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viernes, 11 de abril de 2014

Deforestación andina provoca tsunami amazónico

Ips (10-04-14).- La deforestación, especialmente en los Andes de Bolivia y Perú, es lo que más eriza las inundaciones en la cuenca del río Madeira, que este año adquirieron rango de catástrofe en la Amazonia boliviana y en su desaguadero brasileño.

Así lo evalúa Marc Dourojeanni, profesor emérito de la Universidad Nacional Agraria de Lima, en contraste con ambientalistas y autoridades bolivianas, que insisten en culpar a las centrales hidroeléctricas brasileñas de Jirau y Santo Antônio por las inundaciones sin precedentes que castigaron el norteño departamento de Beni.

“No tiene lógica”, atajó Dourojeanni a IPS. Sería necesario revocar la ley de gravedad y la topografía para ignorar que, en este caso, los brasileños sufren más los efectos de lo que pasa en Bolivia que al revés, sin descartar los muchos pecados de las represas.

El Madeira (Madera en Bolivia y Perú) es el mayor afluente del Amazonas y recibe aguas de cuatro grandes ríos, cada uno con más de 1.000 kilómetros de extensión y cuencas que componen un área de drenaje de 903.500 kilómetros cuadrados, la superficie de Venezuela y casi el doble de España.

En Bolivia, con 80 por ciento de ese área, dos tercios de su territorio captan aguas que escurren al Madeira por más de 250 ríos, en forma de embudo que desagua en Brasil. De Perú proviene el río Madre de Dios.

A esa vastedad se agrega el acentuado declive. Tres de sus grandes afluentes –Beni, Mamoré y Madre de Dios—, nacen en los Andes, entre 5.500 y 2.800 metros sobre el nivel del mar, y caen por debajo de los 500 metros en los llanos amazónicos bolivianos.

Esas pendientes “hace 1.000 años estaban cubiertas de bosques y ahora están peladas”, en gran parte por los incendios para abrir espacio a una agricultura de subsistencia, señaló Dourojeanni, agrónomo e ingeniero forestal, responsable de la División Ambiental del Banco Interamericano de Desarrollo en los 90.

La consecuencia son los torrentes de agua que llegan y se estancan en las llanuras bolivianas, anegándolas, y siguen a Brasil. Buena parte de esos llanos son inundables incluso cuando hay lluvias normales.

Este año, murieron en Bolivia 60 personas y se desalojaron 68.000 familias por los desbordes, en una repetición acrecentada de tragedias similares provocadas por los fenómenos El Niño y La Niña, antes de construirse las represas brasileñas.

La deforestación en laderas andinas entre los 3.800 metros de altitud, donde empiezan los bosques, y los 500 metros es enorme en Bolivia y en Perú, pero no aparece en las estadísticas oficiales, denunció Dourojeanni, también creador de la fundación peruana Pronaturaleza.

Sin barreras al declive, se arma un “tsunami en tierra firme”, que en el primer trimestre azotó seis departamentos bolivianos y el fronterizo estado brasileño de Rondônia.

Las viviendas de más de 5.000 familias brasileñas se inundaron por la crecida inusual del Madeira, especialmente en Porto Velho, capital de Rondônia, donde están las dos hidroeléctricas.

La carretera BR-364 quedó intransitable desde febrero, aisló el vecino estado de Acre por tierra y afectó el abastecimiento de alimentos y combustibles. Enfermedades como leptospirosis y cólera generaron a su tiempo más víctimas.

La búsqueda de culpables, también en Brasil, se dirigió a las represas. La justicia federal ordenó a las empresas propietarias de las centrales a apoyar a las víctimas con alojamientos adecuados, entre otras medidas.

Además, las empresas tendrán que hacer nuevos estudios del impacto de las represas, supuestamente responsables de agravar la crecida del río. Las dos centrales ampliaron su capacidad respecto del proyecto inicial sin hacer una nueva evaluación.

Empresas y autoridades intentan convencer a la airada población local de que la catástrofe no se agravó por los dos embalses recién llenados.

Unas lluvias tan intensas “solo ocurren cada 500 años”, y con una cuenca tan extensa acopiando agua es natural que se inunden las llanuras, como ocurrió también en casi toda Bolivia, arguyó Victor Paranhos, presidente de Energía Sustentable de Brasil, el consorcio que opera Jirau, la central más cercana a la frontera boliviana.

Desde 1967 se monitorea el flujo del Madeira y el nivel máximo registrado en Porto Velho fue de 17,52 metros en 1997, destacó Francisco de Assis Barbosa, responsable estadual de hidrología del Servicio Geológico de Brasil.

A fines de marzo, ese nivel alcanzó 19,68 metros, en un año “totalmente atípico”, acotó a IPS.

La pluviosidad extrema en la cuenca del Madeira tuvo como contrapunto la fuerte sequía en otras partes de Brasil, que generó una crisis energética y escasez hídrica en São Paulo.

Una masa de aire seco y caliente se estacionó en el centro-sur brasileño entre diciembre y marzo, bloqueando vientos que transportan humedad desde la Amazonia. La precipitación se concentró entonces en Bolivia y en Perú.

Estos eventos tienden a repetirse con más frecuencia a causa del cambio climático global, según climatólogos.

La deforestación afecta el clima y exacerba sus efectos. Convertir un bosque en un pastizal multiplica por 26,7 la cantidad de agua que escurre a los ríos y por 10,8 la erosión del suelo, constató, en 1989, un estudio de Philip Fearnside, del Instituto Nacional de Investigaciones de la Amazonia.

Eso significa que la mitad de la lluvia caída en pastizales va directa a los ríos, ampliando las crecidas y la sedimentación. Esta pérdida se reduce en proporción a la presencia de vegetación más alta y de raíces profundas, según mediciones de Fearnside en terrenos con declive de 20 por ciento en Ouro Preto D’Oeste, un municipio de Rondônia.

Cultivar la tierra “es peor” que los pastizales, porque “limpia todo el suelo”, eliminando incluso la hierba que alimenta al ganado y retiene algo de agua, comparó Dourojeanni.

Pero la ganadería compacta el suelo por el pisoteo del ganado, acelerando el escurrimiento, observó Fearnside, biólogo de origen estadounidense y nacionalidad brasileña que investiga la Amazonia desde 1974.

En su opinión, la deforestación “contribuye poco a las inundaciones bolivianas, por ahora”, porque “el grueso de los bosques siguen de pie”. Eso mismo sostiene el hidrólogo boliviano Jorge Molina, de la Universidad Mayor de San Andrés.

Pero Bolivia está entre los 12 países de mayor deforestación actual, reveló un estudio de 15 centros de investigación publicado por la revista estadounidense Science en noviembre. El país perdió 29.867 kilómetros cuadrados de bosques entre 2000 y 2012, indican imágenes satelitales y herramientas de Google.

La ganadería es un gran factor y se expandió principalmente en Beni, fronterizo con Rondônia. Allí habrían muerto 290.000 vacunos entre enero y febrero, según la federación ganadera local.

La avalancha hídrica amenaza incluso la eficiencia de las plantas hidroeléctricas. Santo Antôniotuvo que interrumpir su generación en febrero.

Eso explica el interés brasileño en construir otras centrales cuenca arriba, “más para regular el flujo del Madeira que por la energía”, sostuvo Dourojeanni.

Los planes incluyen, además de un proyecto fronterizo con Bolivia y la central Cachuela Esperanza en el bajo Beni boliviano, otra hidroeléctrica peruana en el lejano río Inambari, afluente del Madre de Dios, ejemplificó.

Los planes de Inambari y de otras cuatro hidroeléctricas peruanas, cuya concesión ganaron empresas brasileñas, se suspendieron en 2011 por la resistencia popular a su construcción.

Fuente: IPS

jueves, 19 de diciembre de 2013

Mapas de deforestación y regeneración de bosques en Bolivia y en sus Áreas Protegidas Nacionales

GB (18-12-13).- Este mes de diciembre GeoBolivia publica los Mapas de Deforestación y regeneración de bosques en Bolivia y en sus Áreas Protegidas Nacionales, para los periodos 1990-2000 y 2000-2010, elaborados por el Servicio Nacional de Áreas Protegidas (SERNAP), Conservación Internacional Bolivia y el Museo de Historia Natural Noel Kemff Mercado en febrero de 2013.

Con el propósito de aportar a la conservación de la biodiversidad y patrimonio natural del país, recurso estratégico y bien común de la población boliviana, se presentan dos mapas con información actualizada de la deforestación y regeneración de tierras en Bolivia, el primero para el periodo 1990 - 2000 y el segundo para el periodo 2000 - 2010.

En base al tratamiento de imágenes Landsat 5TM del proyecto de NASA Geocover con una resolución espacial de 30 metros, se obtuvieron cinco clases: bosque, bosque chaqueño, área deforestada de bosque, área deforestada en bosque chaqueño y vegetación secundaria, generadas a partir del cruce de los mapas de cobertura de vegetación de los años 1990, 2000 y 2010 respectivamente.

El usuario podrá acceder a ambos mapas a través del siguiente link, o consultar los metadatos tanto de los mapas como del documento técnico.

GeoBolivia agradece al SERNAP e instituciones participantes por su aporte al manejo sostenible de los recursos naturales en el país y fortalecer a la IDE-EPB con la publicación de esta información.

Fuente: GeoBolivia

miércoles, 20 de noviembre de 2013

La deforestación planetaria, una amenaza más para la humanidad

VR (19-11-13).- En lo que va del siglo XXI, en la Tierra, el homo sapiens, los incendios y los insectos dañinos han destruido cerca de un millón y medio de kilómetros cuadrados de bosques. Esto es mucho menos que a fines del siglo pasado, sin embargo, los expertos advierten que es mucho más de lo que puede permitirse el planeta.

El proceso de la tala de bosques avanza paralelamente con el desarrollo de la civilización. Pero, en la época de la industrialización adquirió dimensiones realmente amenazantes. E incluso, cuando a finales del siglo pasado, ecólogos y científicos pusieron el grito en el cielo, la situación no pudo dar un vuelco hacia lo mejor.

La matemática es muy simple: en los últimos doce años, de los ochenta y siete millones de kilómetros cuadrados se ha eliminado un millón y medio. Así las cosas, a tal ritmo, dentro de siete siglos, no quedará un solo arbolito en la Tierra. Por lo demás, la humanidad puede ya constatarlo. Y es que, con la disminución de los bosques, en la atmósfera habrá menos oxígeno, mucho más gas carbónico, no habrá qué respirar y el clima está cambiando. Lo más probable es que la población del planeta no pueda adaptarse a tales cambios.

En todas partes existen, prácticamente, programas estatales de restauración y conservación de bosques. En algunos países se cumplen exitosamente. Por ejemplo, Brasil ocupa hoy el primer lugar en reducción de la velocidad de la pérdida de bosques: si en 2003 allí desaparecieron cuarenta mil kilómetros cuadrados de bosques, en 2010, solo la mitad de esta cifra. Sin embargo, al otro lado de la frontera, en Paraguay, y también en Camboya y Malasia se registran los ritmos más elevados de deforestación. El líder en esta materia es Indonesia. Mientras que en Europa se observa un cierto crecimiento en plantaciones forestales.

La situación en China es bastante grave. Sin embargo, en los últimos tiempos, Pekín gasta decenas de millardos de dólares en la restauración de bosques. En Rusia continúa la devastación de considerables superficies forestales. Pero, en nuestro país no todo es tan malo, como tratan de presentarlo los ecólogos, afirma Vladímir Petrov, experto de la Universidad Nacional de Maquinarias de Forestación Kirov:

–Si comparamos hoy en Rusia el volumen de las superficies taladas y el de las restauradas, nuestro saldo es positivo. O sea, las superficies forestales restauradas son superiores a las taladas. Pero surge la pregunta: ¿la calidad de la restauración se ajusta o no a lo deseado? Lamentablemente, no siempre.

El problema consiste en que, en el sentido económico es más conveniente un bosque de coníferas. Pero, pero los pinos crecen más lentamente que los foliáceos. Además que, mientras las coníferas son pequeñas, los foliáceos literalmente los apabullan. Esto es singularmente notable en la restauración natural de bosques, apunta Anatoli Petrov, rector del Instituto de Mecanización Forestal:

–Tenga en cuenta que en el lugar del talado hay siempre un bosque. Pero nosotros queremos que crezca un bosque de coníferas, y en ese lugar crece uno foliáceo. Créame que, dentro de sesenta años, el bosque de foliáceos mismo será sustituido por el de coníferas. Este es un proceso normal. Así está orientada la economía del país, interesado en los bosques de coníferas. Pero, para la ecología, el mejor bosque es el foliáceo. Y es que transcurre mucho mejor la absorción de gas carbónico y las emisiones de oxígeno por los foliáceos. Las agujas de las coníferas no cuentan con tal capacidad como las hojas.

Pero si la tala industrial puede ser regulada, las calamidades naturales, los incendios y las invasiones de insectos dañinos son incontrolables. Sin embargo, ellos causan a la naturaleza un daño no menor que la actividad del hombre. Los datos de este tipo no siempre quedan consignados a plenitud en los informes oficiales. Como no está en esas cuentas tampoco la información de las talas ilegales y explotación forestal.

El primer mapa forestal global interactivo, creado por especialistas estadounidenses, ayudará a velar por la situación real del manto verde del planeta. Sobre la base de los cientos de fotografías tomadas desde un satélite entre el 2000 y el 2012 será posible constatar los cambios experimentados por los bosques del planeta. Además, ayudará a detectar las talas indiscriminadas, ilegales y mayúsculas, lo que reviste suma actualidad para muchas regiones, Rusia incluida.

Fuente: La voz de Rusia

lunes, 4 de noviembre de 2013

El cambio climático, un reto y un desafío para todos

LT (1-11-13).- El cambio de uso del suelo, la deforestación –principalmente debido a la expansión de la frontera agrícola–, la contaminación y el cambio climático ejerce fuertes presiones a la biodiversidad en Bolivia, cuyo impacto puede ser más crudo para los seres humanos, acarreando consecuencias en el ámbito económico, social y cultural. Además, el cambio climático afecta seriamente la salud y la calidad de vida de las personas.

Bolivia es uno de los países que más sufre las consecuencias del cambio climático, a pesar de incidir menos en el fenómeno, según dos estudios realizados por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

El PNUD presentó ayer “El impacto del cambio climático en la biodiversidad” y “Cambio climático y el desafío de la salud en Bolivia”, dos investigaciones que pretenden contribuir al análisis y la orientación de acciones para la atención de los efectos del calentamiento global en el país.

Así, estos documentos, de la serie “Tras las huellas del cambio climático”, ponen a disposición –de autoridades y de la sociedad boliviana en su conjunto– los resultados de esta búsqueda de conocimiento con la motivación de que sea utilizado para la generación de políticas públicas, identificación de líneas de investigación, identificación de vacíos de información y conocimiento para enfrentar de la manera más eficaz posible el cambio climático y la reducción del riesgo de desastres; y en particular de manera que se asegure el derecho y el mayor acceso a servicios de salud y cuidado de la biodiversidad y salud, en beneficio de todos los habitantes del país”, explica el PNUD en un comunicado.

Impacto en la biodiversidad

“Los efectos del cambio climático en la biodiversidad ya se están viviendo. Si no se realizan las acciones respectivas, será irreversible, tanto para el medio ambiente, como para la población en general”, dijo Marcelo Carrión, representante del proyecto “Gestión del conocimiento en adaptación al cambio climático y reducción de riesgo de desastres desde el nivel local BOL 84142″.

El experto explica que la “deforestación, el sobrepastoreo, la explotación minera, la subida de temperatura y otras acciones están afectando a las especies –fauna y flora–, muchas migran (animales) y otras incluso pueden llegar a extinguirse. Hay especies sensibles al incremento de la temperatura. Incluso se está afectando a los ecosistemas acuáticos, bosques”.

Cambio climático en la salud

“El cambio climático es un reto que lo vamos a llevar en nuestra generación y probablemente en las próximas generaciones”, afirmó Mirko Rojas, compilador del documento “Cambio climático y el desafío de la salud en Bolivia”

Las enfermedades siempre están latentes, cuando existen desequilibrios en el ecosistema reaparecen. “El cambio climático afecta directamente a la salud por la variabilidad climática extrema, como las sequías y las inundaciones. Por ejemplo, estas últimas inundaciones pueden traer brotes por enfermedades transmitidas por vectores como el dengue, leishmaniasis, la enfermedad del Chagas y otras”, explica Rojas.

Riesgo e incertidumbre

“Hay dos temas inherentes al cambio climático: riesgo e incertidumbre. El cambio climático presenta una serie de desafíos a los países. Existe una gran incertidumbre acerca de los daños futuros que pueda provocar”, señaló Mónica Pacheco, representante del PNUD.

Más de 50 organizaciones

En los reportes técnicos se contó con el apoyo de más de 50 organizaciones sociales y equipos de especialistas nacionales e internacionales en cambio climático, con la participación del Instituto de Ecología de la Universidad Mayor de San Andrés para el estudio de biodiversidad y con el Programa de Coordinación en Salud Integral (Procosi) para el estudio en salud y cambio climático.

Fuente: Los Tiempos

martes, 8 de octubre de 2013

Amazonía se adapta menos de lo pensado a la deforestación

Sci (4-10-13).- La estabilidad de la selva amazónica y su capacidad de adaptarse a la deforestación generalizada puede ser mucho más baja de lo pensado, plantea un estudio publicado en Geophysical Research Letters (19 de julio).

Estudios anteriores indicaban que en la Amazonía los bosques podrían convertirse en pastizales si la deforestación total alcanza entre 40 y 50 por ciento del tamaño actual del bosque.

Sin embargo, el nuevo estudio indica que basta un 10 por ciento de deforestación para un cambio de equilibrio en los ecosistemas de los bosques amazónicos de Bolivia y del estado brasileño de Pará.

Los autores destacan la necesidad de preservar los bosques, que son cada vez más susceptibles a un cambio de equilibrio debido a la deforestación.

“Para evitar un desplazamiento del equilibrio, el 90 por ciento de los bosques existentes y el 40 por ciento de las sabanas deben ser preservadas”, dicen los autores del estudio.

Lilian Painter, directora del Programa Bolivia Wildlife Conservation Society, dijo a SciDev.Net que estos resultados presentan “puntos de inflexión críticos” para los bosques de Bolivia y otros bosques estacionales del límite suroeste de la Amazonia.

Algunos patrones que estarían acentuando la deforestación son la frecuencia y extensión de incendios en áreas boscosas, la fragmentación de los bosques y el aumento en las sequías.

“Además existe amenaza a los bosques húmedos del departamento de Pando si se llegara al 40 por ciento de reducción de la cobertura amazónica”, indica.

Según el estudio, alrededor del 20 por ciento de los bosques amazónicos desaparecieron y si bien la tasa de pérdida en los últimos años es menor, sigue disminuyendo, pese a que alrededor del 40 por ciento de la Amazonía comprende áreas protegidas. En Bolivia éstas ocupan siete por ciento (35.352 km2) del total de la región amazónica (479.264 km2).

Painter explica que las áreas protegidas no son suficientes como respuesta al cambio climático si se manejan como islas en un entorno de deforestación. “Se requiere promover actividades productivas compatibles con la conservación de 70 por ciento de la cobertura boscosa en la Amazonía”.

Para la investigadora los países Amazónicos, y en particular Brasil, deben considerar estos escenarios en su planificación territorial al promover la expansión de la frontera agrícola para fines de seguridad alimentaria.

Daniel Larrea, coordinador del Departamento de Ciencias de la Fundación Amigos de la Naturaleza, destaca que en Bolivia la mayor conversión de los hábitats originales ocurre en los bosques secos de Santa Cruz.

“Se está rompiendo el equilibrio natural producto de la deforestación y hay que ver a qué tipo de uso pasa ese bosque, si es pecuario o agrícola. Y si ese cambio brusco de cobertura vegetal se mantiene en el tiempo, tal vez se pueda alcanzar nuevamente el equilibrio”, afirma.

Fuente: Sci Dev Net

viernes, 5 de octubre de 2012

Actividades comerciales de la delincuencia organizada causan hasta el 90% de la deforestación tropical

Pnuma (27-09-12).- En los principales países tropicales de la cuenca del Amazonas, el África central y el Asia sudoriental, entre el 50% y el 90% de la tala se lleva a cabo por delincuentes organizados que ponen en peligro las labores para la conservación de la vida silvestre, la erradicación de la pobreza y la lucha contra el cambio climático y la deforestación.

A nivel mundial, la tala ilícita representa ya entre el 15% y el 30% del comercio lícito, según un nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización Internacional de Policía Criminal (INTERPOL).

Los bosques de todo el mundo retienen el dióxido de carbono y lo almacenan (lo que se denomina el carbono limpio) y contribuyen a mitigar el cambio climático. Sin embargo, la deforestación, en gran medida de los bosques tropicales, supone alrededor del 17% de todas las emisiones antropogénicas, es decir, un 50% más que la suma de las emisiones del transporte marítimo, aéreo y terrestre.

En la Evaluación de respuesta rápida titulada Carbono limpio, negocio sucio se indica que el comercio ilegal, cuyo valor se calcula entre 30.000 y 100.000 millones de dólares de los Estados Unidos de América anualmente, dificulta el Programa de colaboración para reducir las emisiones debidas a la deforestación y la degradación forestal (ONU-REDD), uno de los instrumentos principales para impulsar el cambio ambiental positivo, el desarrollo sostenible, la creación de empleo y la reducción de las emisiones.

Con el aumento de la actividad delictiva organizada, la INTERPOL ha observado también delitos conexos, como el asesinato, la violencia y las atrocidades perpetradas contra habitantes indígenas de los bosques.

En el informe se llega a la conclusión de que sin una labor de represión coordinada internacionalmente, los madereros ilegales y los cárteles continuarán trasladando sus operaciones de un lugar a otro donde sigan quedando impunes para continuar con su lucrativo comercio a expensas del medio ambiente, las economías locales e incluso las vidas de los pueblos indígenas.

El informe fue presentado en la Conferencia Mundial sobre los Bosques celebrada en Roma, durante un acto de ONU-REDD, que es una coalición del PNUMA, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

REDD y la iniciativa ampliada REDD+ proporcionan marcos jurídicos nacionales e internacionales, como acuerdos, convenios y sistemas de certificación, a fin de reducir la tala ilegal y apoyar las prácticas sostenibles. En el informe se señala que para que REDD+ sea sostenible a largo plazo, los pagos a las comunidades por sus labores de conservación deben ser superiores a los beneficios que se obtienen de las actividades que contribuyen a la degradación del medio ambiente.

“La financiación para ordenar mejor los bosques representa una oportunidad enorme no solo de hacer frente al cambio climático sino también de reducir los índices de deforestación, mejorar los suministros de agua, rebajar la erosión del suelo y generar trabajos ecológicos decentes en la gestión de los recursos naturales” dijo Achim Steiner, Secretario General Adjunto de las Naciones Unidas y Director Ejecutivo del PNUMA.

“La tala ilegal puede sin embargo boicotear esa labor, hurtando a los países y las comunidades un futuro sostenible, si las actividades ilegales son más rentables que las legales en el marco de la Iniciativa REDD+,” añadió.

Según el informe, los grupos delictivos están combinando tácticas tradicionales como los sobornos con métodos de alta tecnología como el pirateo informático de sitios web de los gobiernos. Las operaciones ilegales también se están haciendo más sofisticadas: los madereros y los intermediarios trasladan sus actividades a otras regiones y países para evitar las medidas represoras locales e internacionales.

Si bien se ha avanzado mucho gracias a programas como REDD+, la mayoría de las gestiones van encaminadas a alentar y crear incentivos para el comercio legal, no a luchar contra la delincuencia. Lamentablemente, los incentivos económicos actuales rara vez son eficaces para reducir la corrupción colusoria y las actividades de tala ilegal, ya que quienes las perpetran corren poco riesgo de ser detenidos.

“La amenaza que supone para el medio ambiente la delincuencia organizada transnacional exige una respuesta represiva internacional enérgica, efectiva e innovadora para proteger esos recursos naturales y luchar contra la corrupción y la violencia vinculadas con ese tipo de delito, que puede afectar también a la estabilidad y la seguridad de los países”, dijo Ronald K. Noble, Secretario General de la INTERPOL.

Los cálculos del informe que muestran que la magnitud del problema es mucho mayor que lo que se pensaba se deben a un mejor conocimiento de los métodos empleados para el blanqueo de la madera de origen ilícito.

En el informe se describen 30 modos ingeniosos de conseguir y blanquear madera de origen ilícito. Entre los métodos principales cabe citar la falsificación de los permisos para la tala, los sobornos para obtener permisos (hasta 50.000 dólares por un solo permiso en algunos países), la tala superior a las concesiones y el pirateo de sitios web gubernamentales para obtener o modificar permisos electrónicos.

Un modo nuevo de blanquear millones de metros cúbicos de madera es mezclarla con madera talada legalmente y procesarla y blanquearla por conducto de aserraderos, papeleras, plantas de celulosa y fábricas de tableros. Otro gran fraude consiste en vender árboles y madera originarios de bosques vírgenes como madera de plantaciones, frecuentemente con subsidios públicos para las plantaciones.

Entre otros ejemplos concretos de actividades ilegales cabe citar los siguientes:
  • En 2008, las autoridades del Brasil dijeron que piratas informáticos que trabajaban para cárteles madereros ilegales en el estado brasileño de Pará lograron acceder a permisos de transporte y tala, lo que permitió robar alrededor de 1,7 millones de m3 de bosque. Un fiscal federal brasileño acusó de estar implicadas a 107 empresas, 30 cabecillas y unas 200 personas y demandó a esas empresas por casi 1.100 millones de dólares.
  • En 2009, otro fiscal federal del Brasil investigó un fraude en el que habían participado presuntamente unas 3.000 empresas del sector maderero que habían certificado como “ecológica” madera de origen ilícito y la habían exportado a los Estados Unidos de América, la Unión Europea y Asia.
  • En Indonesia, la cantidad de madera supuestamente producida en plantaciones aumentó de 3,7 millones de m3 en 2000 a más de 22 millones de m3 en 2008. Los cálculos de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) parecen indicar que en la realidad existía menos de la mitad de las plantaciones, lo que refleja una operación organizada de blanqueo masivo.
  • En Kalimantán (Indonesia), un soborno para obtener un permiso para talar unos 20 km2 cuesta entre 25.000 y 30.000 dólares. Las discrepancias entre las declaraciones de importación y exportación entre Kalimantán y Malasia muestran que hay hasta el triple de madera efectivamente importada que madera oficialmente exportada, lo que parece indicar un fraude fiscal masivo.
  • En la República Democrática del Congo, más de 200 guardias forestales del Parque Nacional de Virunga, famoso por sus gorilas, han sido asesinados en los últimos diez años por defender las fronteras del parque contra milicias que organizan un comercio de carbón por un importe calculado en más de 28 millones de dólares anualmente.
  • En cuanto a Uganda, en el informe se describen casos de personal militar que escoltaba a madereros para franquear los puestos de control fronterizos con la República Democrática del Congo a fin de traer a los mercados locales para su venta madera de origen ilícito y de gran valor.
La aparente disminución de la tala ilegal en la década de 2000 que tanto se anunció respondía en la práctica a un cambio de actividad: se pasó de las actividades obvias a operaciones de blanqueo más avanzadas llevadas a cabo por delincuentes organizados, añade el informe. En muchos casos, en los años posteriores a las campañas de represión se quintuplicó la madera vendida como “madera de plantación”.

En varios casos, la madera de origen ilícito transportada a través de puestos fronterizos y puertos fue 30 veces superior a los volúmenes oficiales. Sin embargo, ese blanqueo y contrabando de madera permite a la INTERPOL actuar con mayor firmeza, ya que la legislación contra el fraude fiscal se aplica más estrictamente que la legislación en materia ambiental, que con frecuencia es deficiente.

Gran parte del blanqueo es posible gracias a que las empresas implicadas en los delitos reciben importantes fondos para invertir basados en la Unión Europea, los Estados Unidos de América y Asia, entre otras cosas para establecer plantaciones con el único objetivo de blanquear madera talada ilegalmente.

En muchos casos, militares y policías locales y funcionarios corruptos terminan por obtener ingresos diez veces superiores a los que obtendrían con las actividades legalmente permitidas, lo que menoscaba gravemente las inversiones tan necesarias en operaciones forestales sostenibles y en incentivos para unos medios de vida alternativos.

Por conducto de su centro GRID Arendal de Noruega, la INTERPOL y el PNUMA han establecido un proyecto piloto denominado LEAF (Aplicación de la ley para la protección de los bosques), financiado por el Organismo Noruego de Desarrollo Internacional (NORAD), a fin de elaborar un sistema internacional para luchar contra la delincuencia organizada en estrecha colaboración con los asociados principales.

Para complementar y ampliar esas labores, en el informe se formulan las recomendaciones principales siguientes:
  • Intensificar y estudiar las posibilidades de financiar el pleno desarrollo de un programa de aplicación de la ley para la protección de los bosques (LEAF) bajo la dirección de la INTERPOL y el PNUMA, en estrecha colaboración con la iniciativa REDD+, el Consorcio Internacional para Combatir los Delitos contra la Vida Silvestre y todos los socios pertinentes.
  • Aumentar las capacidades nacionales de investigación y operativas por conducto de capacitación sobre la delincuencia ambiental transnacional.
  • Centralizar en un único registro nacional todos los permisos de desmonte, lo que facilitará mucho la transparencia y la investigación.
  • Clasificar las regiones geográficas según el grado presunto de ilegalidad y restringir las corrientes de madera y productos madereros procedentes de esas zonas, incluido el transporte.
  • Alentar las investigaciones sobre el fraude fiscal, prestando atención especial a plantaciones y aserraderos.
  • Hacer menos atractivas las inversiones en empresas forestales activas en las regiones definidas como zonas de tala ilegal mediante la aplicación de un sistema internacional, gestionado por la INTERPOL, para clasificar a las empresas que extraigan, operen o compren madera en las regiones con una alta incidencia de actividades ilegales.
Fuente: Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente

viernes, 8 de junio de 2012

El impacto del cambio de uso de suelo en la biodiversidad de los bosques será medido


Pieb (31-05-12).- El proyecto ROBIN medirá el cambio de uso de suelos de los bosques tropicales de Bolivia, y cómo estos impactan en el cambio de la biodiversidad y en la provisión de servicios ambientales. El objetivo es que los países en desarrollo encuentren el balance entre las necesidades y demandas económicas y el desarrollo sostenible.

El Instituto Boliviano de Investigación Forestal (IBIF) asumió el desafío en Bolivia, como miembro de la red de Rol de la Biodiversidad en la Mitigación del Cambio Climático (ROBIN por sus siglas en inglés), que agrupa a varios países e instituciones del mundo.

“La clave es ver cómo el cambio de uso de suelo provoca modificaciones en la biodiversidad y cómo esto afecta en la provisión de servicios ambientales, en el ciclo hidrológico, el ciclo de nutrientes, el control de pestes porque sabemos que los bosques son como una barrera contra algunas pestes”, señala la directora del IBIF, Nataly Ascarrunz.

La ecóloga e investigadora especializada en Ecología de Ecosistemas y Ecología Forestal, en entrevista con el Periódico Digital PIEB, dice que el proyecto permitirá contar hasta fin de año con los primeros insumos traducidos en mapas de biomasa, de deforestación y cambio de uso de suelos.

Para operativizar el trabajo, el IBIF envió a uno de sus técnicos del Sistema de Información Gráfica a México para capacitarse y trabajar con los datos de Bolivia, “y a mediano plazo vamos a comenzar con talleres en comunidades, por ejemplo en la región de Guarayos, porque no sólo queremos llegar a nivel macro sino también enfocarnos en regiones claves para entregar el componente social”.

En su primera fase el proyecto se ha enfocado en los bosques tropicales porque es ahí donde se concentra la biodiversidad y donde se ven las mayores tasas de deforestación, y por tanto. “Por tanto, si hablamos de mitigación al cambio climático, de adaptación, es ahí donde está la importancia de mostrar el enfoque a las comunidades indígenas, grupos interculturales, empresarios, autoridades municipales, es por esa razón que el enfoque ha sido hacia la región tropical”.

Ascarrrunz afirma que no se trata sólo de ciencia, el enfoque incorpora el componente social, pues rescata las necesidades primarias y urgentes que encaran grandes regiones de bosque tropicales en Bolivia, como es el caso de la TCO (Tierra Comunitaria de Origen) Guarayos que cuenta con más de un millón de hectáreas de bosques, por lo que es necesario tener insumos de las comunidades.

El proyecto recogerá información de varios países de Latinoamérica sobre la situación de los bosques tropicales. IBIF de Bolivia, brindará datos de la región de Guarayos, la Chiquitanía y parte del departamento de Pando por considerarlas zonas claves de biodiversidad.

Basado en la cuantificación de las interacciones entre la biodiversidad terrestre, el uso del suelo y potencial para mitigar el cambio climático en América Latina tropical, se trabajará en el desarrollo de diferentes escenarios para las opciones de mitigación, mediante la evaluación de su efectividad. El enfoque busca identificar posibles consecuencias sobre otros servicios de los ecosistemas y sus implicaciones socio-ecológicas.

Para este primer objetivo se trabajará dos años, centrados en los indicadores de biodiversidad que servirán en la medición de los cambios que se dan, como por ejemplo, el número y variedad de especies. “En eso estamos trabajando, de todas las posibilidades que hay para medir, habrá un buen índice de biodiversidad y de integridad ecológica que debemos escoger para que se pueda empezar a modelar y luego validar ese modelaje en el campo”, explica.

Impactos socio-ecológicos

Entre los impactos socio-ecológicos a nivel de micro escala que se esperan es el lograr con la participación de los diferentes actores forestales, políticas realistas de manejo de los recursos naturales.

La investigadora afirma que en Bolivia hay la tecnología para encarar el enfoque ROBIN, pero falta mayor capacitación por lo que se aprovechará la relación con los otros miembros, para capacitar personal profesional del IBIF en países como Brasil o México, en el manejo responsable de la información que se obtenga.

Fuente: PIEB

miércoles, 4 de abril de 2012

Bolivia pierde cada año más de 150.000 hectáreas de bosques

Op (4-04-12).- El cuidado de los bosques es uno de los compromisos asumidos por el Estado boliviano como meta del Milenio, por lo que el desafío es revertir la deforestación que provocan el crecimiento de la frontera agrícola y ganadera, estimada en un mínimo de 150.000 hectáreas por año.

Un informe oficial sobre los procesos de los llamados Objetivos del Milenio, en Bolivia, difundido por la Unidad de Análisis de Políticas Sociales y Económicas (UDAPE) y por el Comité Interinstitucional de las Metas de Desarrollo del Milenio, señala que en los últimos años la superficie boscosa se ha visto gravemente afectada por la expansión de la frontera agrícola y ganadera.

“A pesar de que no se cuenta con reporte oficial de la superficie de bosques deforestada ilegalmente, el ex Ministerio de Desarrollo Sostenible reportó que en quince años, entre 1971 y 1986, se habrían deforestado 140.000 hectáreas anualmente”, dice el estudio.

Agrega que la Oficina de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), estableció que para el periodo 1990-2000, la deforestación fue de 168.000 hectáreas.

Además, se citan estudios realizados por el Museo de Historia Nacional Noel Kempff que establecieron para el periodo 2000-2005, una deforestación anual de 300.000 hectáreas.

De esos datos se infiere que la destrucción de bosques registra un aumento sostenido en el país, ya que los estudios de hace más de 30 años daban un índice de 140.00 hectáreas, en tanto que los más recientes, advierten de un incremento del cien por ciento en la destrucción de bosques hasta hace seis años.

El informe de UDAPE señala que durante las últimas décadas se ha producido un creciente interés acerca de la relación entre la economía y el medio ambiente, lo que ha conducido a desarrollar investigaciones en este campo, elaborar políticas públicas y a realizar acciones a todo nivel, tanto mundial, nacional como local.

Destaca que la preocupación sobre la problemática ambiental en Bolivia es relativamente reciente. “Se inició en la década de los años 90, a partir de la participación de Bolivia en foros internacionales de medio ambiente”, sostiene.

Agrega que, en consecuencia, “el país no cuenta con una sistematización de la generación de información sobre el tema que permita evaluar la magnitud de las externalidades ambientales, y sólo muy recientemente se han constituido redes de monitoreo ambiental que permitirán una cuantificación exacta de los contaminantes o residuos más importantes a nivel urbano”.

Agrega que “la sostenibilidad del medio ambiente continúa siendo un tema complejo y de múltiples implicaciones que van más allá de lo estrictamente ambiental”.

Áreas protegidas

Las características de las 22 áreas protegidas del país, que significan sólo el 17.1 por ciento del total de bosques, revelan la riqueza existente en esas regiones.

Por ejemplo, en el Área Natural de Manejo Integrado de Apolobamba, un bosque húmedo que comparten los Yungas de La Paz y el Chapare de Cochabamba, existen 807 especies de flora en el piso andino, entre ellas el kausillo, wikumilla, yareta y crespillo. Existen 275 especies, entre las más importantes, vicuña, jucumari (oso andino), taruca o venado andino, ciervo, venado petiso, gato andino, puma, choca grande huallata y pato torrentes.

En el Área Natural de Manejo Integrado el Palmar, existen 270 plantas superiores, cuatro de ellas endémicas y asociaciones de vegetal del soto, sotomari, chari, y numerosas acacias espinosas. Se registran 24 especies de mamíferos, entre los más importantes el oso de anteojos, el puma, el gato andino y el chancho de monte.

El Área Natural de Manejo Integrado San Matías, en Santa Cruz, cuenta con 14 unidades de vegetación en las cuales se colectaron 874 especies de flora, entre las que destacan el morado, el cuchi, el roble y las victorias. La fauna está integrada por yacarés, londra, tortugas de tierra, sicurí, boyé, cascabel de chonono, ciervo de los pantanos, jaguares, borochi, ocelote y águilas harpías.

En el Parque Natural de Manejo Integrado Otuquis, en el Chaco, en flora destacan el cuchi, tajibo, verdolago, curupaú, alcornoque, cedro, ajo ajo, bibosi y motacú, En fauna se registraron 59 especies de mamíferos, existe variedad de aves en especias acuáticas, 53 especies de reptiles mayores y 50 especies de peces.

En el Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Amboró, hay cerca de 2.659 plantas superiores, helechos, árboles gigantes de bosques nublados y variedad de orquídeas. También 1.236 especies endémicas de fauna como el jucumari u oso de anteojos, jaguar, oso bandera, pava de copete, paraba militar y paraba frente roja.

En el Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Cotapata, existen 820 especies registradas de flora y alrededor de 1.800 especies de plantas superiores, además de una variada fauna.

El Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Madidi, es el área protegida con mayor diversidad de flora con 5.000 y 6.000 especies estimadas. Además, existen 733 especies de fauna.

En el Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Kaa-lya del Gran Chaco, existen 514 especies de fauna, entre ellos 59 grandes mamíferos, 301 aves y 65 micromamíferos.

Otros parques

En el Parque Nacional Carrasco hay 3.000 especies de flora, de las cuales 614 están registradas. Además, se tienen registradas 382 especies de fauna, de las cuales 51 son mamíferos.

En la Reserva de la Biósfera Estación Biológica Beni se encuentran 815 especies registradas de plantas superiores y se estima la existencia de hasta 1.500 especies. También se registraron 852 especies de fauna.

En el Parque Nacional Isiboro Sécure que comparten Cochabamba y el Beni, se registraron 402 especies de flora y se estima la existencia de 3.000 especies de plantas superiores. “La extraordinaria variedad florística incluye especies como aliso, pino de monte, nogal, cedro, mara, palo maría y tajibo. Se destacan las palmas como el asaí, las jatatas y la palma real que forman extensos palmares en zonas inundadas de bosque.

Además en el Parque Nacional Isiboro Sécure, la fauna es muy diversificada registrándose 714 especies entre las que destacan el jucumari, el pejichi, el marimono, el manechi, la londra, el jaguar, el ciervo de los pantanos, la haría, el pato negro, la peta de río, el caimán negro y aves endémicas.

En el Parque Nacional Noel Kempff Mercado, en Santa Cruz, se registraron 1.098 especies de fauna, en el Parque Nacional Torotoro se registraron 329 especies de flora y se estima la existencia de 600 especies de plantas superiores, además que se tiene registro de 49 especies de fauna.

Fuente: Opinion

Estación medirá daños del chaqueo a glaciares

LR (4-04-12).- El país cuenta ahora con un nuevo equipo climatológico, cuyo principal objetivo es estudiar la influencia de los aerosoles y cuantificar el impacto que tienen en el derretimiento de los glaciares, explicó Francesco Zaratti, director del Laboratorio de Física de la Atmósfera (LFA) de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) de la ciudad de La Paz.

“Con esta estación podremos observar a detalle los impactos que tienen los aerosoles que vienen del Amazonas, cuando hay quemas o chaqueos, y la cuantificación de esto nos dirá si el derretimiento de los glaciares tiene un componente, razón o causa debido a los incendios forestales”, expresó.

Asimismo, explicó que los aerosoles son partículas suspendidas en la atmósfera que no son otra cosa que cenizas, polvo u otros residuos provenientes de la quema de la vegetación. Todas éstas son transportadas por el viento hasta las alturas y llegan a depositarse sobre los glaciares, que se oscurecen cuando ocurre este proceso.

Otra de las utilidades está enfocada en los datos climatológicos de la estación, que ayudarán a mejorar los modelos de análisis climáticos de la región —porque se podrán hacer previsiones hasta 30 años más adelante— y en la formación de recursos humanos en ciencias atmosféricas.

Acto

La nueva estación inició sus operaciones en 2011, tras renovar su infraestructura de la cumbre con un nuevo equipo meteorológico. Los instrumentos fueron instalados en diciembre. Sin embargo, su inauguración oficial fue ayer en el mismo monte de Chacaltaya, ubicado a 5.240 metros sobre el nivel del mar (msnm). El acto contó con la presencia de los representantes de los laboratorios extranjeros que forman parte del consorcio del flamante equipo y autoridades universitarias.

En la oportunidad, la rectora de la UMSA, Teresa Rescala, resaltó el trabajo del laboratorio universitario, de los ingenieros y el personal que realizará turnos para recabar los datos y cuidar el buen funcionamiento de la estación. La autoridad agradeció la ayuda externa.

Costos del equipo

La universidad estatal contribuyó con un fondo de casi $us 200 mil del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), monto que asegura el funcionamiento de la estación durante los próximos dos años.

Un total de $us 662 mil fue invertido en instrumentos científicos de última generación para Chacaltaya y el sistema LIDAR, que está ubicado en instalaciones de Cota Cota.

Un acelerado retroceso

El retroceso de los glaciares es inevitable porque la mayoría son pequeños o medianos y su tamaño hace que sean más vulnerables al cambio climático, dijo Zaratti. “Un glaciar vive porque se alimenta de las lluvias. Si llueve menos no crece y empieza a disminuir; si aumenta la temperatura también disminuye; lo mismo pasa si la gente corta su hielo, si se construyen ciudades cerca de los glaciares, se produce el derretimiento”, dijo.

El físico señaló que la principal fuente de agua para La Paz y El Alto son las lluvias; sin embargo, aclaró que un porcentaje proviene de los glaciares, que también sirven de reservas. Por ello, resaltó la importancia de preservarlos y crear conciencia en las autoridades para adoptar medidas.

Fuente: La Razon

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Teledetección: Deforestación mundial entre 1990 y 2005 fue de 14.5 millones de Has anuales

Fao (30-11-11).- Un nuevo estudio basado en tecnología satelital, publicado por la FAO, proporciona una imagen más precisa de los cambios que se producen en los bosques del mundo, y muestra que el uso de tierras forestales disminuyó entre 1990 y 2005.

Los resultados de la Evaluación global de los bosques por teledetección muestran que en 2005 la cubierta forestal del planeta era de 3 690 millones de hectáreas, o el 30% de la superficie terrestre del planeta.

Estos nuevos resultados indican que la tasa de deforestación del mundo, fundamentalmente la conversión de bosques tropicales en tierras agrícolas, fue en promedio de 14,5 millones de hectáreas al año entre 1990 y 2005, dato que concuerda con las estimaciones previas.

Por otro lado, el estudio revela que, en todo el mundo, la pérdida neta de superficie forestal entre 1990 y 2005 no fue tan grande como se pensaba, ya que la ampliación de la superficie forestal es mayor de lo previamente estimado.

La pérdida neta -donde las pérdidas de cubierta forestal se compensan parcialmente con forestación o expansión natural- ascendió a 72,9 millones de hectáreas, o 32% menos que la cifra anterior de 107,4 millones de hectáreas, según indica el estudio. En otras palabras, el mundo perdió una media de 4,9 millones de hectáreas de bosques al año, o casi 10 hectáreas de bosque por minuto en ese período de 15 años.

Los nuevos datos también muestran que la pérdida neta de bosques se aceleró, al pasar de 4,1 millones de hectáreas al año entre 1990 y 2000 a 6,4 millones de hectáreas entre 2000 y 2005.

Las cifras se basan en un uso más exhaustivo de datos satelitales de alta resolución para obtener una muestra de los bosques de todo el mundo. Son diferentes de los anteriores resultados obtenidos por la FAO en la Evaluación de los recursos forestales mundiales 2010, que se basa en una compilación de informes proporcionados por los países, elaborados con una amplia variedad de fuentes.

"La deforestación está privando a millones de personas de bienes y servicios forestales decisivos para la seguridad alimentaria, el bienestar económico y la salud ambiental", dijo Eduardo Rojas-Briales, Subdirector General de la FAO del Departamento Forestal.

"Las nuevas cifras satelitales presentan un panorama más congruente, general, de la evolución de los bosques del mundo. Junto con la variada información proporcionada por los informes de los países, se brinda a los responsables de tomar las decisiones de todos los niveles una información más precisa, y se subraya la necesidad de que los países y las organizaciones hagan frente con urgencia y frenen la pérdida de valiosos ecosistemas forestales", puntualizó Rojas-Briales.

El estudio de teledetección se basa en una sola fuente de datos para los tres puntos cronológicos -1990, 2000 y 2005- y utiliza los mismos insumos de datos y metodología para todos los países.

"En cuanto al cambio de la superficie forestal, los nuevos resultados actualizan los conocimientos sobre África, donde los datos anteriores de algunos países eran viejos o de poca calidad. Aquí el estudio de teledetección muestra una tasa mucho menor de pérdida de bosques de la que se había estimado a partir de los informes nacionales", explica Adam Gerrand, Oficial forestal de la FAO.

Pérdidas y ganancias regionales

Se observan notables diferencias regionales en las pérdidas y ganancias forestales. Entre 1990 y 2005 la pérdida de bosques fue mayor en las zonas tropicales, donde está casi la mitad de los bosques. En esa región se perdieron en promedio 6,9 millones de hectáreas al año entre 1990 y 2005. La mayor tasa de conversión de tierras forestales a otros usos, no especificados, en ambos períodos, se percibe en América del Sur, seguida de África.

Asia fue la única región que mostró ganancias netas en el uso de la superficie forestal en ambos períodos. Hubo deforestación en todas las regiones, inclusive en Asia, pero la extensiva plantación documentada por varios países de Asia (principalmente China) es superior a la pérdida de superficie forestal.

En las zonas subtropicales, templadas y boreales se registró un ligero aumento de la superficie forestal durante los 15 años del período de estudio. Se espera que los estudios de teledetección expongan los cambios ocurridos desde 2005, incluidos los adelantos en materia de protección de los bosques existentes y la creación de nuevos bosques desde 2005.

Perspectiva mundial

Los nuevos resultados representan un insumo importante para los procesos nacionales e internacionales de información, que requieren datos de la superficie forestal y estadísticas del cambio en el uso de las tierras. Esto incluye la Convención sobre la Diversidad Biológica y la nueva iniciativa de reducción de emisiones por deforestación y degradación de los bosques en los países en desarrollo (REDD+), en virtud de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), que actualmente se debaten en la 17a Conferencia de las Partes, celebrada en Durban, Sudáfrica (del 28 de noviembre al 9 de diciembre de 2011).

Para hacer el estudio, la FAO trabajó durante cuatro años con sus asociados técnicos del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea, y más de 200 investigadores procedentes de 102 países, en el análisis de las imágenes satelitales de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) y el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS).

Financiaron el estudio la Comisión Europea, el Centro Heinz, los gobiernos de Australia, Finlandia y Francia, y la FAO.

Fuente: FAO

jueves, 30 de septiembre de 2010

Carta del Presidente: La naturaleza, los bosques y los pueblos indígenas no estamos en venta

(28-09-10).- Hermanos indígenas del mundo: Estoy profundamente preocupado porque se pretende utilizar a algunos dirigentes y grupos indígenas para promover la mercantilización de la naturaleza y en particular de los bosques a través de la creación del mecanismo REDD (Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación) y sus versiones REDD+ y REED++.

Cada día desaparece en el mundo una extensión de bosques y selva equivalente a 36.000 canchas de fútbol. Cada año se pierden 13 millones de hectáreas de bosques y selva. A este ritmo, los bosques desaparecerán antes de fines de siglo.

Los bosques y la selva son la mayor fuente de biodiversidad. Si continúa la deforestación, miles de especies animales y vegetales se perderán para siempre. Más de tres cuartas partes del agua dulce accesible vienen de zonas de captación en bosques, de ahí que la calidad del agua empeora cuando la condición del bosque se deteriora, Los bosques constituyen una protección ante inundaciones, erosiones y desastres naturales. Proveen bienes no maderables y maderables. Los bosques son una fuente de medicinas naturales y elementos de curación aun no descubiertos. Los bosques y la selva son los pulmones de la atmósfera. El 18% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero que se producen en el mundo son provocados por la deforestación.

Es fundamental detener esta destrucción de nuestra Madre Tierra.

Actualmente, en las negociaciones de cambio climático todos reconocen que es esencial evitar la deforestación y degradación de los bosques. Sin embargo, para lograrlo, algunos proponen mercantilizar los bosques con el falso argumento de que sólo se cuida y conserva aquello que tiene precio y propietario.

Su propuesta es tomar en cuenta sólo una de las funciones de tos bosques, que es su capacidad de absorción de dióxido de carbono, y emitir “certificados”, “bonos” o “derechos de carbono” que se comercialicen en un mercado de carbono. De esta forma, las empresas del Norte podrán optar entre hacer reducciones de emisiones en sus países o comprar “certificados REDD” en países del Sur según su conveniencia económica.

Por ejemplo, si una empresa tiene que invertir 40 ó 50 dólares para reducir la emisión de una tonelada de C02 en un “país desarrollado”, preferirá comprar un “certificado REDD” por 10 ó 20 dólares en un “país en vías de desarrollo” para decir que ha cumplido con la reducción de emisiones de dicha tonelada de C02.

A través de este mecanismo los países desarrollados traspasarán su obligación de reducir sus emisiones a los países en vías de desarrollo, y el Sur una vez más volverá a financiar al Norte ya que esa empresa del Norte se ahorrará mucho dinero comprando “certificados” de carbono de bosques del Sur.

Pero no sólo harán trampa con sus compromisos de reducción de emisiones, sino que además darán inicio a la mercantilización de la naturaleza empezando por los bosques. Los bosques pasarán a tener precio por la cantidad de toneladas de C02 que son capaces de absorber. Los “bonos” o “derechos de carbono” que certifican esa capacidad de absorción serán vendidos y comprados como cualquier mercancía a nivel mundial.

Para asegurar que nadie afecte la propiedad de los compradores de “certificados REDD” se instaurarán una serie de restricciones que acabarán afectando el derecho soberano de los países y los pueblos indígenas sobre sus bosques y las selvas. Así comenzará una nueva etapa de privatización de la naturaleza nunca antes vista que se Irá extendiendo al agua, la biodiversidad y lo que ellos denominan “servicios ambientales”.

Mientras nosotros afirmamos que el capitalismo es la causa del calentamiento global y de la destrucción de los bosques, la selva y la Madre Tierra, ellos buscan ahora expandir el capitalismo a la mercantilización de la naturaleza con el denominativo de “economía verde”.

Para conseguir el apoyo a esta propuesta de mercantilización de la naturaleza algunas entidades financieras, gobiernos, ONGs, fundaciones, “expertos” y empresas intermediarias están ofreciendo un porcentaje de los “beneficios” de esta mercantilización de la naturaleza a los pueblos indígenas y a las comunidades que viven en los bosques nativos y la selva.

La naturaleza, los bosques y los pueblos indígenas no estamos en venta.

Por siglos los pueblos Indígenas hemos vivido conservando y preservando los bosques nativos y la selva. Para nosotros los bosques y la selva no son objetos, no son cosas que uno puede poner precio y privatizar. No aceptamos que se reduzca a los bosques nativos y selvas a una simple cantidad mensurable de carbono. Tampoco aceptamos que se confunda los bosques nativos con simples plantaciones de una o dos especies de árboles. Los bosques son nuestro hogar, son la casa grande donde coexisten plantas, animales, agua, suelo, aire puro y seres humanos.

Es fundamental que todos los países del mundo trabajemos juntos para evitar la deforestación y degradación de los bosques y la selva. Es una obligación de los países desarrollados, y es parte de su deuda climática y ambiental, contribuir económicamente a la preservación de los bosques, pero NO a través de su mercantilización. Hay muchas formas de apoyar y financiar a los países en vías de desarrollo, a los pueblos indígenas y a las comunidades locales que contribuyen a la preservación de los bosques.

Los países desarrollados gastan decenas de veces más recursos públicos en la defensa, la seguridad y las guerras que en el cambio climático. Incluso durante la crisis financiera muchos han mantenido e incrementado sus gastos militares. No es admisible que aprovechando de las necesidades de las comunidades y las ambiciones de algunos dirigentes y “expertos” indígenas se pretenda involucrar a los pueblos indígenas en la mercantilización de la naturaleza.

Todo mecanismo de protección de los bosques y la selva debe garantizar los derechos y la participación indígena, pero no porque llegue a haber participación indígena en REDD podemos aceptar que se ponga precio y se negocie en un mercado mundial el carbono de los bosques y las selvas.

Hermanos indígenas, no nos dejemos confundir. Hay quienes nos dicen que el mecanismo de mercado de carbono en REDD será voluntario. Es decir que el que quiere podrá vender y comprar, y el que no lo desee se podrá marginar. Nosotros no podemos aceptar que con nuestro consentimiento se cree un mecanismo en el que voluntariamente unos vendan a la Madre Tierra mientras otros miran cruzados de manos.

Frente a estas visiones reduccionistas y mercantilistas de los bosques y la selva, los pueblos indígenas junto a los campesinos y movimientos sociales del mundo debemos luchar por las propuestas de la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra:

1) Manejo integral de los bosques nativos y la selva tomando en cuenta no sólo su función mitigadora de emisiones de CO2 sino todas sus funciones y potencialidades evitando confundirlos con simples plantaciones.

2) Respeto a la soberanía de los países en vías de desarrollo en la gestión integral de sus bosques.

3) Pleno cumplimiento de los derechos de los pueblos indígenas establecidos en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, el Convenio 169 de la OIT y otros instrumentos internacionales; reconocimiento y respeto a sus territorios; revalorización y aplicación de los conocimientos indígenas para la preservación de los bosques; participación y gestión de los bosques y la selva por los pueblos indígenas.

4) Financiamiento de los países desarrollados a los países en vías de desarrollo y a los pueblos indígenas para el manejo integral de los bosques como parte de su deuda climática y ambiental. No establecimiento de ningún mecanismo de mercado de carbono o de “incentivos” que conlleve a la mercantilización de los bosques y selva.

5) Reconocimiento de los derechos de la Madre Tierra que comprende los bosques, la selva y todos sus componentes. Para restablecer la armonía con la Madre Tierra, el camino no es ponerle precio a la naturaleza sino reconocer que no sólo los seres humanos tenemos derecho a la vida y a reproducirnos, sino que también la naturaleza tiene derecho a la vida y a regenerarse, y que sin la Madre Tierra los seres humanos no podemos vivir.

Hermanos indígenas, junto a los hermanos campesinos y a los movimientos sociales del mundo, debemos movilizarnos para que las conclusiones de Cochabamba sean asumidas en Cancún y para impulsar un mecanismo de ACCIONES RELATIVAS A LOS BOSQUES basado en estos cinco principios, manteniendo siempre en alto la unidad de los pueblos indígenas y los principios de respeto a la Madre Tierra que por siglos hemos preservado y heredado de nuestros antepasados


(Fdo) Evo Morales Ayma
Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia.