie de desafíos a los países. Existe una gran incertidumbre acerca de los daños futuros que pueda provocar”, señaló Mónica Pacheco, representante del PNUD.
Más de 50 organizaciones
En los reportes técnicos se contó con el apoyo de más de 50 organizaciones sociales y equipos de especialistas nacionales e internacionales en cambio climático, con la participación del Instituto de Ecología de la Universidad Mayor de San Andrés para el estudio de biodiversidad y con el Programa de Coordinación en Salud Integral (Procosi) para el estudio en salud y cambio climático.
Fuente: Los Tiempos
Bolivia es uno de los países que más sufre las consecuencias del cambio climático, a pesar de incidir menos en el fenómeno, según dos estudios realizados por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
El PNUD presentó ayer “El impacto del cambio climático en la biodiversidad” y “Cambio climático y el desafío de la salud en Bolivia”, dos investigaciones que pretenden contribuir al análisis y la orientación de acciones para la atención de los efectos del calentamiento global en el país.
Así, estos documentos, de la serie “Tras las huellas del cambio climático”, ponen a disposición –de autoridades y de la sociedad boliviana en su conjunto– los resultados de esta búsqueda de conocimiento con la motivación de que sea utilizado para la generación de políticas públicas, identificación de líneas de investigación, identificación de vacíos de información y conocimiento para enfrentar de la manera más eficaz posible el cambio climático y la reducción del riesgo de desastres; y en particular de manera que se asegure el derecho y el mayor acceso a servicios de salud y cuidado de la biodiversidad y salud, en beneficio de todos los habitantes del país”, explica el PNUD en un comunicado.
Impacto en la biodiversidad
“Los efectos del cambio climático en la biodiversidad ya se están viviendo. Si no se realizan las acciones respectivas, será irreversible, tanto para el medio ambiente, como para la población en general”, dijo Marcelo Carrión, representante del proyecto “Gestión del conocimiento en adaptación al cambio climático y reducción de riesgo de desastres desde el nivel local BOL 84142″.
El experto explica que la “deforestación, el sobrepastoreo, la explotación minera, la subida de temperatura y otras acciones están afectando a las especies –fauna y flora–, muchas migran (animales) y otras incluso pueden llegar a extinguirse. Hay especies sensibles al incremento de la temperatura. Incluso se está afectando a los ecosistemas acuáticos, bosques”.
Cambio climático en la salud
“El cambio climático es un reto que lo vamos a llevar en nuestra generación y probablemente en las próximas generaciones”, afirmó Mirko Rojas, compilador del documento “Cambio climático y el desafío de la salud en Bolivia”
Las enfermedades siempre están latentes, cuando existen desequilibrios en el ecosistema reaparecen. “El cambio climático afecta directamente a la salud por la variabilidad climática extrema, como las sequías y las inundaciones. Por ejemplo, estas últimas inundaciones pueden traer brotes por enfermedades transmitidas por vectores como el dengue, leishmaniasis, la enfermedad del Chagas y otras”, explica Rojas.
Riesgo e incertidumbre
“Hay dos temas inherentes al cambio climático: riesgo e incertidumbre. El cambio climático presenta una serie de desafíos a los países. Existe una gran incertidumbre acerca de los daños futuros que pueda provocar”, señaló Mónica Pacheco, representante del PNUD.
Más de 50 organizaciones
En los reportes técnicos se contó con el apoyo de más de 50 organizaciones sociales y equipos de especialistas nacionales e internacionales en cambio climático, con la participación del Instituto de Ecología de la Universidad Mayor de San Andrés para el estudio de biodiversidad y con el Programa de Coordinación en Salud Integral (Procosi) para el estudio en salud y cambio climático.
Fuente: Los Tiempos
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miércoles, 11 de septiembre de 2013
El desperdicio de alimentos daña al clima, el agua, la tierra y la biodiversidad
Fao (11-09-13).- La asombrosa cifra de 1 300 millones de toneladas de alimentos que se desperdician anualmente no sólo provoca grandes pérdidas económicas, sino también un grave daño a los recursos naturales de los que la humanidad depende para alimentarse, advierte un nuevo informe de la FAO publicado hoy.
La huella del desperdicio de alimentos: impactos en los recursos naturales es el primer estudio que analiza los efectos del despilfarro alimentario a nivel mundial desde una perspectiva medioambiental, centrándose de forma específica en sus consecuencias para el clima, el uso del agua y el suelo y la biodiversidad.
Entre sus principales conclusiones destacan:
Cada año, los alimentos que producimos pero luego no comemos consumen un volumen de agua equivalente al caudal anual del Volga y son responsables de añadir 3 300 millones de toneladas de gases de efecto invernadero a la atmósfera del planeta.
Además de estos impactos ambientales, las consecuencias económicas directas del desperdicio de alimentos (sin contar pescado y marisco) alcanzan la cantidad de 750 000 millones de dólares EEUU anuales, según los cálculos del informe de la FAO.
"Todos nosotros -agricultores y pescadores, procesadores de alimentos y supermercados, gobiernos locales y nacionales, consumidores particulares- debemos hacer cambios en todos los eslabones de la cadena alimentaria humana para evitar en primer lugar que ocurra el desperdicio de alimentos, y reutilizar o reciclar cuando no podamos impedirlo", aseguró el Director General de FAO, José Graziano da Silva.
"Simplemente -añadió- no podemos permitir que un tercio de todos los alimentos que producimos se pierda o desperdicie debido a prácticas inadecuadas, cuando 870 millones de personas pasan hambre todos los días”.
Acompañando a su nuevo estudio, la FAO también ha publicado un manual como “conjunto de herramientas” con recomendaciones sobre cómo puede reducirse la pérdida y el desperdicio de alimentos en cada una de las etapas de la cadena alimentaria.
Este manual describe una serie de proyectos en todo el mundo que muestran cómo los gobiernos nacionales y locales, campesinos, empresas y consumidores individuales pueden tomar medidas para abordar el problema.
El Subsecretario General de la ONU y Director Ejecutivo el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), Achim Steiner, señaló por su parte que: "El PNUMA y la FAO han identificado la pérdida y el desperdicio de alimentos -el despilfarro- como una gran oportunidad para que los países hagan una transición hacia una economía verde inclusiva, de bajas emisiones de carbono y eficiente en el uso de los recursos. El excelente informe presentado hoy por la FAO destaca los múltiples beneficios que pueden obtenerse -en muchos casos a través de medidas sencillas y sensatas en por ejemplo hogares, comercios, restaurantes, escuelas y empresas- y que pueden contribuir a la sostenibilidad del medio ambiente, mejoras económicas, a la seguridad alimentaria y la realización del Desafío Hambre Cero del Secretario General de las Naciones Unidas. Instamos a todos a adoptar el lema de nuestra campaña conjunta: Piensa. Aliméntate. Ahorra. Reduce tu huella alimentaria".
El PNUMA y la FAO son los socios fundadores de la campaña “Piensa. Aliméntate. Ahorra. Reduce tu huella alimentaria" que fue lanzada a principios de año y que tiene como objetivo ayudar en la coordinación de esfuerzos mundiales para reducir el despilfarro.
¿Dónde ocurre el desperdicio?
El 54 por ciento de desperdicio de alimentos en el mundo se produce en las etapas iniciales de la producción, manipulación y almacenamiento post-cosecha, según el estudio de la FAO. El 46 por ciento restante ocurre en las etapas de procesamiento, distribución y consumo de los alimentos.
Como tendencia general, los países en desarrollo sufren más pérdidas de alimentos durante la producción agrícola, mientras que el desperdicio a nivel de venta minorista y del consumidor tiende a ser mayor en las regiones de ingresos medios y altos -donde representa el 31-39 por ciento del desperdicio total- frente al 4-16 por ciento de las regiones de ingresos bajos.
Cuanto más tarde se pierde un producto alimentario a lo largo de la cadena, mayores serán las consecuencias ambientales, según la FAO, ya que al coste inicial de producción hay que sumar los costes ambientales incurridos durante el procesado, transporte, almacenamiento y al cocinarlo.
Puntos críticos
El estudio señala diversos “puntos críticos” del desperdicio de alimentos:
El desperdicio de cereales en Asia es un problema importante, con un gran impacto en las emisiones de carbono y el uso del agua y el suelo. El caso del arroz es particularmente notable, dadas sus altas emisiones de metano junto con un elevado nivel de desperdicio.
Si bien el volumen de desperdicio de carne en el mundo es relativamente bajo, el sector cárnico genera un impacto considerable en el ambiente en términos de ocupación del suelo y la huella de carbono, especialmente en los países de ingresos elevados y Latinoamérica, que en conjunto abarcan el 80 por ciento del total de despilfarro de carne. Excluyendo Latinoamérica, las regiones de ingresos altos son responsables de cerca del 67 por ciento de todo el desperdicio de carne
El desperdicio de fruta contribuye de manera significativa al despilfarro de agua en Asia, Europa y Latinoamérica, principalmente por sus niveles extremadamente altos.
Del mismo modo, los grandes volúmenes de despilfarro de hortalizas en los países industrializados de Asia, Europa y el sur y sudeste de Asia se traduce en una gran huella de carbono para ese sector.
Causas del desperdicio de alimentos y opciones para abordarlas
Según la FAO, los niveles más altos de desperdicio de alimentos en las sociedades ricas derivan de una combinación del comportamiento de los consumidores y de falta de comunicación en la cadena de suministro. Los consumidores no logran planificar sus compras, compran en exceso, o reaccionan exageradamente a las fechas de caducidad y consumo preferente de los productos, mientras que las normas estéticas y de calidad llevan a los minoristas a rechazar grandes cantidades de alimentos perfectamente comestibles.
En los países en desarrollo, las importantes pérdidas post-cosecha en la fase inicial de la cadena de suministro son un problema importante, que ocurre como consecuencia de las limitaciones financieras y estructurales en técnicas de recolección y en infraestructura de transporte y almacenamiento, junto a condiciones climáticas que favorecen el deterioro de los alimentos.
Para abordar el problema, el conjunto de herramientas de la FAO detalla tres niveles generales donde es preciso actuar:
Debe darse máxima prioridad a reducir el desperdicio de alimentos en primera instancia. Más allá de limitar las pérdidas de cultivos en las granjas debido a las malas prácticas, un mayor esfuerzo para equilibrar la producción con la demanda significaría no utilizar recursos naturales para producir alimentos que no sean necesarios.
En el caso de un excedente de alimentos, la reutilización dentro de la cadena alimentaria humana, la búsqueda de mercados secundarios o donarlos a los miembros vulnerables de la sociedad, representa la mejor opción. Si los alimentos no son aptos para el consumo humano, la siguiente mejor opción es desviarlos para alimentar al ganado, conservando recursos que de otra forma serían utilizados para producir pienso comercial.
Cuando no es posible la reutilización, debe intentarse el reciclaje y la recuperación: el reciclaje de subproductos, la digestión anaeróbica, el compostaje y la incineración con recuperación de energía permiten recuperar energía y nutrientes de los residuos de alimentos, lo que representa una ventaja significativa sobre el tirarlos en los vertederos. Los alimentos no consumidos que terminan pudriéndose en los vertederos son un gran productor de metano, gas de efecto invernadero especialmente perjudicial.
La financiación para la producción del Informe sobre la huella del despilfarro alimentario y el manual ha sido proporcionada por el gobierno de Alemania.
Más información sobre las recomendaciones específicas de la FAO para reducir el desperdicio de alimentos
Fuente: Prensa FAO
La huella del desperdicio de alimentos: impactos en los recursos naturales es el primer estudio que analiza los efectos del despilfarro alimentario a nivel mundial desde una perspectiva medioambiental, centrándose de forma específica en sus consecuencias para el clima, el uso del agua y el suelo y la biodiversidad.
Entre sus principales conclusiones destacan:
Cada año, los alimentos que producimos pero luego no comemos consumen un volumen de agua equivalente al caudal anual del Volga y son responsables de añadir 3 300 millones de toneladas de gases de efecto invernadero a la atmósfera del planeta.
Además de estos impactos ambientales, las consecuencias económicas directas del desperdicio de alimentos (sin contar pescado y marisco) alcanzan la cantidad de 750 000 millones de dólares EEUU anuales, según los cálculos del informe de la FAO.
"Todos nosotros -agricultores y pescadores, procesadores de alimentos y supermercados, gobiernos locales y nacionales, consumidores particulares- debemos hacer cambios en todos los eslabones de la cadena alimentaria humana para evitar en primer lugar que ocurra el desperdicio de alimentos, y reutilizar o reciclar cuando no podamos impedirlo", aseguró el Director General de FAO, José Graziano da Silva.
"Simplemente -añadió- no podemos permitir que un tercio de todos los alimentos que producimos se pierda o desperdicie debido a prácticas inadecuadas, cuando 870 millones de personas pasan hambre todos los días”.
Acompañando a su nuevo estudio, la FAO también ha publicado un manual como “conjunto de herramientas” con recomendaciones sobre cómo puede reducirse la pérdida y el desperdicio de alimentos en cada una de las etapas de la cadena alimentaria.
Este manual describe una serie de proyectos en todo el mundo que muestran cómo los gobiernos nacionales y locales, campesinos, empresas y consumidores individuales pueden tomar medidas para abordar el problema.
El Subsecretario General de la ONU y Director Ejecutivo el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), Achim Steiner, señaló por su parte que: "El PNUMA y la FAO han identificado la pérdida y el desperdicio de alimentos -el despilfarro- como una gran oportunidad para que los países hagan una transición hacia una economía verde inclusiva, de bajas emisiones de carbono y eficiente en el uso de los recursos. El excelente informe presentado hoy por la FAO destaca los múltiples beneficios que pueden obtenerse -en muchos casos a través de medidas sencillas y sensatas en por ejemplo hogares, comercios, restaurantes, escuelas y empresas- y que pueden contribuir a la sostenibilidad del medio ambiente, mejoras económicas, a la seguridad alimentaria y la realización del Desafío Hambre Cero del Secretario General de las Naciones Unidas. Instamos a todos a adoptar el lema de nuestra campaña conjunta: Piensa. Aliméntate. Ahorra. Reduce tu huella alimentaria".
El PNUMA y la FAO son los socios fundadores de la campaña “Piensa. Aliméntate. Ahorra. Reduce tu huella alimentaria" que fue lanzada a principios de año y que tiene como objetivo ayudar en la coordinación de esfuerzos mundiales para reducir el despilfarro.
¿Dónde ocurre el desperdicio?
El 54 por ciento de desperdicio de alimentos en el mundo se produce en las etapas iniciales de la producción, manipulación y almacenamiento post-cosecha, según el estudio de la FAO. El 46 por ciento restante ocurre en las etapas de procesamiento, distribución y consumo de los alimentos.
Como tendencia general, los países en desarrollo sufren más pérdidas de alimentos durante la producción agrícola, mientras que el desperdicio a nivel de venta minorista y del consumidor tiende a ser mayor en las regiones de ingresos medios y altos -donde representa el 31-39 por ciento del desperdicio total- frente al 4-16 por ciento de las regiones de ingresos bajos.
Cuanto más tarde se pierde un producto alimentario a lo largo de la cadena, mayores serán las consecuencias ambientales, según la FAO, ya que al coste inicial de producción hay que sumar los costes ambientales incurridos durante el procesado, transporte, almacenamiento y al cocinarlo.
Puntos críticos
El estudio señala diversos “puntos críticos” del desperdicio de alimentos:
El desperdicio de cereales en Asia es un problema importante, con un gran impacto en las emisiones de carbono y el uso del agua y el suelo. El caso del arroz es particularmente notable, dadas sus altas emisiones de metano junto con un elevado nivel de desperdicio.
Si bien el volumen de desperdicio de carne en el mundo es relativamente bajo, el sector cárnico genera un impacto considerable en el ambiente en términos de ocupación del suelo y la huella de carbono, especialmente en los países de ingresos elevados y Latinoamérica, que en conjunto abarcan el 80 por ciento del total de despilfarro de carne. Excluyendo Latinoamérica, las regiones de ingresos altos son responsables de cerca del 67 por ciento de todo el desperdicio de carne
El desperdicio de fruta contribuye de manera significativa al despilfarro de agua en Asia, Europa y Latinoamérica, principalmente por sus niveles extremadamente altos.
Del mismo modo, los grandes volúmenes de despilfarro de hortalizas en los países industrializados de Asia, Europa y el sur y sudeste de Asia se traduce en una gran huella de carbono para ese sector.
Causas del desperdicio de alimentos y opciones para abordarlas
Según la FAO, los niveles más altos de desperdicio de alimentos en las sociedades ricas derivan de una combinación del comportamiento de los consumidores y de falta de comunicación en la cadena de suministro. Los consumidores no logran planificar sus compras, compran en exceso, o reaccionan exageradamente a las fechas de caducidad y consumo preferente de los productos, mientras que las normas estéticas y de calidad llevan a los minoristas a rechazar grandes cantidades de alimentos perfectamente comestibles.
En los países en desarrollo, las importantes pérdidas post-cosecha en la fase inicial de la cadena de suministro son un problema importante, que ocurre como consecuencia de las limitaciones financieras y estructurales en técnicas de recolección y en infraestructura de transporte y almacenamiento, junto a condiciones climáticas que favorecen el deterioro de los alimentos.
Para abordar el problema, el conjunto de herramientas de la FAO detalla tres niveles generales donde es preciso actuar:
Debe darse máxima prioridad a reducir el desperdicio de alimentos en primera instancia. Más allá de limitar las pérdidas de cultivos en las granjas debido a las malas prácticas, un mayor esfuerzo para equilibrar la producción con la demanda significaría no utilizar recursos naturales para producir alimentos que no sean necesarios.
En el caso de un excedente de alimentos, la reutilización dentro de la cadena alimentaria humana, la búsqueda de mercados secundarios o donarlos a los miembros vulnerables de la sociedad, representa la mejor opción. Si los alimentos no son aptos para el consumo humano, la siguiente mejor opción es desviarlos para alimentar al ganado, conservando recursos que de otra forma serían utilizados para producir pienso comercial.
Cuando no es posible la reutilización, debe intentarse el reciclaje y la recuperación: el reciclaje de subproductos, la digestión anaeróbica, el compostaje y la incineración con recuperación de energía permiten recuperar energía y nutrientes de los residuos de alimentos, lo que representa una ventaja significativa sobre el tirarlos en los vertederos. Los alimentos no consumidos que terminan pudriéndose en los vertederos son un gran productor de metano, gas de efecto invernadero especialmente perjudicial.
La financiación para la producción del Informe sobre la huella del despilfarro alimentario y el manual ha sido proporcionada por el gobierno de Alemania.
Más información sobre las recomendaciones específicas de la FAO para reducir el desperdicio de alimentos
Fuente: Prensa FAO
miércoles, 4 de septiembre de 2013
Día Nacional de las Áreas Protegidas
GB (4-09-13).- Este 4 de septiembre se conmemora el Día Nacional de las Áreas Protegidas en Bolivia, GeoBolivia se suma a la celebración de este día con el Mapa de Áreas Protegidas de Bolivia.
Producto del Decreto Supremo Nº 28315, del 26 de Agosto de 2005, emitido por el Servicio Nacional de Áreas Protegidas (SERNAP), el 4 de septiembre ha sido declarado Día Nacional de las Áreas Protegidas en Bolivia. Esta fecha coincide con la institucionalización del funcionamiento del SERNAP en 1998, órgano desconcentrado del Ministerio de Desarrollo Rural, Agropecuario y Medio Ambiente, a cargo de coordinar el funcionamiento del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP) y garantizar la gestión integral de las mismas. (Fuente: SERNAP)
De acuerdo al Artículo 385 de la Nueva Constitución Política del Estado, «las áreas protegidas constituyen un bien común y forman parte del patrimonio natural y cultural del país»; cumpliendo funciones ambientales, culturales, sociales y económicas para el desarrollo sustentable, por ello estás áreas se destinan especialmente a la protección y el mantenimiento de toda la variedad de vida que existe en las distintas regiones de nuestro país.
GeoBolivia no quiso quedar indiferente ante la conmemoración de este día que expone la gran diversidad de nuestro país, por ello facilita a sus usuarios el Mapa de áreas protegidas de Bolivia, disponible en la sección de Mapas Temáticos de la página web de GeoBolivia.
Fuente: Geo Bolivia
Producto del Decreto Supremo Nº 28315, del 26 de Agosto de 2005, emitido por el Servicio Nacional de Áreas Protegidas (SERNAP), el 4 de septiembre ha sido declarado Día Nacional de las Áreas Protegidas en Bolivia. Esta fecha coincide con la institucionalización del funcionamiento del SERNAP en 1998, órgano desconcentrado del Ministerio de Desarrollo Rural, Agropecuario y Medio Ambiente, a cargo de coordinar el funcionamiento del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP) y garantizar la gestión integral de las mismas. (Fuente: SERNAP)
De acuerdo al Artículo 385 de la Nueva Constitución Política del Estado, «las áreas protegidas constituyen un bien común y forman parte del patrimonio natural y cultural del país»; cumpliendo funciones ambientales, culturales, sociales y económicas para el desarrollo sustentable, por ello estás áreas se destinan especialmente a la protección y el mantenimiento de toda la variedad de vida que existe en las distintas regiones de nuestro país.
GeoBolivia no quiso quedar indiferente ante la conmemoración de este día que expone la gran diversidad de nuestro país, por ello facilita a sus usuarios el Mapa de áreas protegidas de Bolivia, disponible en la sección de Mapas Temáticos de la página web de GeoBolivia.
Fuente: Geo Bolivia
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martes, 20 de agosto de 2013
Nuevo intento de conciliar agricultura y conservación
Tierramérica (17-08-13).- Cuatro décadas le llevó a Brasil superar la inseguridad alimentaria y proyectarse como gran proveedor global de alimentos. Ahora sus experiencias formarán parte de las pruebas de una iniciativa de científicos y dirigentes que buscan conciliar la agricultura y la conservación de la diversidad biológica.
“A despecho de quienes consideran que la agricultura brasileña es agresiva y destructiva, queremos compartir otra visión para el resto del cinturón tropical, donde están los países más pobres y que padecen gran inseguridad alimentaria”, dijo a Tierramérica el presidente de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa), Maurício Lopes.
La red Bridging Agriculture and Conservation (iniciativa para tender puentes entre la agricultura y la conservación) se echó a andar en julio en Río de Janeiro, con especialistas y pensadores mundiales sobre agricultura, conservación y sostenibilidad. Lopes es uno de ellos.
La Fundación Brasileña para el Desarrollo Sustentable (FBDS) y Bioversity International, una entidad de investigación sin fines de lucro que tiene su sede en Roma, crearon esta red.
La meta es reunir, a lo largo de dos años, evidencias científicas a partir del trabajo de 25 investigadores de distintos lugares del mundo y presentar a la comunidad internacional y a los gobiernos medidas económicamente viables.
Según Lopes, “Brasil consiguió transformar grandes extensiones de suelos pobres y áridos en áreas fértiles. Esa fue nuestra primera revolución. Después, ‘tropicalizamos’ los cultivos: trajimos recursos genéticos de diversas partes del mundo y creamos un concepto de agricultura tropical”, explicó.
El actual desafío de Brasil es promover una gran revolución integrando sistemas agropecuarios y silvícolas.
“El país todavía tiene 60 por ciento de bosques naturales vírgenes, y queremos mantenerlos así, manejándolos de manera inteligente. Ningún país tiene una agricultura que camine de forma tan determinada en la dirección de la sostenibilidad como Brasil”, agregó.
Embrapa estima que entre 50 y 60 millones de hectáreas de pasturas degradadas –zonas que se ocuparon entre los años 70 y 90— son ahora reincorporadas al proceso productivo con tecnologías de recuperación.
“A casi todos los países africanos en desarrollo se les presentaron soluciones basadas en el modelo clásico de agricultura industrial. Pero la gran mayoría de los agricultores son pequeños, y las respuestas planteadas hasta ahora no tuvieron en cuenta sus necesidades. Ellos siguen siendo pobres”, dijo a Tierramérica el ex director general de Bioversity International, Emile Frison.
No existen “soluciones mágicas” que puedan implementarse en todos lados, lo que se requiere es un nuevo abordaje en el que interactúen científicos y agricultores, opinó.
Según Ann Tutwiler, quien sucedió a Frison en la dirección de Bioversity International, es necesario pensar en “diferentes soluciones”.
La propuesta debería “ayudar a resolver más de una ecuación en los planos local y mundial. Podemos identificar prácticas productivas para conservar la biodiversidad, reducir el impacto ambiental y mantener o mejorar los cultivos, así como hallar y sugerir semillas o siembras que contribuyan a la nutrición y presten servicios ecológicos”, dijo Tutwiler a Tierramérica.
La representante de Bioversity International criticó la separación “artificial” entre la comunidad que predica la conservación de la naturaleza y el sector agrícola que quiere garantizar alimentos a la población mundial.
Uno de los puntos en común es la necesidad de proporcionar una agenda con incentivos y políticas de gobierno.
“Si no logramos ese respaldo para la política en ambiente y agricultura, será muy difícil comprometer a empresarios y agricultores”, admitió Tutwiler.
Esfuerzos anteriores han fracasado.
Entre 2005 y 2008, se llevó a cabo un estudio pionero, la Evaluación Internacional del Conocimiento, la Ciencia y la Tecnología en el Desarrollo Agrícola (IAASTD, por sus siglas inglesas), aprobado por 60 gobiernos para promover políticas guiadas por el mejor conocimiento científico disponible. Sin embargo, pronto quedó enterrado en el olvido.
En opinión del presidente de la FBDS, Israel Klabin, la IAASTD y las políticas que recomendó fueron un paso en la dirección correcta.
“Sirvió para fundamentar nuevas políticas en varios países y ciertamente en las agencias de las Naciones Unidas, el GEF (siglas inglesas de Fondo para el Medio Ambiente Mundial) y el Banco Mundial. Pero el proceso de transformación es de largo plazo y hay que reforzarlo continuamente”, dijo Klabin a Tierramérica.
“Hay varias propuestas en marcha, como las mesas redondas sobre soja o sobre carne vacuna, que reúnen a distintas partes interesadas –incluida la industria— para promover una producción responsable que no dañe la naturaleza ni a la gente”, añadió.
Tras un dilatado proceso de consultas, la IAASTD presentó diferentes opciones y escenarios y puso el acento en la necesidad de repensar la ciencia agrícola, no solo para elevar los rendimientos y abatir los costos de la agricultura a gran escala, sino para colocar la investigación agrícola al servicio de las necesidades de los pequeños agricultores en ecosistemas diversos y zonas de grandes carencias.
Klabin indicó que una diferencia con la IAASTD es que ahora se trata de un esfuerzo de abajo hacia arriba –a partir de científicos, empresas e instituciones dedicadas a estos temas— y no jerárquico, es decir nacido de los gobiernos o de la ONU.
“Nos basamos en la mejor ciencia existente tanto en tecnologías agrícolas como en los elementos ambientales, entre los cuales están los cambios climáticos, la descarbonización de la economía agrícola y la modificación de la oferta de fertilizantes, de los que los más dañinos son los nitrogenados”, dijo.
Según Tutwiler, “es importante que comprometamos a los grandes agricultores comerciales. Hay maneras de cambiar sus prácticas y de hacer un mejor uso de la biodiversidad. Existen soluciones, pero será necesario cambiar la mentalidad”, afirmó.
Según Marion Guillou, del consejo directivo del Grupo Consultivo para la Investigación Agrícola Internacional (CGIAR), el primer paso será superar obstáculos, desafíos y riesgos.
“Después tenemos que decidir qué haremos como cuerpo original y encontrar un nexo entre agricultura y biodiversidad. Reuniremos evidencias científicas sobre los puntos en los que podemos insistir y, al final, elaboraremos una lista de recomendaciones”, anunció.
El grupo se reunirá en los foros de discusión de la comunidad internacional y aspira a influir en los debates sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el cambio climático y el Convenio sobre la Diversidad Biológica.
“En los próximos años habrá discusiones sobre estos temas, y tendremos algo que decir. Sabemos que reunir todo eso nos llevará por lo menos dos años”, dijo Guillou.
La novedad es integrar la conservación a la agricultura y evitar un conflicto que “empobrece el futuro del planeta y la propia producción agrícola”, dijo a Tierramérica el biólogo estadounidense Thomas Lovejoy, el hombre que introdujo la expresión “diversidad biológica” en la comunidad científica en 1980.
El asunto es ver a la agricultura como inserta en un paisaje natural, sostuvo Lovejoy, presidente de Biodiversidad en el Centro Heinz para la Economía, la Ciencia y el Medio Ambiente.
“Tenemos que producir sistemas más interrelacionados. La agricultura ideal es aquella que produce sin generar desperdicio o contaminación. Esta es la gran cuestión en la producción agrícola, que influye en los ciclos hidrológicos y crea zonas degradadas sin oxígeno”, destacó Lovejoy.
Fuente: IPS
“A despecho de quienes consideran que la agricultura brasileña es agresiva y destructiva, queremos compartir otra visión para el resto del cinturón tropical, donde están los países más pobres y que padecen gran inseguridad alimentaria”, dijo a Tierramérica el presidente de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa), Maurício Lopes.
La red Bridging Agriculture and Conservation (iniciativa para tender puentes entre la agricultura y la conservación) se echó a andar en julio en Río de Janeiro, con especialistas y pensadores mundiales sobre agricultura, conservación y sostenibilidad. Lopes es uno de ellos.
La Fundación Brasileña para el Desarrollo Sustentable (FBDS) y Bioversity International, una entidad de investigación sin fines de lucro que tiene su sede en Roma, crearon esta red.
La meta es reunir, a lo largo de dos años, evidencias científicas a partir del trabajo de 25 investigadores de distintos lugares del mundo y presentar a la comunidad internacional y a los gobiernos medidas económicamente viables.
Según Lopes, “Brasil consiguió transformar grandes extensiones de suelos pobres y áridos en áreas fértiles. Esa fue nuestra primera revolución. Después, ‘tropicalizamos’ los cultivos: trajimos recursos genéticos de diversas partes del mundo y creamos un concepto de agricultura tropical”, explicó.
El actual desafío de Brasil es promover una gran revolución integrando sistemas agropecuarios y silvícolas.
“El país todavía tiene 60 por ciento de bosques naturales vírgenes, y queremos mantenerlos así, manejándolos de manera inteligente. Ningún país tiene una agricultura que camine de forma tan determinada en la dirección de la sostenibilidad como Brasil”, agregó.
Embrapa estima que entre 50 y 60 millones de hectáreas de pasturas degradadas –zonas que se ocuparon entre los años 70 y 90— son ahora reincorporadas al proceso productivo con tecnologías de recuperación.
“A casi todos los países africanos en desarrollo se les presentaron soluciones basadas en el modelo clásico de agricultura industrial. Pero la gran mayoría de los agricultores son pequeños, y las respuestas planteadas hasta ahora no tuvieron en cuenta sus necesidades. Ellos siguen siendo pobres”, dijo a Tierramérica el ex director general de Bioversity International, Emile Frison.
No existen “soluciones mágicas” que puedan implementarse en todos lados, lo que se requiere es un nuevo abordaje en el que interactúen científicos y agricultores, opinó.
Según Ann Tutwiler, quien sucedió a Frison en la dirección de Bioversity International, es necesario pensar en “diferentes soluciones”.
La propuesta debería “ayudar a resolver más de una ecuación en los planos local y mundial. Podemos identificar prácticas productivas para conservar la biodiversidad, reducir el impacto ambiental y mantener o mejorar los cultivos, así como hallar y sugerir semillas o siembras que contribuyan a la nutrición y presten servicios ecológicos”, dijo Tutwiler a Tierramérica.
La representante de Bioversity International criticó la separación “artificial” entre la comunidad que predica la conservación de la naturaleza y el sector agrícola que quiere garantizar alimentos a la población mundial.
Uno de los puntos en común es la necesidad de proporcionar una agenda con incentivos y políticas de gobierno.
“Si no logramos ese respaldo para la política en ambiente y agricultura, será muy difícil comprometer a empresarios y agricultores”, admitió Tutwiler.
Esfuerzos anteriores han fracasado.
Entre 2005 y 2008, se llevó a cabo un estudio pionero, la Evaluación Internacional del Conocimiento, la Ciencia y la Tecnología en el Desarrollo Agrícola (IAASTD, por sus siglas inglesas), aprobado por 60 gobiernos para promover políticas guiadas por el mejor conocimiento científico disponible. Sin embargo, pronto quedó enterrado en el olvido.
En opinión del presidente de la FBDS, Israel Klabin, la IAASTD y las políticas que recomendó fueron un paso en la dirección correcta.
“Sirvió para fundamentar nuevas políticas en varios países y ciertamente en las agencias de las Naciones Unidas, el GEF (siglas inglesas de Fondo para el Medio Ambiente Mundial) y el Banco Mundial. Pero el proceso de transformación es de largo plazo y hay que reforzarlo continuamente”, dijo Klabin a Tierramérica.
“Hay varias propuestas en marcha, como las mesas redondas sobre soja o sobre carne vacuna, que reúnen a distintas partes interesadas –incluida la industria— para promover una producción responsable que no dañe la naturaleza ni a la gente”, añadió.
Tras un dilatado proceso de consultas, la IAASTD presentó diferentes opciones y escenarios y puso el acento en la necesidad de repensar la ciencia agrícola, no solo para elevar los rendimientos y abatir los costos de la agricultura a gran escala, sino para colocar la investigación agrícola al servicio de las necesidades de los pequeños agricultores en ecosistemas diversos y zonas de grandes carencias.
Klabin indicó que una diferencia con la IAASTD es que ahora se trata de un esfuerzo de abajo hacia arriba –a partir de científicos, empresas e instituciones dedicadas a estos temas— y no jerárquico, es decir nacido de los gobiernos o de la ONU.
“Nos basamos en la mejor ciencia existente tanto en tecnologías agrícolas como en los elementos ambientales, entre los cuales están los cambios climáticos, la descarbonización de la economía agrícola y la modificación de la oferta de fertilizantes, de los que los más dañinos son los nitrogenados”, dijo.
Según Tutwiler, “es importante que comprometamos a los grandes agricultores comerciales. Hay maneras de cambiar sus prácticas y de hacer un mejor uso de la biodiversidad. Existen soluciones, pero será necesario cambiar la mentalidad”, afirmó.
Según Marion Guillou, del consejo directivo del Grupo Consultivo para la Investigación Agrícola Internacional (CGIAR), el primer paso será superar obstáculos, desafíos y riesgos.
“Después tenemos que decidir qué haremos como cuerpo original y encontrar un nexo entre agricultura y biodiversidad. Reuniremos evidencias científicas sobre los puntos en los que podemos insistir y, al final, elaboraremos una lista de recomendaciones”, anunció.
El grupo se reunirá en los foros de discusión de la comunidad internacional y aspira a influir en los debates sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el cambio climático y el Convenio sobre la Diversidad Biológica.
“En los próximos años habrá discusiones sobre estos temas, y tendremos algo que decir. Sabemos que reunir todo eso nos llevará por lo menos dos años”, dijo Guillou.
La novedad es integrar la conservación a la agricultura y evitar un conflicto que “empobrece el futuro del planeta y la propia producción agrícola”, dijo a Tierramérica el biólogo estadounidense Thomas Lovejoy, el hombre que introdujo la expresión “diversidad biológica” en la comunidad científica en 1980.
El asunto es ver a la agricultura como inserta en un paisaje natural, sostuvo Lovejoy, presidente de Biodiversidad en el Centro Heinz para la Economía, la Ciencia y el Medio Ambiente.
“Tenemos que producir sistemas más interrelacionados. La agricultura ideal es aquella que produce sin generar desperdicio o contaminación. Esta es la gran cuestión en la producción agrícola, que influye en los ciclos hidrológicos y crea zonas degradadas sin oxígeno”, destacó Lovejoy.
Fuente: IPS
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miércoles, 24 de julio de 2013
El secreto del plástico ecológico está en Bolivia
Bbc (24-07-13).- Una bacteria de Bolivia especialmente prolífica en la generación de polímeros podría ser clave en la fabricación plásticos biodegradables y no tóxicos para el organismo humano.
El bacilo, de una cepa hasta ahora desconocida, fue bautizado como Bacillus megaterium uyuni S29 y la descubrieron en uno de los llamados "ojos de agua" del salar de Uyuni, en el sur del país.
La bacteria boliviana demostró ser muy productiva, capaz de generar un polímero de propiedades térmicas que lo hacen más fácilmente procesable que el producido por otras bacterias, y que podría ser muy útil en la fabricación de, por ejemplo, materiales de embalaje alimentario o bolsas de basura.
¿Plástico y bacterias?
Hace tiempo que la ciencia investiga el uso de microorganismos para generar polímeros, compuestos químicos a partir de los cuales se pueden elaborar plásticos.
Pero a diferencia de los polímeros que se sintentizan químicamente, los que resultan de microorganismos permiten fabricar plásticos naturales, biodegradables y biocompatibles. Y de hecho, ya algunos de estos materiales se utilizan en la industria farmacéutica y cosmética.
Aunque la industria todavía sigue decantándose por el uso de procedimientos químicos, empleando esencialmente derivados del petróleo, para la elaboración de estos materiales al ser los procedimientos con bacterias todavía muy costosos.
Sin embargo, la investigadora Marisol Marqués, doctora en Ciencias Biológicas de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC), confía en que en un futuro próximo la bacteria boliviana pueda dar buenos frutos.
Bacterias y polímeros
"Es conocido que hay bacterias que en condiciones extremas, tanto de temperatura, de presión o concentración de sal, pueden sintetizar cantidades importantes de polímeros de reserva, como por ejemplo el conocido como poli-beta-hidroxibutirato (PHB)", le explicó la científica a BBC Mundo.
La bacteria boliviana pertenece a este último caso al habitar en un entorno con altas concentraciones de sal. Tras ser cultivada en el laboratorio en un estudio preliminar, demostró poder generar grandes cantidades de PHB, que los investigadores aprovecharon para producir micro y nanoesfereas con antibióticos en su interior.
Este tipo de bacterias acumula el poliéster PHB, tal y como nosotros acumulamos glucosa, para dotarse de energía en el momento que la necesiten. Para optimizar la producción, lo que hicieron los científicos fue disminuir la concentración de nitrógeno en el cultivo, para que así la bacteria reaccionara acumulando más PHB.
Este procedimiento lo llevaron a cabo en conjunto científicos de la UPC y de la Universidad Técnica de Graz (Austria), que lograron así que las bacterias generaran la mayor cantidad de PHB del género Bacillus que se conoce hasta el momento.
Optimizar resultados
A pesar de los buenos resultados, Marqués afirma que este sistema para producir plásticos biodegradables y biocompatibles es poco competitivo económicamente frente a los procedimientos químicos.
Pero ahora el equipo de la UPC planea seguir investigando y optimizar así la producción del polímero utilizando esta bacteria, así como estudiar varias aplicaciones, entre ellas la generación de plásticos para bolsas de basura, embalajes o sistemas para eliminar el salitre.
Los trabajos sobre la bacteria boliviana fueron publicados en las revistas científicas Food Technology Biotechnology y Journal of Applied Microbiology.
Fuente: BBC
El bacilo, de una cepa hasta ahora desconocida, fue bautizado como Bacillus megaterium uyuni S29 y la descubrieron en uno de los llamados "ojos de agua" del salar de Uyuni, en el sur del país.
La bacteria boliviana demostró ser muy productiva, capaz de generar un polímero de propiedades térmicas que lo hacen más fácilmente procesable que el producido por otras bacterias, y que podría ser muy útil en la fabricación de, por ejemplo, materiales de embalaje alimentario o bolsas de basura.
¿Plástico y bacterias?
Hace tiempo que la ciencia investiga el uso de microorganismos para generar polímeros, compuestos químicos a partir de los cuales se pueden elaborar plásticos.
Pero a diferencia de los polímeros que se sintentizan químicamente, los que resultan de microorganismos permiten fabricar plásticos naturales, biodegradables y biocompatibles. Y de hecho, ya algunos de estos materiales se utilizan en la industria farmacéutica y cosmética.
Aunque la industria todavía sigue decantándose por el uso de procedimientos químicos, empleando esencialmente derivados del petróleo, para la elaboración de estos materiales al ser los procedimientos con bacterias todavía muy costosos.
Sin embargo, la investigadora Marisol Marqués, doctora en Ciencias Biológicas de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC), confía en que en un futuro próximo la bacteria boliviana pueda dar buenos frutos.
Bacterias y polímeros
"Es conocido que hay bacterias que en condiciones extremas, tanto de temperatura, de presión o concentración de sal, pueden sintetizar cantidades importantes de polímeros de reserva, como por ejemplo el conocido como poli-beta-hidroxibutirato (PHB)", le explicó la científica a BBC Mundo.
La bacteria boliviana pertenece a este último caso al habitar en un entorno con altas concentraciones de sal. Tras ser cultivada en el laboratorio en un estudio preliminar, demostró poder generar grandes cantidades de PHB, que los investigadores aprovecharon para producir micro y nanoesfereas con antibióticos en su interior.
Este tipo de bacterias acumula el poliéster PHB, tal y como nosotros acumulamos glucosa, para dotarse de energía en el momento que la necesiten. Para optimizar la producción, lo que hicieron los científicos fue disminuir la concentración de nitrógeno en el cultivo, para que así la bacteria reaccionara acumulando más PHB.
Este procedimiento lo llevaron a cabo en conjunto científicos de la UPC y de la Universidad Técnica de Graz (Austria), que lograron así que las bacterias generaran la mayor cantidad de PHB del género Bacillus que se conoce hasta el momento.
Optimizar resultados
A pesar de los buenos resultados, Marqués afirma que este sistema para producir plásticos biodegradables y biocompatibles es poco competitivo económicamente frente a los procedimientos químicos.
Pero ahora el equipo de la UPC planea seguir investigando y optimizar así la producción del polímero utilizando esta bacteria, así como estudiar varias aplicaciones, entre ellas la generación de plásticos para bolsas de basura, embalajes o sistemas para eliminar el salitre.
Los trabajos sobre la bacteria boliviana fueron publicados en las revistas científicas Food Technology Biotechnology y Journal of Applied Microbiology.
Fuente: BBC
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viernes, 14 de junio de 2013
Mapas de cobertura y uso actual de la tierra
GB (14-06-13).- GeoBolivia pone este mes a disposición de sus usuarios los mapas de cobertura y uso actual de la tierra de los años 1978, 2001 y 2010; dispuestos en un mapa temático que permite su análisis y comparación en una escala temporal.
Elaborados en base al uso de sensores remotos y con el propósito de representar las características ambientales, cobertura vegetal y uso de suelo dado por los seres humanos en Bolivia, se logra cuantificar los distintos usos de la tierra por categorías de cobertura. Cuya estimación ayuda a identificar problemas como degradación de los recursos naturales e impacto de la agricultura, permitiendo formar parámetros de monitoreo, producción de estadísticas, planificación de recursos y control de variables de riesgo a nivel nacional.
Para facilitar el análisis del usuario en una escala temporal, se presentan las tres capas de información, además de sus respectivos metadatos:
Mismo que fue elaborado por la Superintendencia Agraria en base a un monitoreo quinquenal de imágenes de satélite Landsat 7, capturadas en los años 1999 y 2000 correspondientes en su mayoría a los meses de junio-julio y agosto, también de los meses de mayo y septiembre, que permitió observar los cambios en la cobertura y uso de la tierra de todo el territorio nacional en base a 53 categorías de uso.
El último de la serie, elaborado por la Unidad Técnica Nacional de Información de la Tierra - UTNIT en el año 2010 en base a imágenes de satélite Landsat 5 TM de alcance medio, correspondientes al periodo 2006 - 2010 haciendo un total de 60 escenas completas sobre las que se identificaron 57 categorías de uso.
Si se desea acceder al mapa temático puede hacerlo a través de la sección de mapas temáticos de GeoBolivia o directamente a partir del siguiente link.
Agradecimiento especial al Ing. Yuri Sandoval y al Sistema Único de Información de la Tierra (SUNIT) por su aporte y desprendimiento.
Fuente: GeoBolivia
Elaborados en base al uso de sensores remotos y con el propósito de representar las características ambientales, cobertura vegetal y uso de suelo dado por los seres humanos en Bolivia, se logra cuantificar los distintos usos de la tierra por categorías de cobertura. Cuya estimación ayuda a identificar problemas como degradación de los recursos naturales e impacto de la agricultura, permitiendo formar parámetros de monitoreo, producción de estadísticas, planificación de recursos y control de variables de riesgo a nivel nacional.
Para facilitar el análisis del usuario en una escala temporal, se presentan las tres capas de información, además de sus respectivos metadatos:
- Mapa de cobertura y uso actual de la tierra - 1978
- Mapa de cobertura y uso actual de la tierra - 2001
- Mapa de cobertura y uso actual de la tierra - 2010
Mismo que fue elaborado por la Superintendencia Agraria en base a un monitoreo quinquenal de imágenes de satélite Landsat 7, capturadas en los años 1999 y 2000 correspondientes en su mayoría a los meses de junio-julio y agosto, también de los meses de mayo y septiembre, que permitió observar los cambios en la cobertura y uso de la tierra de todo el territorio nacional en base a 53 categorías de uso.
El último de la serie, elaborado por la Unidad Técnica Nacional de Información de la Tierra - UTNIT en el año 2010 en base a imágenes de satélite Landsat 5 TM de alcance medio, correspondientes al periodo 2006 - 2010 haciendo un total de 60 escenas completas sobre las que se identificaron 57 categorías de uso.
Si se desea acceder al mapa temático puede hacerlo a través de la sección de mapas temáticos de GeoBolivia o directamente a partir del siguiente link.
Agradecimiento especial al Ing. Yuri Sandoval y al Sistema Único de Información de la Tierra (SUNIT) por su aporte y desprendimiento.
Fuente: GeoBolivia
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martes, 11 de junio de 2013
Invitación a presentación de libro
Iniam (10-06-13).- El Decano de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Dr. Greby Rioja Montaña, la Directora Académica, Lic. Kathia Cladera Portugal, el Director del Departamento de Postgrado, Mgr. Vicente Limachi Pérez, el Director de la DICyT, Arq. Guillermo Bazoberry Chaly y el Dr. Fernando Prada Ramírez., tienen el agrado de invitarle a Usted a la presentación del libro:BioGeografías. Soberanía alimentaria y diversidad.
El evento se llevará a cabo el día miércoles 12 de Junio, en el Museo Arqueológico de la Universidad Mayor de San Simón a hrs. 19:00 p.m.
Agradecemos su gentil asistencia.
Cochabamba, junio de 2013.
Fuente: Iniam/Umss
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viernes, 8 de junio de 2012
El impacto del cambio de uso de suelo en la biodiversidad de los bosques será medido

Pieb (31-05-12).- El proyecto ROBIN medirá el cambio de uso de suelos de los bosques tropicales de Bolivia, y cómo estos impactan en el cambio de la biodiversidad y en la provisión de servicios ambientales. El objetivo es que los países en desarrollo encuentren el balance entre las necesidades y demandas económicas y el desarrollo sostenible.
El Instituto Boliviano de Investigación Forestal (IBIF) asumió el desafío en Bolivia, como miembro de la red de Rol de la Biodiversidad en la Mitigación del Cambio Climático (ROBIN por sus siglas en inglés), que agrupa a varios países e instituciones del mundo.
“La clave es ver cómo el cambio de uso de suelo provoca modificaciones en la biodiversidad y cómo esto afecta en la provisión de servicios ambientales, en el ciclo hidrológico, el ciclo de nutrientes, el control de pestes porque sabemos que los bosques son como una barrera contra algunas pestes”, señala la directora del IBIF, Nataly Ascarrunz.
La ecóloga e investigadora especializada en Ecología de Ecosistemas y Ecología Forestal, en entrevista con el Periódico Digital PIEB, dice que el proyecto permitirá contar hasta fin de año con los primeros insumos traducidos en mapas de biomasa, de deforestación y cambio de uso de suelos.
Para operativizar el trabajo, el IBIF envió a uno de sus técnicos del Sistema de Información Gráfica a México para capacitarse y trabajar con los datos de Bolivia, “y a mediano plazo vamos a comenzar con talleres en comunidades, por ejemplo en la región de Guarayos, porque no sólo queremos llegar a nivel macro sino también enfocarnos en regiones claves para entregar el componente social”.
En su primera fase el proyecto se ha enfocado en los bosques tropicales porque es ahí donde se concentra la biodiversidad y donde se ven las mayores tasas de deforestación, y por tanto. “Por tanto, si hablamos de mitigación al cambio climático, de adaptación, es ahí donde está la importancia de mostrar el enfoque a las comunidades indígenas, grupos interculturales, empresarios, autoridades municipales, es por esa razón que el enfoque ha sido hacia la región tropical”.
Ascarrrunz afirma que no se trata sólo de ciencia, el enfoque incorpora el componente social, pues rescata las necesidades primarias y urgentes que encaran grandes regiones de bosque tropicales en Bolivia, como es el caso de la TCO (Tierra Comunitaria de Origen) Guarayos que cuenta con más de un millón de hectáreas de bosques, por lo que es necesario tener insumos de las comunidades.
El proyecto recogerá información de varios países de Latinoamérica sobre la situación de los bosques tropicales. IBIF de Bolivia, brindará datos de la región de Guarayos, la Chiquitanía y parte del departamento de Pando por considerarlas zonas claves de biodiversidad.
Basado en la cuantificación de las interacciones entre la biodiversidad terrestre, el uso del suelo y potencial para mitigar el cambio climático en América Latina tropical, se trabajará en el desarrollo de diferentes escenarios para las opciones de mitigación, mediante la evaluación de su efectividad. El enfoque busca identificar posibles consecuencias sobre otros servicios de los ecosistemas y sus implicaciones socio-ecológicas.
Para este primer objetivo se trabajará dos años, centrados en los indicadores de biodiversidad que servirán en la medición de los cambios que se dan, como por ejemplo, el número y variedad de especies. “En eso estamos trabajando, de todas las posibilidades que hay para medir, habrá un buen índice de biodiversidad y de integridad ecológica que debemos escoger para que se pueda empezar a modelar y luego validar ese modelaje en el campo”, explica.
Impactos socio-ecológicos
Entre los impactos socio-ecológicos a nivel de micro escala que se esperan es el lograr con la participación de los diferentes actores forestales, políticas realistas de manejo de los recursos naturales.
La investigadora afirma que en Bolivia hay la tecnología para encarar el enfoque ROBIN, pero falta mayor capacitación por lo que se aprovechará la relación con los otros miembros, para capacitar personal profesional del IBIF en países como Brasil o México, en el manejo responsable de la información que se obtenga.
Fuente: PIEB
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miércoles, 4 de abril de 2012
Bolivia pierde cada año más de 150.000 hectáreas de bosques
Op (4-04-12).- El cuidado de los bosques es uno de los compromisos asumidos por el Estado boliviano como meta del Milenio, por lo que el desafío es revertir la deforestación que provocan el crecimiento de la frontera agrícola y ganadera, estimada en un mínimo de 150.000 hectáreas por año.
Un informe oficial sobre los procesos de los llamados Objetivos del Milenio, en Bolivia, difundido por la Unidad de Análisis de Políticas Sociales y Económicas (UDAPE) y por el Comité Interinstitucional de las Metas de Desarrollo del Milenio, señala que en los últimos años la superficie boscosa se ha visto gravemente afectada por la expansión de la frontera agrícola y ganadera.
“A pesar de que no se cuenta con reporte oficial de la superficie de bosques deforestada ilegalmente, el ex Ministerio de Desarrollo Sostenible reportó que en quince años, entre 1971 y 1986, se habrían deforestado 140.000 hectáreas anualmente”, dice el estudio.
Agrega que la Oficina de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), estableció que para el periodo 1990-2000, la deforestación fue de 168.000 hectáreas.
Además, se citan estudios realizados por el Museo de Historia Nacional Noel Kempff que establecieron para el periodo 2000-2005, una deforestación anual de 300.000 hectáreas.
De esos datos se infiere que la destrucción de bosques registra un aumento sostenido en el país, ya que los estudios de hace más de 30 años daban un índice de 140.00 hectáreas, en tanto que los más recientes, advierten de un incremento del cien por ciento en la destrucción de bosques hasta hace seis años.
El informe de UDAPE señala que durante las últimas décadas se ha producido un creciente interés acerca de la relación entre la economía y el medio ambiente, lo que ha conducido a desarrollar investigaciones en este campo, elaborar políticas públicas y a realizar acciones a todo nivel, tanto mundial, nacional como local.
Destaca que la preocupación sobre la problemática ambiental en Bolivia es relativamente reciente. “Se inició en la década de los años 90, a partir de la participación de Bolivia en foros internacionales de medio ambiente”, sostiene.
Agrega que, en consecuencia, “el país no cuenta con una sistematización de la generación de información sobre el tema que permita evaluar la magnitud de las externalidades ambientales, y sólo muy recientemente se han constituido redes de monitoreo ambiental que permitirán una cuantificación exacta de los contaminantes o residuos más importantes a nivel urbano”.
Agrega que “la sostenibilidad del medio ambiente continúa siendo un tema complejo y de múltiples implicaciones que van más allá de lo estrictamente ambiental”.
Áreas protegidas
Las características de las 22 áreas protegidas del país, que significan sólo el 17.1 por ciento del total de bosques, revelan la riqueza existente en esas regiones.
Por ejemplo, en el Área Natural de Manejo Integrado de Apolobamba, un bosque húmedo que comparten los Yungas de La Paz y el Chapare de Cochabamba, existen 807 especies de flora en el piso andino, entre ellas el kausillo, wikumilla, yareta y crespillo. Existen 275 especies, entre las más importantes, vicuña, jucumari (oso andino), taruca o venado andino, ciervo, venado petiso, gato andino, puma, choca grande huallata y pato torrentes.
En el Área Natural de Manejo Integrado el Palmar, existen 270 plantas superiores, cuatro de ellas endémicas y asociaciones de vegetal del soto, sotomari, chari, y numerosas acacias espinosas. Se registran 24 especies de mamíferos, entre los más importantes el oso de anteojos, el puma, el gato andino y el chancho de monte.
El Área Natural de Manejo Integrado San Matías, en Santa Cruz, cuenta con 14 unidades de vegetación en las cuales se colectaron 874 especies de flora, entre las que destacan el morado, el cuchi, el roble y las victorias. La fauna está integrada por yacarés, londra, tortugas de tierra, sicurí, boyé, cascabel de chonono, ciervo de los pantanos, jaguares, borochi, ocelote y águilas harpías.
En el Parque Natural de Manejo Integrado Otuquis, en el Chaco, en flora destacan el cuchi, tajibo, verdolago, curupaú, alcornoque, cedro, ajo ajo, bibosi y motacú, En fauna se registraron 59 especies de mamíferos, existe variedad de aves en especias acuáticas, 53 especies de reptiles mayores y 50 especies de peces.
En el Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Amboró, hay cerca de 2.659 plantas superiores, helechos, árboles gigantes de bosques nublados y variedad de orquídeas. También 1.236 especies endémicas de fauna como el jucumari u oso de anteojos, jaguar, oso bandera, pava de copete, paraba militar y paraba frente roja.
En el Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Cotapata, existen 820 especies registradas de flora y alrededor de 1.800 especies de plantas superiores, además de una variada fauna.
El Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Madidi, es el área protegida con mayor diversidad de flora con 5.000 y 6.000 especies estimadas. Además, existen 733 especies de fauna.
En el Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Kaa-lya del Gran Chaco, existen 514 especies de fauna, entre ellos 59 grandes mamíferos, 301 aves y 65 micromamíferos.
Otros parques
En el Parque Nacional Carrasco hay 3.000 especies de flora, de las cuales 614 están registradas. Además, se tienen registradas 382 especies de fauna, de las cuales 51 son mamíferos.
En la Reserva de la Biósfera Estación Biológica Beni se encuentran 815 especies registradas de plantas superiores y se estima la existencia de hasta 1.500 especies. También se registraron 852 especies de fauna.
En el Parque Nacional Isiboro Sécure que comparten Cochabamba y el Beni, se registraron 402 especies de flora y se estima la existencia de 3.000 especies de plantas superiores. “La extraordinaria variedad florística incluye especies como aliso, pino de monte, nogal, cedro, mara, palo maría y tajibo. Se destacan las palmas como el asaí, las jatatas y la palma real que forman extensos palmares en zonas inundadas de bosque.
Además en el Parque Nacional Isiboro Sécure, la fauna es muy diversificada registrándose 714 especies entre las que destacan el jucumari, el pejichi, el marimono, el manechi, la londra, el jaguar, el ciervo de los pantanos, la haría, el pato negro, la peta de río, el caimán negro y aves endémicas.
En el Parque Nacional Noel Kempff Mercado, en Santa Cruz, se registraron 1.098 especies de fauna, en el Parque Nacional Torotoro se registraron 329 especies de flora y se estima la existencia de 600 especies de plantas superiores, además que se tiene registro de 49 especies de fauna.
Fuente: Opinion
Un informe oficial sobre los procesos de los llamados Objetivos del Milenio, en Bolivia, difundido por la Unidad de Análisis de Políticas Sociales y Económicas (UDAPE) y por el Comité Interinstitucional de las Metas de Desarrollo del Milenio, señala que en los últimos años la superficie boscosa se ha visto gravemente afectada por la expansión de la frontera agrícola y ganadera.
“A pesar de que no se cuenta con reporte oficial de la superficie de bosques deforestada ilegalmente, el ex Ministerio de Desarrollo Sostenible reportó que en quince años, entre 1971 y 1986, se habrían deforestado 140.000 hectáreas anualmente”, dice el estudio.
Agrega que la Oficina de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), estableció que para el periodo 1990-2000, la deforestación fue de 168.000 hectáreas.
Además, se citan estudios realizados por el Museo de Historia Nacional Noel Kempff que establecieron para el periodo 2000-2005, una deforestación anual de 300.000 hectáreas.
De esos datos se infiere que la destrucción de bosques registra un aumento sostenido en el país, ya que los estudios de hace más de 30 años daban un índice de 140.00 hectáreas, en tanto que los más recientes, advierten de un incremento del cien por ciento en la destrucción de bosques hasta hace seis años.
El informe de UDAPE señala que durante las últimas décadas se ha producido un creciente interés acerca de la relación entre la economía y el medio ambiente, lo que ha conducido a desarrollar investigaciones en este campo, elaborar políticas públicas y a realizar acciones a todo nivel, tanto mundial, nacional como local.
Destaca que la preocupación sobre la problemática ambiental en Bolivia es relativamente reciente. “Se inició en la década de los años 90, a partir de la participación de Bolivia en foros internacionales de medio ambiente”, sostiene.
Agrega que, en consecuencia, “el país no cuenta con una sistematización de la generación de información sobre el tema que permita evaluar la magnitud de las externalidades ambientales, y sólo muy recientemente se han constituido redes de monitoreo ambiental que permitirán una cuantificación exacta de los contaminantes o residuos más importantes a nivel urbano”.
Agrega que “la sostenibilidad del medio ambiente continúa siendo un tema complejo y de múltiples implicaciones que van más allá de lo estrictamente ambiental”.
Áreas protegidas
Las características de las 22 áreas protegidas del país, que significan sólo el 17.1 por ciento del total de bosques, revelan la riqueza existente en esas regiones.
Por ejemplo, en el Área Natural de Manejo Integrado de Apolobamba, un bosque húmedo que comparten los Yungas de La Paz y el Chapare de Cochabamba, existen 807 especies de flora en el piso andino, entre ellas el kausillo, wikumilla, yareta y crespillo. Existen 275 especies, entre las más importantes, vicuña, jucumari (oso andino), taruca o venado andino, ciervo, venado petiso, gato andino, puma, choca grande huallata y pato torrentes.
En el Área Natural de Manejo Integrado el Palmar, existen 270 plantas superiores, cuatro de ellas endémicas y asociaciones de vegetal del soto, sotomari, chari, y numerosas acacias espinosas. Se registran 24 especies de mamíferos, entre los más importantes el oso de anteojos, el puma, el gato andino y el chancho de monte.
El Área Natural de Manejo Integrado San Matías, en Santa Cruz, cuenta con 14 unidades de vegetación en las cuales se colectaron 874 especies de flora, entre las que destacan el morado, el cuchi, el roble y las victorias. La fauna está integrada por yacarés, londra, tortugas de tierra, sicurí, boyé, cascabel de chonono, ciervo de los pantanos, jaguares, borochi, ocelote y águilas harpías.
En el Parque Natural de Manejo Integrado Otuquis, en el Chaco, en flora destacan el cuchi, tajibo, verdolago, curupaú, alcornoque, cedro, ajo ajo, bibosi y motacú, En fauna se registraron 59 especies de mamíferos, existe variedad de aves en especias acuáticas, 53 especies de reptiles mayores y 50 especies de peces.
En el Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Amboró, hay cerca de 2.659 plantas superiores, helechos, árboles gigantes de bosques nublados y variedad de orquídeas. También 1.236 especies endémicas de fauna como el jucumari u oso de anteojos, jaguar, oso bandera, pava de copete, paraba militar y paraba frente roja.
En el Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Cotapata, existen 820 especies registradas de flora y alrededor de 1.800 especies de plantas superiores, además de una variada fauna.
El Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Madidi, es el área protegida con mayor diversidad de flora con 5.000 y 6.000 especies estimadas. Además, existen 733 especies de fauna.
En el Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Kaa-lya del Gran Chaco, existen 514 especies de fauna, entre ellos 59 grandes mamíferos, 301 aves y 65 micromamíferos.
Otros parques
En el Parque Nacional Carrasco hay 3.000 especies de flora, de las cuales 614 están registradas. Además, se tienen registradas 382 especies de fauna, de las cuales 51 son mamíferos.
En la Reserva de la Biósfera Estación Biológica Beni se encuentran 815 especies registradas de plantas superiores y se estima la existencia de hasta 1.500 especies. También se registraron 852 especies de fauna.
En el Parque Nacional Isiboro Sécure que comparten Cochabamba y el Beni, se registraron 402 especies de flora y se estima la existencia de 3.000 especies de plantas superiores. “La extraordinaria variedad florística incluye especies como aliso, pino de monte, nogal, cedro, mara, palo maría y tajibo. Se destacan las palmas como el asaí, las jatatas y la palma real que forman extensos palmares en zonas inundadas de bosque.
Además en el Parque Nacional Isiboro Sécure, la fauna es muy diversificada registrándose 714 especies entre las que destacan el jucumari, el pejichi, el marimono, el manechi, la londra, el jaguar, el ciervo de los pantanos, la haría, el pato negro, la peta de río, el caimán negro y aves endémicas.
En el Parque Nacional Noel Kempff Mercado, en Santa Cruz, se registraron 1.098 especies de fauna, en el Parque Nacional Torotoro se registraron 329 especies de flora y se estima la existencia de 600 especies de plantas superiores, además que se tiene registro de 49 especies de fauna.
Fuente: Opinion
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miércoles, 17 de noviembre de 2010
Senado aprueba Ley que decreta forestar y reforestar el Parque Tunari para su conservación
Prensa Senado (16-11-10).- El pleno de la Cámara de Senadores aprobó la noche del martes, en grande y detalle, el Proyecto de Ley Nº 025 que declara Prioridad Nacional la Forestación y Reforestación del Parque Nacional Tunari, del departamento de Cochabamba.
Tras la aprobación el presidente de esa instancia legislativa, René Martínez (MAS), ordenó su remisión a la Cámara de Diputados para su revisión y posterior sanción, en caso de no existir observaciones.
De acuerdo a la exposición de motivos el Parque Tunari, declarado Parque Nacional por Decreto Supremo el 30 de marzo de 1962, ha sufrido alteraciones por el aprovechamiento sustentable —de ciertos recursos— por comunarios existentes en su interior.
Además, recomienda incluir en la norma el “uso prioritario de especies nativas” del lugar, evitándose el uso de especies exóticas en áreas de alto valor de conservación y con altos índices de biodiversidad.
PROYECTO DE LEY Nº 025/2010
LA ASAMBLEA LEGISLATIVA PLURINACIONAL DECRETA:
Artículo Primero.- Se declara Prioridad Nacional la Forestación y Reforestación para la conservación del Parque Nacional Tunari, del departamento de Cochabamba.
Artículo Segundo.- Se promoverá la Forestación, Reforestación y el uso prioritario de especies nativas y características de la zona, en áreas de alto valor de conservación y con altos índices de biodiversidad dentro del Parque Nacional Tunari.
Artículo Tercero.- Se encomienda al Órgano Ejecutivo, a través del Ministerio de Medioambiente y Agua, en coordinación con el gobierno departamental de Cochabamba y los gobiernos municipales correspondientes de Cochabamba —en el marco de sus competencias— gestionar los recursos económicos necesarios para la ejecución de los proyectos y programas de Conservación, Forestación y Reforestación del Parque Nacional Tunari, a partir de la promulgación de la presente Ley.
Fuente: Prensa Senado
Tras la aprobación el presidente de esa instancia legislativa, René Martínez (MAS), ordenó su remisión a la Cámara de Diputados para su revisión y posterior sanción, en caso de no existir observaciones.
De acuerdo a la exposición de motivos el Parque Tunari, declarado Parque Nacional por Decreto Supremo el 30 de marzo de 1962, ha sufrido alteraciones por el aprovechamiento sustentable —de ciertos recursos— por comunarios existentes en su interior.
Además, recomienda incluir en la norma el “uso prioritario de especies nativas” del lugar, evitándose el uso de especies exóticas en áreas de alto valor de conservación y con altos índices de biodiversidad.
PROYECTO DE LEY Nº 025/2010
LA ASAMBLEA LEGISLATIVA PLURINACIONAL DECRETA:
Artículo Primero.- Se declara Prioridad Nacional la Forestación y Reforestación para la conservación del Parque Nacional Tunari, del departamento de Cochabamba.
Artículo Segundo.- Se promoverá la Forestación, Reforestación y el uso prioritario de especies nativas y características de la zona, en áreas de alto valor de conservación y con altos índices de biodiversidad dentro del Parque Nacional Tunari.
Artículo Tercero.- Se encomienda al Órgano Ejecutivo, a través del Ministerio de Medioambiente y Agua, en coordinación con el gobierno departamental de Cochabamba y los gobiernos municipales correspondientes de Cochabamba —en el marco de sus competencias— gestionar los recursos económicos necesarios para la ejecución de los proyectos y programas de Conservación, Forestación y Reforestación del Parque Nacional Tunari, a partir de la promulgación de la presente Ley.
Fuente: Prensa Senado
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